EL HOTEL

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EL HOTEL

Soy Susan Soul y ahora contare un encuentro con una pareja en un hotel de Mar del Plata; Luego de escribir durante mucho tiempo con Sandra en una página argentina de contactos sexuales ella me conto que quería que una Crossdresser, como es mi caso, se lo cogiera a su marido, Rubén, a lo cual yo le recomendaba que lo ideal sería que ella lo hiciera mientras él me haga el amor, en ese caso ella fingiría una venganza cuando él estuviera metiendo su pija en mi cola.

Quedamos para un encuentro y lo hicimos cuando ellos me pasaron a buscar, salí con un conjunto negro tipo látex con mis tacos aguja y debajo estaba preparada con una suave lencería para hacer mucho más rápido mi montaje, debido que como íbamos a un hotel en esa hora y media que duraba el turno no alcanzaría para mucho.

Al entrar en esa época los hoteles alojamientos solo permitían hacerlo de a dos así que aprovechando los vidrios polarizados del vehículo me tumbe en el asiento trasero y entre como polizona.

Nos dieron una habitación muy linda con muchos espejos y un sillón erótico, inmediatamente, al entrar prendí la luz negra, la sorpresa fue que Rubén me abrazo y me dio un gran beso, a lo que Sandra se acercó y también lo compartió, ambos querían más acción por ello la invite a que me acompañara el baño para ponernos más cómodas y prepararnos para esa noche.

Rubén se recostó en la cama y prendió muy fuerte el televisor con películas eróticas, desde el baño nosotras escuchábamos el sonido de las chicas haciendo el amor siendo el preludio de lo que vendría.

Solo me saque el conjunto y quede con el corset con ligas, y las medias red todo en color blanco aprovechando que la luz negra reflejaría más mi cuerpo y con eso lograría que él se calentara aún más, la incidencia de los espejos sería fundamental.

Sandra se vistió de rojo como una diabla y una vez que nos arreglamos el maquillaje salimos a la habitación donde Rubén rápidamente se paró, me abrazo nuevamente y repitió el beso del principio, pero ahora él ya estaba desnudo y mi mano palpo ese instrumento que tenía entre sus piernas, que si bien no era muy grande se notaba muy duro.

Mientras recibía ese beso Sandra se puso de rodillas detrás mío corrió mi tanga y metió su lengua en mi cola, preparándole el camino a su esposo.

Para no perder la iniciativa me arrodille y puse mi boca en el miembro de Rubén y la invite a ella, que seguía de rodillas, para que hiciera lo mismo.

Era una linda pija con el cual íbamos disfrutando hasta el fondo de nuestras gargantas.

Una vez que habíamos logrado ese objetivo lo hice recostar en la cama y sin que se diera cuenta le di a ella un arnés con el consolador incluido, me saque el que tenía yo en mi cola y me subí para cabalgarlo, es este primer impulso me gusta regular la penetración, así que presente la cabeza de su pene en mi cola y la fui metiendo lentamente.

Ella ya con el arnés puesto se acercó a su cara y le dio un beso, mostrándole lo que tenía entre sus piernas y obligándolo a chuparlo, mientras le decía “te estas cogiendo a esta yegua y dentro de minutos vas a sentir esto en tu cola…”

Yo tenía en la posición que había tomado el dominio de la situación y por momentos al sentarme sobre su tronco sentía que sus testículos golpeaban mi cola.

Al salir de esa postura me tire sobre el sillón erótico boca arriba, abrí mis piernas y lo invite a seguir cogiendo, simplemente presento la cabeza de su pene y rápidamente la hundió, luego de mi gemido espontáneo, la mire a Sandra y le dije es tuyo, invitándolo a Rubén que me diera un beso, con eso logre que levantara su cola cosa que ella aprovecho metiéndole el consolador lubricado en su cola.

Era maravilloso ya que en cada embestida de Sandra él se tiraba más adelante y repercutía en una mayor profundidad en mi cola.

Sin sacarle el consolador de la cola Sandra lo retiro al marido, giro y se sentó en la cama, el estaba unido por el miembro de látex y quedo sentado, luego ella se recostó y como Rubén quedo con su miembro rígido opte por arrodillarme y sentarme sobre el dándole un abrazo y un beso, quedando yo también prendida a ese trencito donde el quedo inmóvil en el medio recibiendo lo se Sandra y metiéndomela hasta el fondo, y en donde comprobé que su aguante era asombroso ya que pese a que estaba muy caliente no largaba su leche.

Sandra ya había conseguido varios orgasmos ante esa situación de dominación, y tomando la iniciativa me dijo “Susan ahora te quiero coger” así que rápidamente salí de arriba de Rubén y simplemente me puse en el piso alfombrado en cuatro patas, ella paso una pierna de cada lado de las mías y desde arriba se tumbó presentando su consolador y metiéndomelo hasta el fondo.

Lo miré a Rubén que estaba a nuestro lado y le dije “Es tu turno” y con una sonrisa entendió lo que le proponía, Sandra al cogerme de ese modo tenía su cola arriba, por ello le saco el consolador que nos habíamos colocado al principio y no dudo en entrar su bala de carne en su cola.

Nuevamente se producía la misma secuencia, pero esta vez era Rubén que en cada embestida la tiraba a Sandra más adelante y yo la sentía más profunda.

Sandra seguía con sus orgasmos, pero esta vez por vía anal, la pareja en esta ocasión había experimentado esta nueva vivencia sexual que por siempre recordaran.

Ahora había que hacer que Rubén termine ya que con tanta actividad seguía aguantando, por ello le dije a que saliera y se tumbara en la cama, Sandra se tiró sobre él y con su boca tomo su miembro, yo me levante e hice lo propio, ella hacia garganta profunda y luego al salir me tocaba el turno de hacer lo mismo y con eso íbamos cambiando nuestras bocas en su verga, era una ruleta rusa donde no sabíamos en que momento saldría el disparo.

Cuando Sandra estaba con el instrumento yo salí y tome mi verga y se la metí a Rubén en la boca, esa era una nueva experiencia para él y cuando me di cuenta que comenzó a cambiar su respiración le tire mi leche en su boca cosa que lo calentó aún más e hizo lo mismo en la boca de Sandra.

Ellos tenían su boca cargada de leche y no quería ser menos así que los invité a pararnos y en un abrazo nos dimos un beso pasando esa leche en nuestras bocas, yo recibí parte de ese jugo y ahora si lo tragamos, momento en el cual comenzó a sonar el aviso del hotel en que ya había acabado el turno.

Susan Soul

Crossdresser


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