En esta visita al médico, sentí ganas de contarle que mis ganas de coger iban en aumento. Expliqué que ya, los vídeos y masturbadas que hacía no eran suficientes. Expliqué que había comprado juguetes sexuales pero que aun así... Seguía insatisfecha. Quería más, quería sentir el calor de un hombre. Mi doctor, muy respetuoso me dijo que comprendía, que sabía que iba a necesitar sentir el olor, el calor de otra persona. Y así, como buen doctor procedió. Pude ver cómo mientras le contaba como me sentía, su verga se le iba poniendo muy dura. Empecé a ver líquido en sus pantalones y me imaginé que iba a querer complacerme. Se desnudo, me desnudo y me turbo en la camilla. Me olió la concha que lleve depilada, la lamió fuertemente, tanto que metió su lengua dentro y succionaba con pasión. Yo gemía en la camilla, sin poder callarme. Apreté su cabeza con mis piernas. Mis gemidos pusieron más dura su verga y con fuerza, me la metió. Mientras me la metía, con sus manos apretaba mis cachetes del culo y son su boca, un experto, me mordía los pezones. Seguía dándome, mucho y muy fuerte hasta que se vino quiso acabar dentro, me pidió permiso y así lo hizo. Sentí el semen caliente y dentro y fue la sensación más gloriosa que sentí, me levanté y su semen iba escurriendo en mis piernas. Me cambié, salí del consultorio feliz, mi deseo de paciente fue cumplido.
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