Estrellita de mar

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“Estrellita de mar”

Después de la última “Fantasía erótica” la llama de mi pasión me sorprendió una vez más, con su sutil, sensual y sumisa manera de proporcionarme un placer, que no hay relato erótico, por bueno que sea, que pueda igualarse al gustazo que me da sexualmente.

Quedaron tan húmedos mis pensamientos en el último encuentro con ella, que me llevó a escribir el relato que ya conocéis, y al escribirlo se me puso tan dura la verga de nuevo, que no tuve más remedio que volverla a pedir que por favor calmara la descarga de leche que se había vuelto a acumular en mis testículos hinchados de deseo por mi hembra caliente y mojada.

Mi amiga íntima de fantasías, accedió a complacer mi deseo y ayudarme a aliviar la descarga de leche caliente y espesa acumulada, deseando salir como un manantial de placer. Me dijo de dejar el jueguito morboso de las dos joyitas anales para otro día con más tiempo. Ella por lo que me dijo después, tenía ganas también de recrearse con mi polla y disfrutarla muy lenta y lujuriosamente, empapando su coñito que pude acariciar al llegar y besarnos con mucho deseo y pasión. Quería ponerse cachonda, pero dejándose sin correr para acumular más ganas. Uffff eso me excitaba aún más, verla ponerse cachonda, pero sin tocarla apenas. Hoy haría yo de “estrellita de mar”. Fue así como aprendí lo que significa para las mujeres dejarse follar sin intervenir apenas. Para mí es todo un placer relataros como me hizo una de las mejores mamadas de mi vida.

Empezamos como os decía besándonos acariciándonos y jugando con nuestros sexos, allí mismo de pie en la entrada de la casa, ante de pasar al salón de nuestros secretos más lascivos. 

Llevaba un albornoz como de andar por casa, pero debajo con un conjunto clarito de sujetador y braguitas de las que me gustan a mí.  Dejó sus suculentas y viciosas tetas al aire, las acaricie, magreé y chupe todo lo que quise poniéndome muy muy caliente. Le di la vuelta y metí mi mano debajo de sus braguitas acariciando su abierta raja, iniciando una pequeña masturbación, pero sin llegar al orgasmo. Estaba ya súper mojada. Mientras ella jugaba con mi miembro una vez que me había quitado ya los pantalones y el bóxer. Me daba pequeños azotes en el capullo a modo de morboso castigo. Entre placer y dolor le dije que parara y me recosté en el sofá, ofreciéndola una placentera posturita de estrellita de mar, piernas abiertas y brazos abiertos, completamente a su merced. Comenzó con un suave masajito en mi polla dura, con un poquito de aceite corporal. Me gusta mirarla su cara viciosa embelesada viendo como crece mi polla entre sus manos. Me gusta depilarme entero y creo que a ella también le encanta. A ella también le pedí que lo hiciera y se depilara, cuando soy yo el que la come su delicioso coñazo tan abultado que tiene cuando está excitada. 

Después de ponerla bien dura comenzó con su boquita a acariciar mi capullo muy lentamente con su lengua. Me gusta dirigirla, darle órdenes con voz muy suave y sugerente. Así cariño así, muy despacito. Con la lengua en el glande, pequeñas lengüetadas. Cogiendo con dos deditos mi polla por la base, y subiendo arriba y abajo muy muy lento. Ella golosa y nerviosa de placer mete todo el capullo dentro y baja hasta llenar su garganta. Baja y sube follándome con su boca y poniéndome a puntito de subir la leche desde mis huevos con deseo ardiente de salir esos borbotones de lefa caliente. Pero me reprimo, le digo que pare que no me quiero correr todavía. Ese juego, esa sumisión de hacer lo que la digo me encanta. Es mi zorra complaciéndome a mi antojo, y eso me pone muchísimo. Que bien se lo pasan las estrellitas de mar cuando tienen una buena pareja sexual a su lado. Me encanta verla mirar los labios de mi polla por dónde tiene que salir el esperma esperado, ese jugoso y precioso líquido que tanto le gusta ver salir. Me gusta verla y oírla suplicar que la permita ver salir esa gotita blanca de placer. Pero me hago un poquito más de rogar y la dejo con más ganas y deseo. Me gusta que se comporte como una verdadera putita salida.

Sigue un poco más con el handjob, (juego de manos), tan erótico y lascivo, me acaricia el glande ya excitadísimo, pero ahora con su dedo pulgar haciendo pequeños círculos en forma de masaje. Mi compañera íntima de juegos secretos tiene unas manos espectaculares, sabe donde tocar y como tocar. Ummmm me encanta cuando me tiene a su entera merced, en ese punto ya casi de no retorno donde la eyaculación me cuesta contenerla, pero aun así la pido otro roce con su lengua en mi capullo al rojo vivo. La miro a los ojos y ella sigue esperando que de esos pequeños labios de mi polla salga el preciado líquido blanco, ufff me encanta ese olor a semen, esa sensación de placer indescriptible que sentimos los hombres cuando sale de nuestro miembro esas gotas de vida y gozo. 

Mira con lujuria como me corro y alarga suavemente el momento haciéndolo más placentero aún. Paciente y cariñosa deja que disfrute hasta el final mientras sigue acariciando mis testículos y glande a la vez, hasta que sale la última gota.  

Ufff me has dejado seco cariño. 

Me limpia con una toallita húmeda, y me da un agradecido beso en la boca.

Esta vez ella había decidido dedicar toda la atención a mi placer. No sé muy bien quién ha sido la estrellita de mar hoy, pero yo me he sentido en el cielo. 

Para el próximo relato, será ella quien quede a mi entera disposición, para hacer todo lo que nuestros perversos “pensamientos húmedos” nos inciten a llevar a experimentar.

Ya os lo contaré en la segunda parte de “Estrellita de mar”


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