Ya estaba sucediendo. Anahí desnuda. Yo, desnudo. Viéndonos fijamente. El agua de la ducha caía sobre ella y le daba un aura especial, era hasta un poco cómico... y al mismo tiempo tremendamente erótico. Unos 50 centímetros nos separaban. Ella en silencio y yo también... pero nuestros ojos recorrían nuestros cuerpos desnudos. Y por momentos nos quedábamos viendo fijamente. Como que nos retábamos a ver quién sería el primero en tocar al otro. Como un duelo y esperábamos ver quién disparaba primero. Era la primera vez que me sucedía algo así, y me encantó. Y por supuesto, yo ya tenía bastante tiempo de tener la verga parada. Y ella supo que yo estaba fascinado con lo que veía... y también en su rostro había lujuria al verme. No soy ningún adonis, pero mi piel blanca, cabello castaño, la barba y bigote les gustan a las mujeres que conozco, pero sé que también les encanta el muy abundante pelo de mi pecho, pubis, y mis piernas... que me hacen ver muy masculino... y aunque tengo la verga de tamaño normal -6 pulgadas- les gusta que se me tuerce un poco a la izquierda y que, al estar circuncidado, mi glande se ve grande y gordo, como cabeza de hongo rosado. Y después Anahí me confirmó que le había encantado.
Al final fui yo el que despacio se acercó al cuerpo desnudo de Anahí. Empecé a acariciarla, a sentir su piel, tocar su cara, sus labios, sus ojos... para bajar a su cuello... y poco a poco a sus pechos... como pesándolos, apretando sus globos (era 36B en ese momento) y jalando y pellizcando sus pezones. Mientras seguía gozándome con uno de sus pechos, con la otra mano fui bajando por su estómago y llegué a su pubis... y me puse a jugar con el matorral de pelos negros que tenía... y despacio fui metiendo mis dedos entre sus piernas (sentí claramente cuando ella las abrió para darme acceso libre a su panocha)... y cuando llegué a su vagina, lo primero que sentí fueron unos labios vaginales grandes, enormes y un poco colgantes... eran los primeros así que tocaba (todas las mujeres que me había cogido antes, o tenían labios vaginales muy pequeños o sólo una "línea" de panocha) y era otra de mis fantasías cumplidas... e incluso sentí su clítoris, duro, grande, salido, como una mini verguita... y lo empecé a sobar. Ya Anahí gemía y suspiraba... y fue el momento en que junté mis labios a los de ella y la besé por primera vez... y fue ella la primera en sacar su lengua y empezar a llenarme de saliva mis labios y mi lengua. El olor y el sabor de su saliva era una delicia... algo pegajosa... con textura y no sólo líquida... y sentí sus pezones endurecerse más... y su clítoris también se puso más duro... y aunque el agua caliente nos caía a los dos, pude sentir que mis dedos dentro de su coño también estaban empapados por un líquido viscoso... Y allí nos volvimos locos los dos. Sentí sus manos acariciar mi pecho, jalarme los pezones, meter sus dedos bajo mis axilas y jugar con mis pelos. Bajó sus manos a mi estómago y también jugó con los pelos de mi pubis (que también es un buen matorral) y cuando me agarró la verga... ella gimió y yo también... sentí que me la apretaba, la jalaba, la pajeaba, me sobaba el glande con sus dedos y jugaba con el precum que me salía... y cuando con una mano me agarró una nalga, yo también hice lo mismo... pero recorrí su nalga hasta que llegué al canal que llevaba a su ano... y sentí el camino lleno de pelos que tenía... y sin pedir permiso le empecé a tocar el ano... y a hacer presión para meter, por lo menos, un dedo dentro de su culo... y la sorpresa fue que ella hizo lo mismo. Me seguía sobando la verga con una mano y con la otra, haciendo un esfuerzo por la diferencia de estaturas, hizo el esfuerzo y me sobó la nalga... pero después directamente empezó a sobarme el ano... y a tratar de meterme un dedo... y logró meterme un poco uno de sus dedos... y eso ya eso me decía la clase de mujer caliente que era Anahí.
Después de unos minutos así, ella se separó un poco de mí... y se acomodó de forma que con una mano me agarró la verga... se abrió de piernas y recostándose en la pared de la ducha, su panocha estaba a la altura perfecta para que yo le metiera la verga. Y fue ella la que me jaló hacia ella, y sin soltar mi verga la dirigió a su panocha, yo empujé y mi verga entró fácilmente, pero lo hice despacio... para gozar ese momento. Y los pelos de su panocha se mezclaron con los de mi pubis... los de ella negros y café los míos. Era tremendamente erótico.
Yo empecé un mete y saca... y la besaba, la acariciaba, la olía, la lamía... me doblé de forma que pude mamarle un poco los pezones... y mordérselos. Y Anahí gemía... y empezó a decir las cosas más calientes, morbosas, con las palabras más soeces que sabía... y eso me fascinó. Es algo que me vuelve loco, que las mujeres al coger conmigo se suelten completamente y digan lo que sienten, como lo sienten.... y Anahí gritaba todo el placer que tenía... seguía sobándome el culo... y con la otra mano siguió tocando cómo le entraba mi verga en su coño... y por momentos me sobaba los huevos. Cuando ella subió un brazo para apoyarse en la pared, dejó su axila libre para que yo empezara a chuparla. Era deliciosa, de piel morena oscura... y se notaban los puntitos negros de los pelos, que si no se rasurara crecerían como una selva. Eso me fascinó y me propuse a convencerla que no se rasurara... para mí.
En realidad no fueron más de cinco minutos, ella empezó a tener un orgasmo y me gritaba que no parara... y menos mal que siempre he podido aguantar mucho, porque ella me tenía tan caliente que era muy difícil para mí no venirme... y es que no era para menos. Su cuerpo, su sabor, su olor, su actitud, sus palabras, su putería... Y Anahí estalló, pero su orgasmo seguía y parecía que no pararía... y que eran uno tras otro... gritaba mucho... hasta que no pude aguantar... y ni siquiera le pregunté... simplemente empecé a llenar la panocha con mi semen... y ella gritó aún más de placer. Y me decía, que sí, que la llenara de semen, que le encantaba sentir dentro de su panocha el semen caliente.
Y cuando al fin nuestros orgasmos se detuvieron, ella me abrazó y nos besamos. No dejó que le sacara la verga del coño (y yo tampoco quería hacerlo) y me preguntó que si yo sentía los espasmos de su panocha (con esas palabras) ... porque ella sentía todavía los espasmos de mi verga. Y yo le dije que sí y que me encantaba. Y nos quedamos así. Unos 10 minutos. Recién cogidos.
Continuará.
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