MITO Y REALIDAD

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Un día  de esta Semana Santa dieron por televisión la película LOS DIEZ MANDAMIENTOS, que yo había visto cuando era un niño en compañía de mi madre en un lujoso cine de Barcelona, la cual impactó grandemente al público en general.

Lo curioso del caso es que aunque esta cinta estaba bien realizada, el relato que cuenta se me antojó bastante ridículo y falso. Un faraón egipcio obcecado en no dejar en libertad al pueblo de Israel que según dicen lo tenía esclavizado, y un guía haciendo toda suerte de prodigios para doblegar el orgullo de dicho mandatario.

En una época como la actual en la que prevalece la Inteligencia Artificial, la robótica y se acentúa el pensamiento científico se hace necesario discernir lo que es el mito; es decir, la fábula de la realidad histórica.

 Por lo que respecta al Antiguo Testamento, lejos de críticas irónicas, y a tenor de descubrimientos arquológicos que se han hecho a lo largo del tiempo, parece ser que en efecto, el principio de la civilización humana fue llevado a cabo por los sumerios quienes inventaron la escritura y la astronomia; mas en un momento dado apareció en escena otro pueblo. Babilonia - el actual Irak- que eclipsó a los sumerios e invadio al pueblo de Israel, haciendo prisioneros a muchos de sus habitantes. Entonces, es sabido que EL GÉNESIS de la Biblia son viejas leyendas babilónicas adaptadas al judaismo. Así por ejemplo, el famoso Diluvio Universal se explica en un poema babilonio con un protagonista que en lugar de llamarse Noé su nombre era Gilmanech - un rey de aquella civilización-. Y dicha obra literaria  se dice que es de lo mejor que se ha escrio en la vida; pues yo mismo un día al ir a la Biblioteca Municipal del pueblo en el que vivo, vi el libro de aquellos poemas; aunque en realidad aquel suceso se trató de una inudación a causa del desbordamiento del río Eúfrates, pero que no obstante en la memoria colectiva de la humanidad de aquel entonces perduró como un estigma el recuerdo de aquella catástrofe natural.

Volviendo con el relato del ´EXODO, desde un punto de vista arqueológico este hecho no existió jamás y no tiene nada de histórico sino que es un mito más como la ODISEA. Aunque es cierto que mucha documentación de la Antiguedad se ha perdido, sabemos de la existencia de Cleopatra, del faraón Ramsés l  de Alejandro Magno,etc pero sobre el éxodo y  Moisés no hay rastro alguno. Asimismo la ciudad de Jericó que es de las más antigüas del mundo y sí que existió, tampoco hubo ningúna conquista por parte de los judíos ni cayeron las murallas por el sonido de las trompetas de los ángeles.  Por otra parte las pirámides de los egipcios no fueron construidas por los esclavos judios, sino por los obreros del lugar y planificadas por los ingenieros que eran muy bien pagados y alimentados..

En otro orden, El Nuevo Testamento se redactó cuarenta años después de la muerte de Jesús por diversos grupos cristianos. No es probable que Jesús naciera en Belén como se ha dicho para que siguiese la saga del rey David, sino que vino a este mundo en Galilea. En cuanto a la Anunciación de su madre, con toda seguridad fue una leyenda que venía de muy antiguo para enaltecer al gran personaje; pues un elegido de la Providencia se gestaba en el vientre de la madre de manera milagrosa.

 Este primogénito al igual que su padre natural se dedicó a trabajar en las mansiones de los romanos que eran los que mejor pagaban, haciendo el mobiliario de carpintería. Es casi seguro que Jesús existió, según las noticias de los historiadores romanos Plinio el  joven, Tácito y Flavio Josefo, pero como Israel estaba ocupado por los romanos, casi todo el mundo era nacionalista y se anhelaba la llegada de un "mesías", un libertador que expulsara a los invasores romanos de allí. Así, para el Jesús histórico que a su vez era el discípulo de Juan el Bautista, que es un personaje que a mi no me gusta nada, y él se creyó que  era el último profeta de su pueblo, la obra del "Padre" sería que se reunieran las doce tribus de Israel  dispersas tras la etapa del rey David y que instaurara un nuevo sistema político que abarcara a todo el mundo conocido en aquella época; no un mundo como el que conocemos nosotros. Por esta razón su familia pensaba que Jesús estaba loco.

-¡Cualquier día tendremos un disgusto contigo! - le avisaba su padre enfadado.

 Jesús no se planteó para nada predicar más allá de Israel. Pues el cristianismo que luego se expandió por varios continentes, se debió a San Pablo, quien discutió con Pedro, que era un cabeza cuadrada que sólo pensaba en los judíos y rechaba a los gentiles, es decir a los extranjeros como quería Pablo, que era más inteligente que los demás. El mismo Pablo le confirió al personaje de jesús una dimensión trascedental, metafísica al idealizar su figura, dado que él conocía  la cultura filosófica platónica de los griegos.

Jesús, que pretendía ser un reformador del culto religioso judío y que por eso mismo echó a los mercaderes de allí a patadas, cuando el templo hacía de Banco y los mercaderes pagaban un impuesto en dicho lugar, fue condenado a morir por sedición ya que en aquel tiempo esto no se perdonaba, y no era como hoy en día con los politicos actuales de nuestro país que para mantenerse en el poder pactan con quien sea, al no reconocer éste como máxima autoridad a Tiberio que era el emperador romano de la época y sobre todo al referirse al supuesto rey de los judíos. Mas él no murió en la cruz por nosotros como dice la Iglesia sino que fue por esta cuestión politica. Sobre el humanismo cristiano que todavía perdura de alguna manera entre nosotros como bien podría ser la Seguridad Social, según el famoso Sermón de la Montaña, es muy posible que el Jesús histórico lo hubiese asumido de los esenios, que eran una secta muy purista que vivía en el desierto cuyas enseñanzas humanitarias ya las habían dicho ellos unos doscientos o trescientos años antes del nacimiento de Jesús. Y por supuesto, el triunfo del Cristianismo, que forma parte de nuestra cultura occidental se debió al emperador romano Constantino también por razones políticas para darle una nueva vitalidad al decaído Imperio Romano. Si este movimiento - el cristianismo- no estuviese apoyado por el poder político y económico a lo largo de la Historia hoy en día no se hablaría de Jesús  ni de su obra.

Con lo mucho o poco que se sabe del mundo de la Antigüedad, si pudiésemos viajar con un cohete en el tiempo y desplazarnos en aquella época, lo más seguro es que nos llevásemos sorpresas increíbles, que nada tienen que ver con lo que nos han contado desde siempre. Pues una cosa es la historia real, y otra el mito narrado por los poetas que desvirtúan los hechos en sí; pero que mucha gente prefiere el mito; la fábula a la realidad.

                                                              FRANCISCO MIRALLES PÉREZ

 

 


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