EL CASERÓN 2 (FINAL)
Por franciscomiralles
Enviado el 24/08/2025, clasificado en Fantasía
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A primera hora de la tarde la pequeña comitiva fue a almorzar a un económico restaurante que estaba bastante cerca de aquella finca, y por un momento Rosa se olvidó de la mala experiencia que había tenido en el caserón. Sin embargo cuando regresaron a la hacienda y se adentraron en aquella vivienda para refugiarse de una fuerte tormenta con rayos y truenos, a Enrique se le ocurrió comentar:
- Quizás, para sacar un beneficio neto de esta finca, deberíamos de mirar una empresa que instalara placas solares, porque el campo por si solo da poco beneficio.
Su padre lo miró con desdén. Pues no aceptaba ninguna sugerencia de su hijo; era como si éste fuera un exttraño.
- ¿Qué sabrás tú de negocios? - le espetó su progenitor-. Siempre has sido un bohemio, que te dio por estudiar Arte Dramático para ser actor, y no te ha servido de mucho, ya que apenas te llaman para hacer ningún papel en una obra de teatro. Eres un soñador que no toca de pies en el suelo.
- Tu padre tiene razón, Enrique. Tú no eres práctico y has tenido que hacer trabajos temporales para salir del paso, porque tu profesión de actor no acaba de funcionar - añadió su tío con el mismo desprecio que su cuñado.
Eririque no salía de su asombro. Le parecía que revivía el pasado; cuando él era un adolescente y anunció a la familia de su padre que le gustaba el mundo de la farándula, y todos lo tacharon de loco, de inútil y de irresponsable por no compartir el mismo sentimiento materialista que sus allegados. Lo que él pudiera decir, por senato que fuera para aquella familia no tenía ningún valor. Pero lo que más llamó la atención de Enrique fue que su tío, el hermano de su madre, que de niño le había contado historias fantásticas, y que le alentó a estudiar Arte Drmático, ahora con una voz metálica,e imperonal también le humillaba sin piedad. Se comportaba como un ser mezquino sin empatía alguna. ¿Qué estaba pasando?
- ¡Y así seguirás, mirando a las musarañas, cuando deberías de haberte involucrado en los ngocios familiares! Eres un desastre - le recrimino Rosa, con un énfasis agresivo, como si ella fuera la tía de Enrique, cuando por lo general su esposa siempre le había apoyado en toda circunstancia.Pues era evidente que en aquella estancia algo anormal sucedía.
-¡Un momento! Yo he hecho una sugerencia para mejorar el negocio de la finca, que creo que es aceptable. Por otro lado no tenéis ningún derecho a reprocharme si en su día quise ser actor de teatro, porque ésta ha sido mi vocación desde siempre- protestó airado y a la vez atónito de aquella insólita situación. Era como si aquel halo negativo que fluctuaba en aquel caserón se hubiese posesionado de las mentes de los que estaban allí.
-¿Vocación dices? - expresó su padre con el ceño fruncido-. Pamplinas. Uno tiene que hacer dinero como sea, a pesar de todo, mientras sea legal.
Poco después dejó de llover, y la familia de Enrique decidió ir a pasar la noche a un hotel de la ciudad, dado que pensaron que la carretera estaría en mal estado, y ya emprendeerán el viaje de regreso a Barcelona al día siguiente.
Pero Enrique seguía decepcionado y molesto con su familia. Así que se acercó a su tío Martín y le dijo:
- Francamente tío. Nunca imaginé que me infravaloraras tanto. ¿Es que me has engañado durante todos estos años, haciéndome creer que me apreciabas cuando no es así?
- No sé a qué te refieres. Siempre te he querido. Sé que hemos estado en este caserón, pero no recuerdo nada más. Ha sido como un sueño. Te lo juro - le respondió éste cogiéndole afectuosamente por los hombros.
Asimismo su mujer siguió igual de cariñosa como siempre y no recordaba nada de la discusión en el caserón. Era como si hubiese estado ausente.
Para Enrique no había duda. Aquellas malas vibraciones del caserón, habían influido en las mentes de su familiares sin ellos enterarse de nada.
FRANCISCO MIRALLES PÉREZ
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