LA MANZANA PODRIDA

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  ### La Manzana Podrida:

 

En un rincón olvidado del mundo, donde los susurros de las leyendas se entrelazaban con la brisa de los campos, existía una aldea llamada Almas Perdidas. Aquí, las sombras y luces danzaban en armonía, pero el equilibrio se rompió cuando "Lacayo", un sirviente astuto y temeroso de su amo, decidió amordazar a "Lugareña Protestona", una voz valiente y decidida que se atrevió a cuestionar el orden establecido.

Todo comenzó en la plaza, donde la Lugareña, cansada de las injusticias de la vida cotidiana, se había atrevido a alzar su voz. “¡No más silencio! ¡Que se escuchen nuestras quejas!” clamaba, mientras los aldeanos murmuraban su apoyo. Sin embargo, la ira de Lacayo no conocía límites, y decidió que era momento de silenciarla, amordazándola con una tela que solo funcionaba en su caso, por orden de la Justicia del lugar, que pretendía ser ecuánime, aunque solo servía para ensombrecer la verdad.

El Amo, un noble de corazón negro como la noche, se deleitaba al ver cómo su Lacayo se hacía cargo de la situación. Juntos, hicieron eco de su poder, movilizando a los habitantes de la aldea, cerrando cada boca que se atrevía a murmurar en contra de su tiranía.

Lugareña Protestona fue acorralada, rodeada de chacales rayos y miradas de acero que la amenazaban. Aunque herida en su orgullo, su corazón ardía con determinación. No se dejaría amordazar ni doblegar por el miedo. Pero la situación empeoró cuando apareció la Bruja Malvada, disfrazada de ancianita bondadosa, ofreciéndole una manzana tentadora. “Tómala, querida, y verás el mundo con nuevos ojos”, dijo con dulzura, ocultando su intención oscura.

 

Desesperada y sin comprender su verdadero propósito, la Lugareña mordió la manzana, cayendo en un profundo sueño. En sus pesadillas, la escena de su acorralamiento se repetía en interminables ciclos; los chacales la acechaban con hambre voraz, dispuestos a devorar su valentía. Sin embargo, entre la oscuridad, apareció un valiente anónimo que se interpuso, dispuesto a igualar las fuerzas. Pero la Bruja Malvada, repleta de rencor por haber sido rechazada en encuentros anteriores, utilizó su magia para desviar al héroe del camino, dejándolo vulnerable ante sus propios demonios.

 

En el laberinto de su mente, la Lugareña gritaba por ayuda, luchando con todas sus fuerzas para liberarse del veneno de la manzana. Clamó a los dioses, a los ancestros, a quien quisiera escucharla. Entre tormentas de terror, vislumbró una luz que la guiaba hacia la salida, un eco de esperanza que resonaba a través de la pesadilla.

Pero el tiempo avanzaba como un río indomable, y el veneno seguía haciendo efecto.El pueblo siguió murmurando, ajeno a su sufrimiento, mientras el Amo y el Lacayo celebraban su aparente victoria. Sin embargo, la resiliencia de la Lugareña Protestona era tan fuerte como su convicción, y en lo más profundo de su ser, sabía que un día despertaría.

Finalmente, la historia no tiene final, porque cada quien es libre de escribir su propio desenlace. Tal vez un nuevo valiente emergerá, tal vez la verdad saldrá a la luz, o quizás la Bruja Malvada encontrará redención. Mientras tanto, la Lugareña Protestona continúa su lucha, atrapada entre sueños, esperando despertar para seguir adelante.

Y así vive, entre miedos y esperanzas, una mujer decidida a no dejarse vencer por la sombra de una manzana podrida. 

 

                                                                   **FIN**


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