Denunciar relato
El recuerdo esfíro y breve
de los días ulteriores,
han sido superiores,
al hombre de las pasiones.
Diosa de mi olímpo,
mi diosa inmaculada,
ya no queda ambrosía,
manjar qué me dabas.
Ay mi bella, ay mi dama..
Ya no queda esencia
deslumbrante de tu mirada.
Antaño son los venideros
días qué se esperan,
sin tus ojos de enredadera.
Adiós bella cómo medusa,
anda a convertir en piedra
a otra alma desamparada.
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