LA COLMENA VIRTUAL

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**Título: "La Colmena Virtual"**

 

En un vasto universo digital, existían mundos virtuales interconectados que se asemejaban a colmenas, donde seres de diversas etnias y nacionalidades se reunían por unos minutos al día. Aquí, en esta Colmena Virtual, la vida giraba en torno a la vanidad, la superficialidad y la competencia por ser el centro de atención. Entre los habitantes se destacaba un personaje peculiar: "Juanita la loca", conocida como "La Abeja Reina". Ella creía una diosa de la virtualidad, pero en realidad era solo una mujer perdida en un vacío oscuro de egocentrismo.

 

Los seguidores de Juanita, a quienes llamaban sus "Obreras", eran fieles a su causa; todos luchaban por obtener validación en un mundo carente de sentido. Los días en la Colmena transcurrían entre selfies perfectos y conversaciones huecas, mientras los valores humanos se desvanecían en la nebulosa de la vanidad.

 

Un buen día, un nuevo intruso llegó a la Colmena Virtual. Se hacía llamar "Alma Cándida". Su inocencia y honestidad lo hacían destacar entre tanto brillo artificial. Sin pretensiones ni malicia, conversaba con unos y otros, ignorando las miradas despectivas de las obreras. Sin embargo, la indiferencia de Alma Cándida rápidamente llamó la atención de Juanita y sus seguidoras. Para ellas, la falta de admiración era una afrenta intolerable.

 

Con cada interacción, Juanita se tornaba más furiosa. Un día, en un intento de humillar a Alma, lo llamó a su lado, mientras sus Obreras murmuraban entre sí. Este simple gesto fue suficiente para que la tensión estallara. Alma, en su frescura, cometió el error de referirse a ella como “Abeja Reina”. Ese momento encendió la chispa de la discordia en la Colmena.

 

De repente, todo se volvió caos. Las Obreras comenzaron a pelear entre ellas, cada una proclamándose la verdadera reina del mundo virtual. La neblina de egoísmo llenó las redes, los dispositivos electrónicos se saturaron y el ecosistema digital entró en colapso. Los zánganos, machos cuya única función era aparearse, se unieron al bullicio, cada uno intentando demostrar su valía en medio del escándalo. Algunos apoyaban a las Obreras, mientras otros presumían de su esplendor.

 

El jaleo duró horas, transformándose en días, mientras la nube densa de vanidad cubría la Colmena. A medida que el ruido aumentaba, la conexión entre los mundos virtuales se debilitaba. Sin embargo, lo que nadie percibía era que, en medio del tumulto, la esencia de Alma Cándida seguía fluyendo con humildad y sinceridad.

 

Finalmente, como una tormenta que se desvaneció, la saturación alcanzó su punto máximo y, de repente, la red volvió a funcionar. Las Reinas, asustadas por el caos que habían creado, se escondieron en sus celdas virtuales, regresando a la aparente normalidad. Nadie tenía claro qué había sucedido realmente, pero Alma Cándida continuó su viaje por el ciberespacio, llevándose consigo un halo de honestidad y bondad.

 

El tiempo pasó, y aunque la Colmena Virtual intentó borrar la memoria del intruso, el mundo digital debía su existencia a su inocente presencia. Mientras la Colmena lo culpaba de todos sus errores, Alma Cándida siguió flotando por los mil y un puertos cibernéticos, dejando una estela de luz en un mundo que necesitaba desesperadamente un poco de calidez humana. Así fue como, al final, se demostró que la verdad y la humildad siempre encuentran su camino, incluso en los reinos más vacíos de la virtualidad.

 

                                                                                 **FIN**


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