DESAPARICIÓN DE UNA POETA 1
Por franciscomiralles
Enviado el 03/04/2026, clasificado en Intriga / suspense
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Marta Gisbert y su marido Noé García habían asistido a la presentación de un libro de poemas que había publicado su amiga de la adolescencia Lidia Bosch en una sala del Casino del pueblo marítimo en el que vivían. Y como es de imaginar la poetisa agradeció tanto a sus familiares como a sus amigos el gran apoyo que había recibido de todos ellos para la elaboación de dicha obra; y posteriormente los allí presentes tomaron un refrigerio.
Marta Gisbert que era una mujer de treinta y tantos años; alta y delgada con un cabello lacio; que tenía además un innato sentido detectivesco que la motivó a asistir a una escuela especial para estudiar un curso de criminología, había ido a aquella celebración más por la amistad hacia la poetisa que por el libro en cuestión.
Sin embargo algo insólito ocurrió. Al cabo de dos días de aquel evento, la poetisa Lidia Bosch salió de la casa de sus padres y desapareció misteriosamente como por arte de magia sin dejar rastro. Sus progenitores lógicamente alarmados ante aquel suceso llamaron por el móvil a su amiga Marta, al igual que a sus otros amigos con el objeto de si ésta o ellos sabían algo.sobre la joven.
- No sé nada de Lidia - les dijo Marta a sus padres con asombro-. ¿Habéis ido a denunciar la desaparición a la Policía?
- Claro que sí. Nos han dicho que harán todo lo posible para encontrarla. Pero Lidia es una chica muy sensible, y algo influenciable, y tememos que se haya encontrado con algún desaprensivo que la haya embaucado en un asunto turbio, o que le haya hecho algún daño irreparable - respondió la madre de Lidia.
En aquella ocasión la policía autónoma además de inspeccionar el ordenador de Lidia para hallar alguna pista que esclareciera el asunto aunque no vio nada significativo, se centró en el novio de la poetisa llamado David Huerta como un posible sospechoso sobre dicha desaparición.
- ¿Cuánto hace que salían juntos - le preguntó el jefe del equipo de investiación, que era un fornido hombre de mediana edad, en una habitación de la Comisería.
- Hará unos cinco meses. Pero yo no sé nada de lo ocurrido - dijo David temeroso.
- Ya. ¿Y durante este tiempo habían hecho planes de futuro?
- Bueno... Los hacíamos de una manera muy vaga; sin concretar nada.
- ¿Y alguna vez le propuso usted de hacer algo en contra de su voluntad?
- No sé a qué se refiere.
- A marcharse de casa; o por ejemplo a hacer algo singular de tipo sexual y al negarse ella, usted la pudo hacer desaparecer- ¡Piense joven que si miente el peso de la Ley será implacable con usted!
- ¡No, no! Esto es una barbaridad. Yo no soy ningún pervertido ni tampoco ningún psicópata. Lidia es muy romántica, pero nunca la obligué a hacer nada que ella no quisiera. Yo la quería de veras y nunca le habría hecho ningún daño- expresó David muy enojado.
- Está bien. Ahora dígame. ¿Vio en Lidia alguna actitud un tanto esquiva, extraña en los últimos días que hiciera pensar en una fuga? ¿Estaba contenta de sus padres? ¿Le dijo a usted algo al respecto? - inquirió el policía.
-Había veces que la notaba un poco inquieta, pero no le di ninguna importancia.. Eso nos ocurre a todos ¿no? Y de sus padres sólo los mencionba de pasada.
Como a David Huerta, la pareja de Lidia, no se le pudo probar nada, lo dejaron en libertad; aunque la policía seguía vigilando sus pasos
Mientras tanto Marta Gisbert había ido a visitar a los padres de Lidia en su domicilio tanto para darles un poco de ánimos dado que ambas eran amigas, como para indagar un poco y descubrir alguna pista que aclarara el caso.Allí se encontró con un tal Pablo Fuentes que era un primo segundo de Lidia. Se trataba de un hombre que rondaba los cuarenta años de edad, quien también mostraba una expresión compugnida por la desaparición de la poetisa.
- Yo la conozco de toda la vida, y lamentaría mucho que algo malo le pudiese haber sucedido - expresó aquel hombre.
En aquel instante a Marta le llamó la atención un pañuelo blanco con las iniciales del nombre y apellido hechas con un hilo rojo que asomaba en el bolsillo superior de la chaqueta de aquel tipo; y aquello fue un detalle que no le gustó nada ya que le pareció que estaba fuera de lugar en aquel ambiente cargado de tristeza.
- ¿Sabes? No me ha gustado en absoluto el primo de Lidia- le comentó Marta a su marido Noe cuando salieron a la calle para regresar a su hogar-- Me ha parecido un presuntuoso. Este ridículo pañuelo que llevaba en el bolsillo de su chaqueta indica que está más pendiente de su figura que de las circunstancias actuales. Es posible que haga comedia.
- Bueno. Esto no quiere decir nada. Eres demasiado incisiva - le contestó Noé.
- Tal vez. Pero soy muy intuitiva, y algo me dice que aquí hay un fallo.
Marta Gisbert habló con el novio de Lidia quien le dijo lo mismo que a la policía. Mas a medida que pasaban los días, la hipótesis que tomaba mayor consistencia era la de que puesto que Lidia era una joven muy influenciable era muy posible que algún delincuente de los bajos fondos la hubiera secuestrado y la hubiese escondido en algún lugar.
Por otra parte Lidia tenía un intimo amigo desde la época del instituto llamado Javier, con quien había compartido muchas confidencias,y a quien la policía también interrogó. Pero éste que tenía un móvil sólo para conversar con su amiga Lidia estuvo llamandola sin cesar hasta que por fin pudo comunicarse con la poetisa, y ésta le dio una dirección para verse sin decir nada a nadie.
Lo malo fue que al dia siguiente de concertar la cita, Javier apareció muerto en un paraje montañoso de las afueas del pueblo. Le habían golpeado la cabeza con un objeto contundente y le habían hundido el cráneo.
Aquello se estaba complicando demasiado, y un halo lúgubre se extendía en la familia de Lidia.
Casualmente, Marta y su marido fueron a almorzar a un restaurante que estaba muy cerca de donde hallaron el cadáver de Javier, y al salir del establecimiento, mientras la pareja iba en busca de su coche, Marta reparó en el suelo con un pañuelo blanco. Lo chocante del hallazgo era que la prenda tenía las mismas iniciales que el pañuelo del primo de Lidia.
CONTINUA
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