LA FELICIDAD

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En los años 70 del siglo pasado se puso de moda una canción cuya letra decía: "Tres hay en la vida. Salud, dinero, y amor. Y el que tenga estas tres cosas, que le dé gracias a Dios".

Es evidente que la salud es el gran pilar de la vida, ya que sin ella nada se puede hacer. Por lo que respecta al dinero, este ayuda a vivir en un contexto social de Libre Mercado como en el que nos ha tocado vivir,;y es una estupidez despreciar a quien tiene la facultad de crear riqueza porque genera trabajo y bienestar en la población.. Pues al contrario. En un contexto social de pobreza en el que no haya justicia social y el paro sea la moneda corriente se genera la amargura y por tanto es el caldo de cultivo para el delito. Sin embargo el dinero no es lo esencial a nivel humano; y quien lo sacraliza por encima de todo, suele ser alguien muy superficial y egoísta que solo ve lo aparente de las cosas y de sus semejantes. Por otro lado he visto a sujetos que en su vida han disfrutado de una óptima situación económica, pero que en su fuero interno se sentían desgraciados debido a una nefasta relación familiar.

Este conocimiento paradójico del desgraciado hombre adinerado, nos lleva a considerar el concepto del amor, al cual desde tiempos inmemoriales se le ha atribuido un fuerte matiz idílico, sobre todo con el amor romántico, pero que en realidad dicho acento idílico en cualquier situación como si fuera un estado de gracia surgido del Paraiso Terrenal, en nuestro mundo no existe; es puro humo. Como se sabe, la felicidad es el reverso de la medalla de la infelicidad, puesto que si observamos con una actitud crítica la dinámica de la vida, nos percatamos de que ésta es como una momtaña rusa cuyas bajadas suelen durar más que las subidas.

Mas a pesar de todo, nosotros estamos obligados a buscar nuestra propia felicidad. Hablando con propiedad, la feicidad depende del talante personal de cada uno de nosotros que debemos de ponerla en práctica. Cuando una persona nace más pronto o más tarde percibe que se halla inmersso en un ambiente que conlleva una variopinta cultura. Entonces, de acuerdo con nuestra sensibilidad y conciencia debemos de implicarnos en aquello que alimenta a nuestro espíritu, que bien puede ser el deporte, las Artes, o cualquier otra actividad, que en muchas ocasioes se convierte en una profesión.

Se puede ser feliz disfrutando de un día de sol, al tiempo que cultivamos nuestras más genuinas aficiones, puesto que éstas nos definen y  autoafirman nuestra personalidad. Pero para ello, primero debemos de reflexionar sobre nosotros mismos.¿Qué clase de personas somos? El amor  empieza sin retórica alguna en nosotros mismos del cual surge el orgullo  que no es malo en absoluto sino necesario. "Me siento orgulloso de mi mismo"- decimos cuando hacemos bien un trabajo, ya que en él va implícita la autoestima- pero que debido a una perversión del lenguaje éste se suele confundir con la altanería hacia los demás.

El problema es que a veces a un sujeto le toca vivir con una familia que tiene una mentalidad de esparto y que es incapaz de percibir nada, la cual proyecta en quien le rodea su vaciedad interior, su mediocridad, a la vez que siente una envidia terrible de la persona más vital y.que se compromete consigo misma, como me ha ocurrido a mi en  algunas ocasiones. Porque no es cierto que se respete al que tiene una psicología diferente a muchos grupos que tienen esta tosca mensalidad de esparto, o de insecto. Para mi, en el momento en que se acepta como legítima esta vaciedad,  esta anomalía mental en aras de una supuesta libertad de pensamiento, cuando en muchos casos no es más que paranoias y trastornos de la personalidad de cierta gente; y que por otro lado hacen ostentación de su ignorancia, así como sienten desprecio hacia quienes no son como ellos, cuyos principales representantes de esta anomalía mental; de esta miseria espiritual, son los políticos, esto insisto, constituye el principal síntoma de la decadencia social.

Por eso, en medio de esta gris mediocrridad  que se enseñorea por doquier, es más necesario que nunca ser autosuficiente en nuestro mundo interior a través de la cultura positiva que se nos ofrece, porque es el combustible real animico que nos hace seguir adelante.

                                                                FRANCISCO MIRALLES PÉREZ

                                                                                    

 


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