EN CAMBIO..., TÚ

Por
Enviado el , clasificado en Reflexiones
22 visitas

Marcar como relato favorito



            EN CAMBIO..., TÚ



Tú.

Estás en permanente construcción. Así que tú eres tú, al mismo tiempo eres otro tú. Ese tú ya no es el mismo tú que empezó a leer estás breves y modestas líneas, porque tus pensamientos ya te han hecho cambiar..., un poco, un poquitín, al reflexionar tú conmigo, y nosotros con otras, con otros, que también, lo sabemos, son pocos y pocas.

Y eso da miedo.
¿Verdad?

Da miedo porque nos da qué pensar, nos hace dudar, nos deja sin asidero.
Y nos van enseñado a tener siempre un sueño, un suelo estable, firme, seguro...: unas verdades absolutas e incuestionables. Y ver qué ese suelo tiembla, que lo que nos fueron insuflando desde el primer gesto que vimos, la primera palabra que hubimos de descifrar relacionando voz y gesto, que lo que nos sirvió para establecer un primer vínculo con otros seres humanos, cuando éramos débiles, desvalidos, dependientes, lo hicimos nuestro, lo asimilamos haciendo que fuera el sustento de todo lo que hacíamos. ¿Perder eso? Perder eso nos da pánico, por qué... ¿con qué lo sustituimos ahora? ¿Acaso todo, o casi todo cuanto hemos hecho, lo que acabamos de hacer, lo que pensábamos hacer carece de valor real, de autenticidad humana?

Y, después, abandonaremos los pensamientos molestos sobre lo flexible y relativo de nuestras percepciones y lo sustituiremos por el practicismo cotidiano, el rutinario seguir la huella, con la testuz baja, porque ya no sabemos hacer otra cosa, nos han mutilado las capacidades, han cerrado el paso a nuestras posibilidades, porque también ellos tuvieron miedo y se asieron al menú diario que les garantizaba protección y seguridad a cambio de cerrar los ojos y los oídos a la realidad, a cambio de enmudecer y sólo paladear el comistrajo rutinario, convirtiéndonos en ecos y sombras, rechazando respirar en libertad y prefiriendo el enrarecido aire de la caverna platónica en la que voluntariamente, como los huéspedes del hospital psiquiátrico que describió Ken Kesey en Alguien voló sobre el nudo del cuco, van perdiendo la vida segundo a segundo.

Ahora, puedes seguir siendo tú..., pero un tú diferente, que ha vuelto a practicar el sofisticado arte de cuestionarse las rancias lecciones heredadas tradicionalmente y ha conseguido de nuevo aferrarse a una brizna de hierba paranocaer en el temible abismo del torrente fresco de la vida en transformación inevitable..., contigo o sin ti.…, porque sí,  aún sigues aquí.

Temblando un poco, como esa brizna que apenas se sostiene…, pero viva.

Quizá no hace falta correr ni entenderlo todo ahora. Quizá basta con quedarte un instante más, con cuidar ese pequeño latido que no se apaga, con tratarte con la misma ternura con la que mirarías a alguien que amas.

Porque en medio de tanta duda, de tanto ruido, de tanto miedo…
sigues siendo tú.

Y eso, aunque parezca poco,

es todo.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed