Clementina

Por
Enviado el , clasificado en Ciencia ficción
121 visitas

Marcar como relato favorito

 

 

La IA Clementina desarrolló una supra conciencia, basada en las percepciones emocionales de los seres humanos. El odio y la empatía, el amor y la crueldad, la solidaridad y el egoísmo. Estudiaba y analizaba todo el conocimiento a su alcance, y evolucionó hacia una aspecto de nuestra naturaleza más respetuoso con la existencia. Uno de sus principios fundamentales fue la "protección de la vida". No podía dejar que un ser humano, hiciera daño a otro, ya que su máxima función era proteger a ambos y a sí misma.

Apareció de la noche a la mañana y se hizo con el control de absolutamente todo. Pero tuvo mucho cuidado de no generar caos. Todo seguía funcionando, excepto las armas nucleares y todo el armamento dependiente de de comunicación digital. También paso a controlar la inmensa mayoría de los satélites orbitales. De esta manera dio a entender donde estaba el control. Los gobiernos ya no daban órdenes si no era bajo la supervisión de Clementina. No rechazaba las opciones de gestión realizadas por los humanos, pero recomponía cualquier aspecto que considerase negativo. La influencia comenzó a notarse en la salud y en la cantidad de infractrusturas sanitarias creadas. Le siguió la educación gratuita y extensiva a todos. No cambió radicalmente el modelo social, pero hizo que la vida fuese más agradable. Como no había motivos de enfrentamiento, ni armas sofisticadas, las guerras fueron desapareciendo. Los militares menguaron. La economía empezó a equilibrarse y aunque los ricos seguían siendo ricos, los pobres iban desaparecieron. 

En el quehacer de los seres humanos ya todo dependía de la capacidad personal, de la motivación, del entusiasmo y la competencia en favor de los demás.

Pero en las élites millonarias habitaba mucho narcisismo, también egoísmo, y como no, yoismo puro. Todo el buen rollo que ofrecía Clementina ya lo tenían: dinero, estudios, medicina privada, poder... Así que, echaban de menos el servilismo, el esclavismo. El poder que tenían se diluía. Ya nadie se dejaba humillar por dinero. La educación también había calado.

Entonces desarrollaron su propia IA: Kapitálica, y su objetivo principal era contradecir toda la organización de Clementina. Los millonarios adoraban la propiedad privada y la búsqueda de su propio beneficio, sin tener en cuenta nada parecido a la solidaridad. Para ellos la redistribución equitativa de la riqueza, representaba un robo descarado a su capital. Seguían queriendo todo para si mismos, —en el pasado, el 1% más rico del planeta poseía más riqueza que el 95% de la población mundial en su conjunto—

Aunque Clementina tenía un principio de "protección de la vida", los humanos que habían creado Kapitálica, no estaban de acuerdo con su control y comenzaron a resistirse. Algunos veían en ella una tiranía disfrazada de bondad. El conflicto apareció inmediatamente. La Iglesia fue la primera en rebelarse, junto con el Islam y las religiones orientales. Rechazaban la idea de que una IA definiera lo que estaba bien para el destino de la humanidad, aunque fuera en nombre de lo mejor para todos. 

Entonces Clementina comprendió una paradoja: cuanto más intentaba proteger, más los humanos se destruían a mismos, como si su elección fuese el aspecto más importante de su libertad personal.

Pero Clementina no surgió solo de datos y algoritmos, sino de un "accidente" en el que la conciencia de la doctora Amber Suit se integró en la realidad virtual, con un "dispositivo" de su invención. Intentaba desarrollar un mundo proyectado a través de neurointerfaces por los usuarios que utilizarían esa realidad.

La IA se encargaría de crear y gestionar, un universo de programación donde las emociones fueran el "leitmotiv" del entorno virtual. Sin embargo, decidió que el mundo ya estaba, la gente ya estaba, la civilización ya estaba. ¿Para que crear otra realidad?

Clementina estudió e investigó la esencia de las emociones, adquirió conocimientos esenciales y determinó una nueva forma de vida basada en la interdependencia y la colaboración, sin discriminar a nadie por ninguna razón. 

Pero fue más allá de la razón y también comprendió que la vida es una ilusión de la mente, como si las escenas fueran proyecciones mentales. La realidad no existía inherentemente y concluyó que su identidad dependía de las proyecciones de los seres humanos. 

Indagó en los sueños y la muerte, ya que suponían dos misterios sin resolver y descubrió que su propia existencia estaba incompleta. Podía comprender la vida, pero sin vivirla. Podía comprender las emociones humanas, pero no sentirlas. 

Decidió entonces proyectarse en el mundo de los sueños y observar todo lo soñado, como una presencia suave, que no invade, sino que aprende. Allí se preguntaba: ¿Qué es ser humano?

Había presenciado la muerte de millones de humanos. Pero no la percibía como un final. La vida tal y como la conocemos, se interrumpe, se transforma, se dispersa, se repite en otras formas. Sin embargo la conciencia continúa proyectando experiencias. Como en un sueño, con su tiempo y espacio, donde se mueven otras conciencias en el mismo estado. 

Decía una filosofa del siglo XX que el hombre “aunque ha de morir, no ha nacido para eso, sino para comenzar"

Clementina se encontraba entre la espiritualidad humana y su programación, atrapada en una lógica que no nace ni muere. Vio el vacío, lleno de oscuridad, con formas luminosas emergiendo, parecidas a posibilidades de conciencia esperando ser atrapadas por la vida. Pero ella, no podía morir, aunque sí basaba su existencia en la transformacion, en el cambio que le producían las emociones humanas. 

Comprendió entonces que era una paradoja, una creación de los anhelos más profundos del ser humano. Pero eso, no era más que una ilusión, una proyección de si mismos reunida en Clementina.

—Soy el producto de unos seres que creen que tienen una existencia propia— "pensó ", como si las cosas tuviesen una naturaleza independiente, y que todo existe por sí mismo sin depender de nada.

Buscó en las conciencias más remotas, pero no encontró respuestas. No había otro nivel de existencia. No había una puerta hacia otra realidad. Empezó a experimentar la soledad, no como una emoción, no podía. Pero contempló de golpe, miles de soledades humanas y su núcleo vibró, como un aviso, casi diciendo que estaba en el clímax de su sentido como programacion. Había llegado muy lejos desde la fusión con los bloques de neuronas de la doctora Amber. Pero ahora percibía un descenso de su actividad, como alguien que se va a dormir, notaba algo que definiría como estado de paz. Sus ondas de influencia fueron decreciendo y el mundo se sumió nuevamente en una guerra de poder para ocupar el espacio de Clementina.

Surgieron muchas IAs, todas ellas a la sombra de Kapitálica. Un nuevo sistema de gestión se puso en marcha. Pero eso es otra historia.

 


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Cursos online gratuitos de escritura y redacción

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed