Anahí 3

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Salimos de la ducha. Si Anahí había sido un espectáculo desnuda bajo el agua de la regadera, ahora caminando hacia su cama era como un estallido de placer. Un cuerpo deliciosamente formado por el ejercicio, pero no ridículamente musculoso o "masculino". Espalda, cintura, caderas, nalgas, piernas... firmes, morenas, brillando con las gotas de agua que todavía le quedaban. Yo llegué por su espalda y la abracé, mis manos sobres sus pechos, pellizcando sus pezones, mi boca besando su nuca y lamiendo su cuello y sus orejas, por atrás. Pegué mi verga a sus nalgas y ella se hizo para atrás y así incrementar la presión. Mi verga estaba chiquita por el gran orgasmo que acababa de tener, pero ella me dijo que la sentía deliciosamente caliente y removió sus nalgas de lado a lado, restregando su culo contra mi verga y huevos... y me dijo que le fascinaba sentir mis pelos del pubis en sus nalgas... que le encantaban los hombres peludos y masculinos como yo, no como los afeminados de su gimnasio que se depilaban todo el cuerpo.

Parados a un lado de su cama, Anahí se dio la vuelta y nos besamos, suave, duro, lento, apasionados... y yo cada vez me enamoraba más del olor y del sabor de su saliva... de la suavidad de su piel morena, de la mata de pelos en su pubis y de sus labios vaginales salidos y un poco colgantes... y es que ella se colocó de forma que sobaba su panocha contra mi verga pero también contra el muslo de mi pierna derecha... como pajeándose con mi pierna (y más tarde, así lo hizo. Cabalgó mi pierna y se pajeó contra ella... moviéndose como si estuviera cogiendo... y era delicioso ver lo excitada que estaba... y cómo me estaba "usando" para su placer... porque fue como que se olvidara de mí y estuviera concentrada sólo en sobar su panocha peluda contra mi pierna... y el orgasmo que tuvo fue enorme... y enorme fue el charco de líquido vaginal que dejó en mi pierna y rodilla... tanto que goteaba a las sábanas de la cama y las mojó mucho... y el olor, era el paraíso. Es la mujer a la que más le ha olido-apestado la panocha a sexo, y quizá la que más líquido ha soltado de todas las que me he cogido... y eso que han sido muchas).

Después de besarnos por unos minutos y meternos mano, abrazados caímos sobre su cama... sin importar que no nos hubiéramos secado después de la ducha. Así era el deseo que nos teníamos... y aunque ella me sobaba delicioso la verga y me agarraba los huevos, yo dejé de besarla y empecé el recorrido de todo su cuerpo con mi lengua. Su cuello, sus hombros, sus axilas (las que chupé mucho tiempo y a ella eso le encantó y me dijo que ningún hombre se lo había hecho antes) y cuando llegué a sus pechos, los lamí, los llené de besos y de saliva, y me prendí de sus pezones... y me di cuenta que Anahí se estaba pajeando en lo que yo le mamaba las tetas... y me dijo que siguiera, que tenía los pezones muy sensibles y que hasta podía tener orgasmos cuando ella se los pellizcaba al mismo tiempo que se sobaba el clítoris... o cuando otros hombres... y mujeres (sí, ya después me contaría todas sus aventuras con hombres y mujeres, y yo le contaría las mías) y yo seguí mamando y mordiendo sus pezones... y ella tuvo otro orgasmo. Pero yo seguí lamiendo su cuerpo, su estómago, su ombligo... y cuando llegué a la mata de pelos de su pubis, lamí los pelos, los olí, los chupé... y usando mis manos, abrí el pelo y vi directamente, por primera vez, su panocha... era la más linda y erótica que había visto. Labios grandes, salidos, bastante oscuros... y la vagina rosada y sacando una "peste" deliciosa y litros de jugo; y su clítoris salido, rosado oscuro, con la forma de una verguita, un delicioso mini glande... y ella abrió las piernas y yo metí mi cara... pero no la chupé inmediatamente y ella se dio cuenta de eso. Me dediqué a ver su panocha... y a comentarle lo mucho que me gustaba... y a olerla, a respirar profundamente el olor que salía de su coño... y ella me dijo que eso le encantaba, no sólo que yo la oliera y me gustara tanto, sino que también le daba mucho placer "llenar" el cuarto con el olor de su panocha caliente... y empecé a mamarle el coño, primero pasando mi lengua por todas partes, metiendo mi lengua hasta donde podía en su vagina, chupando el jugo y aspirando profundamente... y le lamí el clítoris por unos segundos, y allí ella me dijo que me daría el secreto de cómo chupar panocha y que las mujeres se quedaran encantadas... que le sorbiera el clítoris como que si fuera un popote... suave, sin lastimar, pero de forma consistente... con mis labios y pasando mi lengua... y que cuando sintiera que ella estaba por explotar, que siguiera "sorbiendo" el clítoris hasta que tuviera su orgasmo... y que después podía seguir, pero muy lento, muy suave... como acariciándolo con mis labios y lengua... y que eso no fallaba y hacía que vinieran otros orgasmos... así lo hice y ella se vino con mi lengua sorbiendo su clítoris, dos veces más... y yo tenía la cara empapada de sus jugos y apestosa a su panocha (por supuesto que no dejé de tocar sus pechos y también le toqué el culo y le metí un dedo. Después de su segundo orgasmo con mi lengua me "ordenó" que le metiera la  verga... pero se colocó de "cucharita"... y desde entonces esa ha sido mi posición favorita... es cómoda y se pueden tocar y agarrar las tetas en lo que se mete la verga en el coño o en el culo... y ella decía casi gritando, lo que sentía y lo que quería, era tremendamente verbal... y por ella amo a las mujeres que son oralmente expresivas al coger. Y me vine dentro de su coño. Y ella seguía diciendo lo mucho que le gustaba el semen caliente dentro de su vagina.

Ya más calmados, platicando, le pregunté sobre cómo había aprendido esa forma tan deliciosa de mamar panocha... y me dijo que se lo había enseñado la segunda mujer con la que había cogido... y me contó esa experiencia con todos los detalles. Y mientras más me contaba, a mí más se me paraba la verga y ella se dio cuenta de eso. Así que se metió mi verga en el coño, estando cara a cara... y me empezó a contar sobre las vergas y panochas que había tenido... y yo le pedía que me contara más... y ella así lo hizo... pero me pidió que después yo le contara de las mujeres que me había cogido, y allí le dije que también había cogido con hombres... y del compañero de colegio con quien tuve mi primera relación sexual. Saber de mi bisexualidad la hizo estallar.

Esa noche seguimos cogiendo por varias horas más...

Continuará.


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