Sexo a primera vista (I)
Por Andrés
Enviado el 11/03/2026, clasificado en Adultos / eróticos
108 visitas
Desde que has entrado a la oficina te has percatado de que no quito ojo de tus tetas que asoman imponentes entre el escote de tu blusa. El sujetador de encaje no puede evitar que se marquen los pezones en la blusa Y semejante visión ha hecho que la polla se me ponga dura. El bulto se marca de un modo brutal en mi pantalón chino marrón.
Y, como no, tus ojos casi se salen de las órbitas cuando has visto el calibre real de la situación. Esa mirada de zorrita cachonda es inconfundible y con ella se confirman mis sospechas. Te gusta una polla más que a un niño un caramelo. He respondido a tu mirada con otra no menos insinuante mientras sin ningún disimulo me acomodaba el bulto de la polla en el pantalón. Te has mordido el labio inferior al ver como mi mano apenas cubría el enorme bulto. Con todo ello ya están hechas las presentaciones y mostradas nuestras cartas de presentación. Ahora solo quedaba seguir la línea que nos llevara a lo que ya era inevitable. Que echáramos un polvo de esos que hacen época y que tú te quedaras bien saciada y llenita de leche. Como dios manda.
Querías consultar un expediente que llevaba paralizado un tiempo y te ofrecí un asiento a mi lado para que pudieras comprobar en el monitor en qué situación se encontraba. Sonreíste maliciosamente ante mi ofrecimiento y te sentaste asegurándote de que tu muslo derecho entrara en contacto con mi muslo derecho. Debo reconocer que sentir tu pierna rozando la mía me puso más en alerta de lo que ya estaba. Más aún cuando te inclinaste sobre el teclado dejando a mi vista la balconada de tu escote. Te señalé entonces en el monitor uno de los puntos más dudosos de tu expediente, lo que aprovechaste para dirigir tu mano hacia el mismo punto, deslizando con suavidad tus deditos sobre los míos. Nuestras miradas se cruzaron en este instante, al mismo tiempo que nuestros muslos ya descansaban sin recato alguno el uno contra el otro. Intentamos los dos hacernos los formalitos y retiramos a la vez nuestras manos del monitor, aunque en mi caso, la mano pasó casi sin yo controlarlo de tu mano a tu muslo. Un gesto que a tenor de tu reacción no solo no te incomodó, si no que recibiste con agrado. De hecho, tu cara era como si dijeras "joder, ya era hora....!!!!"
Mi mano comenzó a subir y bajar por la parte alta de tu muslo. Primero de un modo algo tímido, pero enseguida mi mano comenzó a cambiar de rumbo, dirigiéndose con firmeza hacia la parte interior de tu muslo. Separas los muslos para facilitarme el acceso y mi mano encuentra al fin el rinconcito de tu coño, que masajeo con movimientos arriba y abajo a todo lo largo de la silueta de tu sexo.
Llegados a ese punto, ahora es tu mano la que se posa sobre mi muslo y lo acaricias con la misma cadencia que yo el tuyo. Primero arriba y abajo y más tarde subiendo por la parte interior hasta encontrar el bulto que tanto te había llamado la atención unos minutos antes. Lo aprietas abriendo cuanto puedes la palma de tu mano. Como si estuvieras midiendo el calibre del material. Te gusta lo que estás palpando y también como mi mano hace lo propio con tu coño sobre el pantalón. Notas como tus braguitas negras comienzan a humedecerse y dejas escapar tus primeros gemidos. Acercas tu boca a mi oído y me susurras que te encanta mi pollón y que te pone muy cachonda como te toco.
Lo haces mientras tus tetas se rozan con mi brazo. Atrás quedó el recato y el disimulo...
Continuará.
Comentarios
COMENTAR









¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales