La rendición de Marta
Por Pecado de Seda
Enviado el 11/03/2026, clasificado en Amor / Románticos
20 visitas

Parte 2 (Final)
Te gusta que te llenen, que te estiren, que te hagan sentir cada puto centímetro." Sus labios rozaron los de ella, pero no la besó. Solo dejó que su aliento caliente se mezclara con el de Marta, que ya jadeaba como si estuviera a punto de ahogarse. "Dime cómo lo quieres. ¿Duro? ¿Rápido? ¿O quieres que vaya despacio, que te haga rogar por cada embestida?"
Ella no pudo formar palabras. Solo gemidos rotos, el cuerpo sacudiéndose cada vez que sus dedos golpeaban ese lugar sensible dentro de ella. Pero Lucas no necesitaba palabras. Lo sabía por la forma en que sus muslos se cerraban alrededor de su mano, por cómo sus uñas le arañaban la espalda, por el modo en que su respiración se convertía en pequeños gritos cada vez que él añadía un tercer dedo, estirándola hasta el límite. "Vas a correrte en mis dedos como una buena chica", le ordenó, la voz un growl contra su oído. "Y luego vas a chuparme la polla hasta que me corra en esa boquita tuya. ¿Entendido?"
Marta asintió, o intentó hacerlo, pero su cabeza solo se movió en sacudidas desesperadas mientras el orgasmo se acercaba, una ola gigante que amenazaba con arrastrarla. "Sí, sí, joder, ¡sí!" Sus paredes internas se contrajeron alrededor de sus dedos, el cuerpo tensándose como un arco antes de soltarse en un clímax que la dejó temblando, los muslos sacudiéndose, un grito ahogado escapando de su garganta. Lucas no se detuvo. Siguió moviendo los dedos dentro de ella, prolongando cada espasmo, cada contracción, hasta que Marta cayó hacia atrás, exhausta, el pecho subiendo y bajando como si acabara de correr un maratón.
Solo entonces se retiró, llevándose los dedos a la boca para lamerlos con lentitud, saboreando cada último resto de ella. "Buena chica", murmuró, pero sus ojos ya brillaban con algo más oscuro, más demandante. "Ahora arrodíllate. Es mi turno."
Mientras Marta se arrodilla, Lucas la detiene con una mano en su nuca, la atrae hacia él y la besa con una ferocidad que la deja sin aliento, sus lenguas luchan por el dominio, y luego le dice: 'No tan rápido, aún no he terminado de saborearte', antes de levantarla y colocarla sobre el borde de la cama, abriendo sus piernas para adorarla con su boca una vez más.
Comentarios
COMENTAR









¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales