Esa primera noche con Anahí ha sido inolvidable para mí. La acaricié, la olí, la chupé, la besé. No hubo centímetro de su cuerpo que no tocara, lamiera u oliera. Yo estaba como loco con esa mujer. Era caliente, experimentada, desinhibida, inteligente, madura, sin complejos y le encantaba el sexo; y sabía cómo hacerlo y qué hacerle al hombre (o mujer) que estaba con ella. Fue como llenar mil deseos y cumplir mis fantasías, todo con una solo mujer. Recuerdo lo suave de su piel, lo duros y enormes que tenía los pezones muy oscuros, casi negros (aunque ella era morena de piel clara), el matorral de pelos en su pubis y en su vagina, sus labios vaginales salidos, grandes y oscuros, su vagina roja, brillante y empapada y el olor a puta caliente que le salía. Y los chorros de líquido que sacaba. Sus piernas duras, bien formadas, perfectamente depiladas, sus pies calientes y lo delicioso que eran sus deditos cuando los chupé. Y su culo, entre dos nalgas gordas, pero no exageradas y cubiertas con una fina capa de vellos negros... y el ano... café oscuro y rodeado de pelos... y olía y sabía delicioso y reaccionaba cuando lo tocaba, le metía los dedos, la verga o mi lengua.
Después de hacerlo varias veces, nos dormimos abrazados. Y al día siguiente al despertar, volvimos a hacerlo. Al desayunar juntos, platicamos de nuestras vidas... como dos amigos íntimos que no se guardan secretos. Me contó de sus hombres y mujeres... y yo le conté de los y las mías. Y ambos estábamos encantados con ser bisexuales... y me dijo que seguro tendríamos más experiencias deliciosas... con sus amigas... y amigos (y así fue a las pocas semanas, pero eso lo contaré en otro momento). Ella me dijo que yo era su crush... y que quería que siguiéramos "reuniéndonos"... que no quería nada formal, ni conmigo ni con nadie... que quizá en otro momento, pero que todavía no. Que ella era libre y le encantaba ser así. Y que yo tenía que saber que ella se acostaba con otros hombres y mujeres y que ni pedía ni daría "exclusividad". Yo acepté totalmente ser "amigos con beneficios"... y con el paso de las semanas nos volvimos "amantes"... ella seguía con su libertad y yo con la mía, y seguíamos cogiendo con otras personas... y nos lo contábamos... pero cada vez nos "acercábamos" más y más parecíamos "novios" y una pareja formal, que sólo cogidas de oportunidad. Pero la vida de cada uno, nuestros trabajos, después de 6 meses nos fuimos separando... y pasaron varios años antes de volver a vernos.
Y así iniciamos la segunda parte de nuestra relación. Prácticamente igual que la primera vez, con la diferencia que éramos mayores y más maduros... y yo sí tenía una novia formal. El sexo era mucho mejor que antes, cada uno había adquirido más experiencias... y empezamos a involucrar el realizar fantasías, fetiches y deseos que con otras personas sabíamos no podríamos hacer. Con ella tuvimos tríos con hombres y mujeres, intercambios con varias parejas, orgías, nudismo, lluvias doradas, daisy chains, sesiones de fotografías porno... pero nuevamente la vida... nos dejamos de ver por muchos años, pero seguíamos en contacto y siendo grandes amigos.
La tercera etapa con Anahí fue excelente. Ya ella estaba casada y tenía dos hijos pequeños; yo también estaba casado con mi esposa y ya habíamos empezado a tener mucho sexo "diferente"... del que nos gusta a los dos... ya habíamos tenido unos 3 tríos con amigos y mi esposa deseaba tener sexo con una mujer... y yo pensé que qué mejor candidata para eso que Anahí. Y la contacté y le conté sobre el deseo de mi esposa y de las experiencias que ya habíamos tenido (Anahí conocía los amigos que ya se habían cogido a mi mujer). Anahí no lo dudó ni un momento (aunque me pidió mucha discreción porque su esposo no sabía nada de su pasado sexual... algo muy común en los matrimonios que no son transparentes ni honestos... y por supuesto que le juré total discreción). Al día siguiente de hablar con Anahí, mi esposa y ella se reunieron en nuestra casa... y cogieron por primera vez. El lesbianismo-bisexualismo de Anahí había sido la perfecta decisión para que mi esposa conociera y adorara el sexo con mujeres. Y al día siguiente, los tres estábamos haciendo nuestro primer trío juntos. Y mi esposa siempre me ha dicho que la mujer con la que más placer tiene es con Anahí... y nuestra amistad sigue, no con la continuidad que quisiéramos, pero por lo menos nos juntamos a coger una vez al mes... ya sea sólo mi esposa, Anahí y yo... o en ocasiones especiales Anahí se ha reunido con nuestro grupo swinger... y siempre que planeamos una orgía, tratamos de hacerla en días y horarios en que Anahí se pueda unir a nosotros... El marido sigue sin saber nada... pero Anahí cada día está más caliente y deliciosa.
Ahora Anahí es una mujer madura... con un cuerpo más maduro... unas libras de más, pero sus pechos están más apetitosos que nunca... sus pezones más negros... su panocha igual de peluda... y el olor que saca del coño es cada vez más fuerte... y siempre que nos reunimos a coger, ella nos regala su calzón... sucio... empapado... apestoso... y mi esposa y yo guardamos sus calzones y nos pajeamos o cogemos oliéndolos y recordando a Anahí... y viendo las muchas fotos y videos que tenemos de ella, desnuda y cogiendo... con nosotros o con nuestros amigos swinger... incluso ella sigue teniendo amantes ocasionales además de nosotros... y les toma fotos y videos y los comparte con mi esposa y conmigo.
En ocasiones le sugerimos que tengamos sexo con su marido, pero ella insiste en que él está en contra de esa vida sexual, mucho menos por la bisexualidad... así que no se ha podido, pero sí nos ha compartido fotos de su marido desnudo... un hombre normal, de verga más bien pequeña (y eso que a Anahí le gustan las grandes y gordas), lampiño, circuncidado... nada especial. Pero según nos dice la ama mucho y eso vale la pena para "sacrificar" sus deseos sexuales (lo que es mejor para mi esposa y para mí porque cuando cogemos con Anahí, ella explota y saca toda la presión sexual). Mi esposa sí le ha contado que tiene la fantasía de cogerse a su esposo, de mamarle la verga y de que se la meta en la panocha y el culo... y de saber a qué huele y sabe su semen y su sudor y su orina... y Anahí, sonriendo, le contesta... "quizá algún día... quizá". Y para compensar esa fantasía, Anahí nos ha regalado algunos de sus calzones que se han llenado con el semen de él... cuando cogen, ella no se limpia la panocha sino que se pone un calzón para que se llene de semen... y aunque nos llega seco, se siente bien su olor... y a mi mujer y a mí nos encanta coger u pajearnos oliendo el semen del marido de Anahí... e imaginando que está cogiendo con nosotros.
Final.
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