Como mi mujer me hizo un cornudo (1)

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Mi nombre es Jaime tengo 46 años, estoy casado desde hace 15 con Cristina, una mujer preciosa, de cabellos castaño claros, 37 años, delgada y poseedora de los ojos verdes más hermosos que he visto en mi vida. Tenemos un hijo de 15 añitos, feliz y regalón de ambos. hasta aquí todo parece el matrimonio ideal... y lo era hasta que decidí contarle a mi esposa un sueño que terminó por convertirme en cornudo.

 Desde hace un año más menos que tenemos un matrimonio de amigos con los cuales nos juntamos de vez en cuando, ella se llama Daniela y él Michael tienen un hijo de la misma edad del nuestro, son compañeros del cole y se han hecho los mejores amigos.  Un sábado por la noche nos juntamos varias parejas a cenar y divertirnos, después de comer alguien puso música en el quincho y mi mujer con otras esposas fueron a bailar, al poco rato también las siguieron otros hombres incluyendo a Michael y yo me quedé sentado acompañado solamente de Daniela, ella estaba un poco tomada y nos pusimos a conversar. Al rato la conversación subió un poco de tono, me contó que se había casado virgen y a pesar de estar felizmente casada le gustaría probar alguna vez otra polla, me dijo que este era un tema que ya habían conversado con Michael, que tenían buena comunicación, pero ella no quería hacerlo aún, luego me preguntó por Cristina le dije que ella también se había casado virgen pero que yo nunca tendría el valor para hablarle del tema y seguramente ella tampoco a mí. Luego por inercia miramos a la gente bailando, en ese momento Cristina conversaba alegremente con Michael. Se llevan bien, dijo Daniela, me miró y continuó, ¿tú crees que llegado el caso se acostaría con Michael?, yo me sorprendí un poco y ella se rió, voy a bailar comentó y se puso de pie, pero antes me miró seriamente y me dijo pregúntale.

Obviamente no le pregunté a Cristina, pero al pasar los días la pregunta fue dando paso a una imagen en mi cabeza, la de mi esposa teniendo relaciones íntimas con Michael, sin saber por qué la visión me fue excitando cada vez más. Una noche cuando nos acostamos y nuestro hijo dormía comencé tocar a Cristina, mis manos recorrieron sus senos por sobre su delgado pijama, en ese momento le dije una mentira que venía preparando con antelación. Anoche tuve un sueño rarísimo le comenté mientras seguía acariciándola, ella me miró extrañada, soñé que entraba a una habitación y te veía a ti teniendo relaciones con Michael. No seas ridículo me dijo, sí tienes razón, contesté, fue un sueño tonto, mis manos continuaron recorriendo su cuerpo. ¿No me vas a dar los detalles del sueño? preguntó mientras esbozaba una sonrisa. Claro... estaba Michael sobre ti, tu vestías esa minifalda de jeans corta, tenías las piernas abiertas y la falda por la cintura, él tenía un pene enorme y duro y te penetraba con mucha fuerza, tu gemías de placer hasta que ambos terminaban al mismo tiempo. Cristina rió pero noté como sus pezones se endurecían. Que ridículo, repitió, pero esa noche tuvimos sexo más duro que nunca.

Esa semana no volvimos a hablar del tema hasta el sábado cuando Cristina me avisó que esa noche Daniela y Michael nos habían invitados a su casa. Mandamos a nuestros hijos con sus respectivos abuelos para poder beber sin que estuvieran presentes. Antes de irnos Cristina me gritó desde la habitación que estaba lista y salió completamente arreglada, llevaba puesta la minifalda del sueño.  No quise decirle nada, pero noté que mi pene reaccionaba.

Después de cenar nos fuimos al quincho a beber unos tragos y conversar, Michael puso música y se puso a bailar, llamó a Daniela a bailar con él, pero ella no quiso, ¿bailemos? me dijo Cristina. le contesté que no, que fuera ella. Se levantó con su trago en la mano y se puso a bailar con Michael. mientras tanto yo conversaba con Daniela. De pronto me dijo “¿parece que sí le preguntaste si se acostaría con Michael? la veo más sexy que nunca”, le conté lo del sueño, “parece que abriste la puerta a lo prohibido” y rió.

Media hora más tarde Cristina y Michael seguían bailando, se notaba que ambos estaban algo ebrios, Daniela hablaba en un estado de sopor que apenas entendía.  Me acurruqué en el sofá mirando a Cristina. Ella estaba a más de 10 metros de distancia. Estaba algo cansada y se sentó en un piso elevado (tipo Bar) que estaba cerca del mesón, Michael se acercó a ella para seguir conversando, ambos bebían y reían, la música estaba fuerte y él acercaba sus labios al oído de mi esposa, a veces notaba como sus labios se rozaban. Lentamente Michael se fue acercando a Cristina, ella abrió sus piernas levemente, por un momento vi como sus sexos hacían contacto. A pesar de estar muy excitado me levanté y le dije que ya era tarde y nos fuimos.

Por un lado, estaba molesto con Cristina y conmigo mismo. Por otro lado, la situación me excitaba y quería saber hasta dónde llegaría ella. Revisé su teléfono y sus redes sociales, aparentemente no hablaba con Michael y todo lo que había sucedido entre ellos era una excitación del momento. Posiblemente Daniela tenía razón y mi sueño había abierto las fantasías ocultas de mi esposa y en esto estaba solo. Creía firmemente que Daniela quería que su esposo se acostara con la mía para después hacer ella lo mismo conmigo, pero era solo una suposición.

El sábado siguiente nos volvieron a invitar y mi esposa llevaba una minifalda roja nueva y aún más corta, todo se repitió casi al detalle, Cristina bailaba con Michael y Daniela estaba sentada conmigo. Hagamos algo me dijo Daniela digámosle que vamos a ir a comprar hielo y tragos, que tú me vas a llevar por que no has bebido, luego nos escondemos detrás del quincho y los espiamos unos momentos, ¿qué te parece?, no lo sé. Creo que vamos a perder el tiempo. Pero decidimos ir, ellos no tuvieron problemas y salimos de casa. Caminamos por el jardín oscuro hasta llegar al quincho, pero por fuera, un gran ventanal nos daba la mejor vista posible, ellos estaban solo a un par de metros, pero no podían vernos. Continuaron bailando unos minutos más y luego Cristina se sentó en el mismo piso de antes. De nuevo reían y bebían y hablaban tan cerca que sus labios parecían rozarse. Michael se acercaba a mi esposa y ella abría sus piernas, seguían conversando, pero ella ya tenía la mini arriba, desde mi posición podía ver sus calzones. Noté un bulto en los pantalones de Michael y ahora sí que sus sexos rozaban descaradamente. El comenzó a moverse de atrás para adelante, Cristina bajó sus manos hasta el cierre del pantalón y sacó un enorme pene erecto y duro y comenzó a masajearlo, Cristina cerraba los ojos y parecía gemir como una loca, Michael le corrió el calzón a un lado dejando los labios libres luego ensartó su enorme pene en la vagina de mi esposa...

Continuará…


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