Mi amiga Rosario me visita para que hospede a su hijo en mi casa 3

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Al siguiente viernes vino Rosario, que trajo ya la primera caja de frutas, verduras y un pollo fresco. Yo la esperaba en ropa interior. Nos comimos a besos y la agarré de la mano para llevarla directamente a la cama.  Aprovechemos antes de que llegue Raúl, le dije. Comenzamos igual que en la despedida anterior haciendo un 69, estábamos desaforadas y nos comimos los coños como locas hasta llegar al orgasmo casi simultáneamente. La sorprendí con mi coño depilado, que le encantó.  Le dije a Rosario que se buscara una justificación para poder venir a media mañana, y tener más tiempo para nuestros orgasmos, antes de que llegue su hijo.  Ella pensaba decirle a su marido que mejor vendría a media mañana por estar más descansada para volver con su hijo al pueblo.

Hablando con Rosario me dijo, que su hijo es algo tímido y que no ha tenido relaciones con chicas. Que cuando ella ha intentado hablar con él de temas sexuales se rebota y no lo acepta, y su padre no quiere intervenir.

-Quería pedirte un favor más, que intentarás tu hablar con Raúl sobre higiene y prevención en las relaciones sexuales. Pues aquí en la universidad tendrá más opciones de salir con chicas y no quiero que tenga problemas. El a ti te aprecia mucho y seguro que no rechaza tus palabras, dijo Rosario.

-Lo intentaré con mucho gusto, pero no te prometo nada. Ya te contaré cómo reacciona, le contesté.  

El domingo por la tarde vino Raúl del pueblo, y después de cenar, ya con el pijama, nos sentamos en el sofá y él encendió la TV como de costumbre. Yo la apagué y me miró extrañado.

-Raúl, vamos a tener una pequeña charla sobre sexualidad, le dije. - Los ojos se le pusieron como platos y la cara roja como un tomate. -Quiero tener la seguridad que las cosas básicas sobre sexo las tengas claras. Aquí estás bajo mi cargo, por lo que quiero que te comportes con responsabilidad en todos los temas, incluido el sexo. Algo muy importante es la higiene, cuando vayas a salir con una chica, si puedes dúchate antes y lávate bien tus genitales con agua y jabón, algo que debes hacer a diario, estirando tu prepucio hacia atrás completamente, para que no se acumule suciedad dentro del pene. Y siempre debes llevar dos preservativos en tu cartera, pues nunca se sabe cuándo puede surgir la ocasión de usarlos. Lo primero que te voy a contar es como poner bien un preservativo. Trae un plátano de la cocina. - le pedí.

Le di un sobre con un preservativo y le dije que lo abriera y colocara. De forma un poco torpe, pues continuaba algo nervioso, lo abrió y lo empezó a colocar en el plátano que trajo. Le recordé que el pene tenía que estar completamente erecto, y extender el preservativo hasta el final.

-Y cuando estés con una chica y quieras acostarte con ella, antes del acto trátala con cariño y dale muchas caricias y besos por todo el cuerpo, para que esté más preparada y dispuesta cuando vayas a follar con ella. Pues los jóvenes son muy impulsivos y no esperan a que su pareja esté preparada, con lo que será mucho más difícil hacer placentero el acto.

-Trae otro preservativo del baño, está en el botiquín, le pedí. Ahora vamos a colocar el preservativo en un pene real, y como yo no tengo tendrá que ser en el tuyo.

Su cara era un poema, y el color rojo continuó aflorando en su piel. Se quedó como paralizado, con el preservativo en la mano. Comenzó a bajarse el pantalón del pijama de forma muy lenta. Su pene estaba en posición de reposo, pues los nervios no lo dejaban excitarse. Con lo tenso que estás no creo que se te empine. Voy a ayudarte un poco. Me desabroché la camisa del pijama y dejé mis pechos a la vista. Me acerqué, le agarré la polla con mi mano y comencé a masajearla.  Le acaricié el pelo, su cara y le di un beso en la boca.

-Como ya te dije las caricias son muy importante en las relaciones sexuales, no solo es meterla sin más. Los juegos preliminares son muy importantes. Intenta practicar conmigo.

Me dio un suave beso en los labios, como con miedo. Luego me besó el cuello.

-A las mujeres también nos gusta que nos besen y acaricien los pechos.

Comenzó a besar uno de mis pechos y acariciar el otro. Me quité el pantalón corto del pijama, quedando completamente desnuda. Ya puedes también acariciar mis muslos, entrepierna y la vulva. Con las manos y también con la boca.

-Y el culmen para toda mujer es la estimulación de su clítoris, con tu lengua puedes hacerla llegar al clímax, que es el momento culminante del placer sexual. Y por supuesto con la penetración, pero siempre con los preámbulos anteriores que te he dicho.

Su boca se pegó a mi vulva y su lengua llegó a mi clítoris, y para ser su primera vez lo hacía con bastante destreza. Me corrí completamente con aquella lengua loca que no paraba de acariciarme mi vulva y mi clítoris. Le di la mano y lo llevé hasta mi dormitorio.

-Vamos a realizar la práctica completa.

Lo empujé sobre mi cama, quedando con sus piernas colgando y me arrodillé para chupar su polla. Ya empezaba a dar gemidos de placer, con su polla completamente empalmada.

-Ahora ya puedes ponerte el preservativo.

Me puse a cuatro patas sobre la cama y le pedí que me follara, que metiera su polla completamente dentro de mí y que agarrara mis tetas que colgaban y se balanceaban con sus embestidas. Lo hizo y muy bien. Estuvo con un constante mete y saca de esa magnífica polla de 18 centímetros en mi vulva, que hizo que nos corriéramos casi a la vez.

-Esta noche, como premio, puedes quedarte en mi cama, para que la práctica sea completa.

Nos dormimos desnudos y abrazados.

Me desperté notando como Raúl movía y empujaba su polla empalmada junto a mi culo. Me giré, nos dimos un beso intenso jugando con nuestras lenguas y le dije que se pusiera un preservativo, para acabar la clase con la materia que no habíamos dado.

-En la mesa de noche hay preservativos y crema lubricante para que untes bien mi culo con tus dedos.

El ejercicio de meter sus dedos en mi culo lo calentó más aún, y mi agujerito se dilató lo suficiente para dar paso a esta polla que continuaba empalmada.

-Rómpeme el culo, quiero tu leche dentro.

Se portó como un experto, nadie diría que era su primera follada anal. Nos corrimos los dos como locos.

En el trabajo mi mente recordaba lo que había sucedido en mi casa con Raúl. Mi cabeza me decía que no podía volverse a repetir, pero mis entrañas decían otra cosa. Yo lo que no podía es estar follando con Raúl y con su madre. Pero tengo claro que no podré resistir la tentación mientras Raúl viva en mi casa y su madre me siga visitando cada semana.


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