El vuelo se retrasa
Por Pecado de Seda
Enviado el 22/03/2026, clasificado en Amor / Románticos
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Estaba sentada mirando el móvil cuando, de pronto, los altavoces del aeropuerto anunciaron que el vuelo con destino a París llegaba con retraso. Suspiré. No había mucho que hacer más que esperar.
A mi lado había un chico. Muy guapo. Moreno, con el pelo cortito, ojos marrones, sonrisa perfecta… me recordaba a un actor porno. Me miró con descaro y se dirigió a mí:
—¿Tú también vas a París?
—Sí —le respondí—. Me espera una amiga que vive allí.
—Fantástico —dijo, y noté cómo me recorría con la mirada, sin disimulo.
—¿Viajas sola? —preguntó, acercándose un poco más.
—Sí. ¿Tú?
—También. Aunque no tengo ningún plan concreto... todavía.
Su voz tenía ese tono entre sugerente y descarado que me encendió de inmediato. Se sentó más cerca, tanto que su pierna rozaba la mía.
—Te he estado mirando desde que llegaste. Tienes una boca preciosa —dijo en voz baja, rozándome el oído—. Me dan ganas de hacerte cosas mientras esperas ese vuelo.
Me mordí el labio. Estaba empezando a mojarme.
—¿Ah, sí? ¿Qué clase de cosas?
—Te lo diría, pero creo que ya estás imaginando algunas —respondió, y su mano rozó el interior de mi muslo—. Aunque si quieres, te lo digo clarito.
—Dímelo —susurré.
—Te haría arrodillarte aquí mismo. Sacaría mi polla y te la metería en esa boca preciosa. Te follaría la boca despacio, mirándote a los ojos. ¿Te gustaría eso?
—Sí... joder, sí...
—Entonces vamos al baño. Ahora.
Lo seguí sin dudar. Caminamos rápido, excitados, como si cada paso pudiera hacernos explotar. Cerró la puerta del baño y me acorraló contra la pared.
—Estás empapada, ¿verdad?
—Muchísimo...
—Arrodíllate.
Me dejé caer de rodillas, desabrochando el pantalón, sacando su polla dura, gruesa, caliente. La metí en mi boca y comencé a chupársela con ganas, dejando que él me guiará el ritmo.
—Joder... sí... así... qué buena puta estás hecha —gruñó—. Trágatela, no pares. Te gusta que te usen, ¿eh? Qué zorra más rica...
Me levantó de golpe y me apoyó sobre el lavabo. Levantó mi vestido y apartó la tanga de un tirón.
—Te voy a follar tan fuerte que vas a gritar aunque se escuche fuera.
—Hazlo... fóllame ya, por favor...
Me penetró de una embestida. Gemí alto, sin control. Me agarraba de las caderas y me follaba con rabia. El sonido de nuestros cuerpos chocando llenaba el baño. Yo solo podía rogarle que no se detuviera.
—Te voy a correr dentro...
—Hazlo... lléname... quiero sentir tu leche goteando entre mis piernas en pleno aeropuerto...
Él gruñó y se vino con fuerza dentro de mí. Yo me corrí segundos después, ahogada en placer.
Nos quedamos un momento así, respirando entrecortadamente, todavía temblando.
Me besó en la nuca y murmuró:
—Definitivamente, este es el mejor retraso de vuelo de mi vida.
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