RELATOS DE MUJER INQUIETA - LA LLEGADA DEL SEGUNDO MALDITO INFELIZ- SEXO CALLEJERO A LA ORDEN.

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Después de Harold tuve una pausa en virtud de mis estudios de posgrado del cual tenía que estar concentrada, por tanto, no hubo mayores experiencias sexuales hasta que al finalizar el 2008 en medio de una transición en la empresa donde trabajaba llegaron nuevos compañeros y entre esos estaba Dante… No recuerdo muy bien como fue a parar al departamento donde estaba trabajando, pero no lo tomé en serio.

En ese momento me pareció un hombre interesante a pesar de que no era muy agraciado para lo que yo esperaba… es más, pensé que solo sería un coqueteo leve que no pasaría a mayores… pero me equivoqué. El destino tenía una sorpresa para lo que pensaba sería solo una amistad coqueta.

Una tarde de un sábado de marzo del 2009 lo conocí directamente. Me separó un asiento junto a él y empezamos a conversar entre llamada y llamada… me miraba con ojos lujuriosos y lo que se me puso fue que él quería que yo lo mirara así también, y más que lujuria era coquetería.

Después de algunas semanas decidimos ir a tomar el receso juntos y en esa pequeña salida me dijo que quería conocerme más a profundidad y que quería hacer algo aparte de solo una conversación de amigos y yo por mi parte quería algo, pero no estaba muy segura… él me dijo que nadie debía de enterarse…y eso me puso a pensar… Luego de varios días que me distancié de él para pensar la situación, me le acerqué y le propuse que solo seamos amigos con derechos para evitar cualquier tipo de inconveniente. Esa noche a la salida del trabajo cerca de un centro comercial se me acercó y me dio un beso que sellaba ese convenio.

A partir de ese momento nos escapábamos a lugares retirados para besarnos y tocarnos… todavía no quería que llegáramos a lo sexual explícito porque quería que estuviera lo suficientemente convencido de acostarse conmigo.

Después de tres meses de estar calentándonos, nos pusimos de acuerdo para ir a un motel a desfogar nuestros impulsos. Fue un sexo normal… Posición de misionero… recorría mi cuerpo… viendo que era capaz de hacer… Yo no quería hacer muchas cosas en ese momento porque quería que se inspirara…me chupó los pezones y de tanto que los besaba me vine en un orgasmo que recuerdo tanto… además, de tanta pasión me dejó chupetones en el cuello que en un intento desesperado oculte por días en casa y oficina.

A partir de ese momento decidí que las cosas deberían de ser distintas a los demás… y el también opinaba lo mismo…

En una ocasión que fuimos a ese edificio que hablé en una historia anterior, tuvimos una capacitación… y el primer día solo revisamos los pisos que no tenían cámaras para poder hacer algo que teníamos en mente. Al día siguiente… terminando la capacitación y a plena luz del día subimos al piso 19 y en ese instante corrimos hasta uno de los ventanales del edificio, me bajé el pantalón y él se bajó el cierre del suyo, me empujó al ventanal y me penetró por detrás… yo por mi parte me subí la blusa, bajé mi brasier y aprete mis senos al ventanal… eso me excitó tanto que llegué a un orgasmo intenso mientras el me follaba con violencia… gritaba mi nombre entre insultos que me sentía una puta en medio de ese edificio soñado… cuando él se estaba viniendo sonó el ascensor detenerse en ese piso y cuando se abrieron las puertas salió una trabajadora de limpieza y con la vergüenza encima y el con el miembro afuera corrió al mismo…. Yo en cambio me quedé arreglándome la ropa sin culpa… y me dirigí nuevamente al ventanal y respiré… con el semen en mi vagina… me toqué y tomé un poco que todavía descendía hacia mi ropa interior y lo probé… era salado con un toque amargo… no lo había probado a plenitud…

En otra ocasión subimos una loma de una exclusiva zona de mi ciudad y nos topamos con unas escalinatas… en ese momento… nos besamos y en medio de la calentura, la noche que caía y el peligro de que pasaran personas… me arrodillé y le bajé el cierre del pantalón… saqué su miembro y empecé a chupárselo… mientras yo me masturbaba encima de la ropa… trataba de concentrarme para que pudiera venirse rápido y lo miraba a los ojos con lujuria… le lamía el glande y con la mano acariciaba sus testículos e iba alternando entre masturbación y succión… después de algunos minutos se venía en mi boca y por fin probaba su semen caliente y amargo del que me volví adicta por un tiempo.

Continuamente íbamos a esas escalinatas y en ocasiones nos topábamos con personas que las tomaban por atajo para llegar a su casa… tiempo que aprovechábamos para besarnos y acariciarnos… y por muy paradójico que parezca era nuestro motel.

Hasta que llegó un suceso que me encantó demasiado y que se convirtió en nuestra mayor hazaña hasta el momento… un día de pruebas para renovación de contrato él llegó con un terno azul, corbata negra y camisa blanca… todo un papacito le decía… yo con un pantalón de vestir azul y blusa rosada con ropa interior blanca… la hora… 6 y 30 de la tarde… lugar… canchas de tenis de una federación… subimos a toda velocidad… llegamos a una de las canchas… luz natural de luna… solo le pedí que se bajara el cierre… saqué su miembro y yo con la excitación a tope lo empecé a mamar… trataba que me llegara a mi garganta… para que sintiera que lo deseaba que lo quería y quería ser suya a más no poder… luego de una intensa sesión de chupada de verga… me bajé el pantalón y le pedí que me lo metiera por atrás… quería un anal… de a poco fue metiéndolo… y en medio del dolor y placer entro completo a mi ano que tenía tiempo que no era consentido por un hombre… en ese instante me dio una culiada digna de un maldito infeliz que trataba de hacerme suya una vez más… mientras me lo metía… yo gritaba de placer en ese espacio vacío… me decía continuamente que lo recordara ahí… que quien era el maldito degenerado que me estaba culiando… y yo le respondía continuamente que él era ese maldito… me tocaba los senos… me besaba el cuello… y me estrujaba toda… me vine a mares y el cuándo sintió que estaba llegando… sentí su leche en mi culo abierto por la sesión que acababa de pasar… en un momento romántico… me abrazó y me beso y me pidió que nunca olvidara ese momento… como último acto de deseo… pidió que me arrodillara y lo viera una vez más con su verga en mi boca… eso lo excitaba siempre.

Ese maldito degenerado… como él se sabía llamar… dejó de trabajar ahí… y nunca más supe de él… y de esas lomas… queda el lugar sagrado de esos encuentros clandestinos y excitantes hasta el momento…


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