Póker Negro parte cinco " El Despertar en Europa "
Por Teulfelsaugen
Enviado el 17/04/2026, clasificado en Intriga / suspense
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Düsseldorf, Alemania. Un apartamento franco del Mossad.
Bárbara Schaffer dejó caer su pesado equipaje en el suelo de la casa franca del Mossad. Caminó directo hacia la ventana y corrió la cortina lo justo para observar las calles de Düsseldorf, su ciudad natal. Respiró hondo, dejando que el aire frío de los recuerdos llenara sus pulmones. La imagen gris del orfanato cruzó por su mente, pero esta vez no trajo dolor; verse allí, de pie, habiendo regresado no como una niña desamparada, sino como una agente del Mossad, la llenó de una alegría feroz y silenciosa.
Se despojó de la ropa, liberándose también de la tensión del viaje, y se metió bajo la ducha. El agua caliente y el murmullo de la radio de fondo empezaron a relajar sus músculos. Minutos después, salió envuelta en toallas, lista para lavarse los dientes frente al espejo empañado. Justo en ese instante, el inconfundible y distorsionado riff de guitarra del tema "Vow" del grupo Garbage empezó a sonar en la emisora. Bárbara sonrió, estiró el brazo para subir el volumen al máximo, usó su cepillo de dientes como micrófono y se dejó llevar, cantando y bailando por todo el baño con una sonrisa invencible.
"I nearly died, I nearly died, I nearly died…I came to cut you up, I came to knock you down, I came around to tear your little world apart, I came to shut you up, I came to drag you down, I came around to tear your little world apart and break your soul apart” cantaba miéntras imitaba los pasos de Shirley Manson
Al salir de la ducha, envuelta en una toalla y secándose el cabello, el corazón se le detuvo, un hombre vestido de repartidor de pizza, con una gorra calada y una caja de cartón bajo el brazo, estaba sentado en su cama, observándola con una mezcla de desprecio y cansancio.
—Si yo fuera de Poseidón, estarías muerta antes del segundo estribillo —dijo el hombre con una voz gélida. Era su contacto local.
Bárbara se quedó helada, el vapor de la ducha aún escapando por la puerta abierta.
—Yo... la puerta estaba cerrada —balbuceó, sintiendo un calor de vergüenza subirle por el cuello.
—Las cerraduras son sugerencias, Schaffer La música alta es una invitación para que te maten sin que tú y los vecinos oigan nada —él dejó la caja de pizza (que en realidad contenía sus nuevos documentos para Londres) sobre la mesa—. ¡Actúa como una agente o ni siquiera llegarás a Suecia, no estamos en la academia, Abigail! ¡¡Aquí no hay segundas oportunidades!! Bárbara Schaffer se sintió avergonzada, mientras que la misma Shirley Manson empezaba a cantar. " stupid girl" el contacto le paso los documentos juntos a un CD – en cada ciudad del mundo hay un contacto, antes que usted llegue ellos ya estarán- dijo el contacto local y luego se marchó. Bárbara quien solo se colocó su ropa interior un chaleco de lana color verde con tonos anaranjados qué le llegaba hasta la mitad de los muslos y calcetas largas que le cubrían hasta abajo de las rodillas color rojos con negro, se echó en la cama y coloco el CD en el equipo de música y sus audífonos Philips, la voz robotica de un hombre comenzó a escucharse.
“Agente Bárbara Schaffer, la primera etapa de la misión será contactar al profesor Bradford O'Ryan es un gran académico de London School of Economics and Political Science (LSE) él fue un contacto de James Monroe y economista que trabajó para Alpha Centauro se informa que tiene información sobre el Póker Negro y el paradero de Poseidón, su misión será contactarlo es mujeriego lleva a chicas a su despacho prometiendo pases a doctorados, en el documento adjunto está todo respecto a la misión y un manual de macroeconomía escrito por él para dictar sus clases, que espera en recepción qué debe memorizar partirá a las mil novecientas ( siete de la tarde) a Londres” Bárbara miro la hora solo le quedaban nueve horas para partir.
Santiago de Chile. Avenida Libertador Bernardo O'Higgins.
Fernanda observaba por la ventana del Chevrolet Aska, el silencio en el vehículo era pesado, roto solo por el murmullo de una radio que informaba sobre el cierre de tres bancos nacionales más.
Para Fernanda, Santiago siempre había sido una postal de orden: el oficial y su padre Carlos Gurtensen, la llevaba de la mano; las boutiques de lujo en Alonso de Córdova donde se compraba zapatos de diseñador como si fueran piezas de una armadura; los Mercedes-Benz, pero el Santiago que veía ahora era un cadáver financiero.
Las Persianas Caídas: Negocios con carteles de "Cerrado". Cientos de personas se agolpaban fuera de las estaciones del metro con rostros marcados por una ansiedad que ninguna derivada matemática podría medir. En las esquinas, el trueque había reemplazado al peso chileno. Vio a una mujer joven cambiar un anillo de bodas por una caja de leche y niños buscando comida en los basureros, Fernanda sintió un escalofrío Sus dedos temblaban sobre sus rodillas vestidas con jeans baratos.
—Es mi culpa... —susurró, su voz apenas un hilo—. Yo provoque esto.
—Tú hiciste lo que tenías que hacer para sobrevivir a Alfa Centauro, pequeña —respondió Juan Emilio, sin apartar la vista del tráfico—. Alfa Centauro iba a usar ese código para esclavizar. Tú solo... rompiste el juguete antes de que ellos jugarán.
—No, Juan Emilio —replicó ella, viendo a un grupo de ancianos protestar frente a una sucursal de pensiones—. No lo rompí. Lo lancé al mundo sin pensar en las vidas humanas. Siempre vi los mercados como un sistema de equilibrio, pero olvidé que detrás de cada punto decimal hay una vida que se desploma.
Al pasar frente al club de la Unión y la calle Nueva York Fernanda vio su propio reflejo saliendo de la Bolsa de Valores ya no llevaba los trajes de sastre ni los tacones que la hacían sentir poderosa. Ahora, con su blusa negra y sus botas de caoba, se sentía parte de la masa devastada.
Ese "golpe de realidad" cambió algo en su estructura lógica. Ya no quería recuperar la Novena Ecuación sólo como un juguete que le pertenecía quería recuperarla para arreglar el motor del mundo.
—Juan Emilio —dijo con una firmeza nueva—, no vamos a la bóveda solo por los informes. Vamos a buscar la manera de restaurar todo.
Fernanda Gundensen, la genio que amaba la lógica por encima de las personas, acababa de descubrir su humanidad en medio de las ruinas que ella misma había diseñado.
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