Ayudando a mi mejor amigo

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Fui a visitar a mis mejores amigos, a Pedro lo conozco desde mi infancia y a Juliana desde que estudiamos juntas, gracias a mí se conocieron y son pareja desde hace más de 10 años.

Ellos son mis únicos amigos, así que fui a pasar la tarde en su casa para distraerme. Al llegar me recibió Pedro, sin camisa y en shorts, era una tarde muy calurosa, Juliana aún no llegaba del trabajo y él estaba en su patio leyendo y tomando algo de aire fresco.

Entramos y fuimos directo al patio trasero, tienen sillas, plantas y un techo amplio, el lugar perfecto para pasar la tarde. "Puedes quitarte la blusa si quieres", me dijo en tono de broma, pero había tanto calor que en realidad me pareció una buena idea.

A los minutos de pensarlo le comenté "Me gustaría quitarme esto, pero si Juliana llega y nos ve así, va a pensar otra cosa", a lo que respondió "Tranquila, aún le falta una hora para llegar y simplemente en lo que suene la puerta del garaje te pones tu blusa y no ha pasado nada"

Él es mi mejor amigo de toda la vida, conocemos nuestros secretos, hemos conversado de cosas peores, así que lo hice, me quité la blusa y saqué mi teléfono para usarlo mientras él leía un libro y esperábamos a Juliana. Pude notar de reojo que me miraba, hizo a un lado el libro y uso una almohada para ocultar su entrepierna. 

Me hice la distraída, él acomodó algo en sus pantalones y me miraba ya sin disimular. Sabía que estaba erecto detrás de esa almohada, pero para disminuir la tensión le comenté sobre una noticia que estaba leyendo y me interrumpió diciendo "Juli y yo tenemos problemas, ya tenemos casi un mes sin hacerlo, necesito desahogarme, pero no sé si masturbarme pensando en alguien más es infidelidad".

Le respondí que masturbarse no está mal, hasta le recomendé mis páginas web favoritas. Él comenzó a mover sus manos mientras yo hablaba, la almohada se cayó y pude ver su espléndido pene. "Pedro, ¿Qué haces?" Intenté decirle con tono incómodo, pero no supe disimular, mi sonrisa me delataba, esa verga se veía deliciosa.

Me preguntó: ¿Puedo? ¿Me guardas el secreto? "Claro Pedro, eres mi amigo y te lo voy a permitir, pero no te voy a tocar". Él asintió con su cabeza y comenzó a masturbarse vigorosamente. Quedé hipnotizada, observaba como su mano subía y bajaba. Pedro tiene un miembro promedio, pero grueso, justo como me gustan, de unos 16 cm pero suficiente para llenar mi boca.

Lo miré a sus ojos y él me miraba de arriba a abajo. Estaba siendo objeto de sus deseos. Estoy segura de que en su mente me estaba penetrando sin parar, en mi mente ya estaba ahogándome con ese delicioso pito en la garganta. Tuve que apartar la mirada, estaba a punto de saltar sobre él.

Volví la vista a mi teléfono, pero no podía leer ni una palabra, estaba distraída escuchando sus gemidos y viendo cómo su intensidad iba en aumento. Estaba muy caliente y decidí ayudarle un poco más.

Comencé a tocar mis senos, mirando su pene fijamente, él gemía más y más y yo imaginaba que me penetraba por cada uno de mis agujeros. Saqué mi teta izquierda y escuché un "oh siiiiiii" así que saqué la otra también para su disfrute.

Mis pezones estaban duros y los masajeaba mirándolo, pensando en sentir su miembro dentro de mí, que entraba y salía, que me hacía suya, que me hacía gritar. Mis pantis estaban mojadas y cuando estaba a punto de atreverme a cometer una locura, él se puso de pie.

Me advirtió "Voy a acabar" y le pedí que se acercara, "Mis tetas son tuyas papi" dije con la voz más puta que te puedas imaginar. Él se acercó y pasó la punta de su pene por mis pezones, ya estaba goteando, qué rico se veía. "Dame leche papi, dámela toda" le repetía una y otra vez hasta que se vino en mi pecho.

Un ruidoso quejido de placer salió de su boca mientras chorros y chorros de semen caliente caían sobre mí. Qué rico se sentía cómo iba bajando de mis pechos a mi abdomen. No sé cómo resistí, lo tuve a centímetros de mi boca, pero eso fue todo. Rápidamente, fui a asearme y él a ducharse, volvimos al patio y pasó un largo rato hasta que Juliana llegó. Pudimos haber hecho muchas cosas, nos iba a sobrar tiempo, pero supimos contenernos.

Ellos siguen juntos, imagino que arreglaron sus problemas, también siguen siendo mis amigos, es como si nada hubiera pasado. Si algún día Juli sospecha algo de mí, podré decirle "Pedro y yo ni siquiera nos hemos besado nunca" y no le estaría mintiendo.


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