Mi vecina está soltera. (2)
Por Gonzalo41
Enviado el 27/04/2026, clasificado en Adultos / eróticos
59 visitas
Entonces tomó mi mano y me invitó al dormitorio, repitió que tenía muchas ganas de que le diera por el culo, lo cual me prendió de sobremanera, así que le dije que cumplir sus deseos eran mi misión, lo haría con gusto. Ambos deseábamos tanto esto, no podía haber nada de malo en ello, ya en su habitación, cerró la puerta, prendiendo el aire acondicionado, a la vez me empujaba contra la pared, comenzando a presionar y rozar mi miembro, el cual ya se hacía notar, debajo del pantalón. Sin poder contenerme, susurré, ¡Te deseo tanto! … Mi mano la rodeó con firmeza por la cintura, apretándola contra mí, mientras sus movimientos de cadera y pequeños gemidos, me excitaban aún más. La mano libre invadió su vaporoso vestido, dando pellizcos a sus pezones ya duros y erguidos, amasando sus tetitas fuertemente, al mismo tiempo sus manos comenzaron a explorarme, aflojó mi cinturón, bajó el cierre y su mano irrumpió en mis boxers, aferrándose, casi con dureza, a mi verga dura y palpitante, giro el cuello y nuestras bocas se unieron, las lenguas se atacaban juguetonamente, mientras continuábamos desnudándonos el uno al otro, el vestido ya estaba en el suelo, sólo la cubría una diminuta tanga de encaje, ya de frente, baja mi pantalón y boxers a la vez, dando libertad a la herramienta casi a reventar, se arrodilló, comenzando una mamada de antología, no dejando trozo sin lamer, besar o succionar, el oral se transformó en felación, cuando con dureza mis manos se enredaron en su cabellera, penetrando su boca hasta fondo, produciéndole arcadas a punto del vómito y para evitarlo acabé sobre cara y su cuerpo, aún sin acabar por completo, tomó mi pene exprimiendo toda su leche caliente y espesa. La invito a darnos una pequeña ducha, para bajar un poco la calentura, limpiar nuestros jugos y acicalar nuestros culitos para el segundo round.
De vuelta en la cama, la acomodé sobre sus 4 extremidades, alzando su culito y su cabecita sobre las sábanas, comenzando esta vez yo con un oral de película, lubricante con sabor, chupando desde el botoncito del placer hasta el orificio pequeño, sin dejar nada sin una lamida o caricia, al notar su evidente excitación, me enfoco en ese culito casi sin uso, chupando, lamiendo, tratando de meter mi lengua los más profundo posible, hasta lograr gemidos, quejas u otro signo claro de placer, el índice es el primero en atacar la cuevita, con cuidado y bien lubricado comienza a presionar para dilatar el culito, sin dejar de lamer esa zorrita caliente y mojada de sabrosos juguitos, sacaba el dedo y lamía el hoyito alternadamente, el índice no era adversario y no hubo quejas de dolor, sin darle respiro ni aviso previo, comienzo a darle a lo perrito utilizando el pulgar para seguir la labor, sacarlo y meterlo, dando placer y dolor, esa era mi parte favorita, jugaba con mis dedos en su culito, gemía de placer y dolor, hasta que pregunté si estaba lista, "vamos" respondió, lubriqué nuevamente su orificio pequeño, al igual que mi verga que tomó posición en la entrada de su culo, empezando a ejercer presión, intentando meterlo en el casi virginal agujero. Me estaba doliendo algo, pero sabía que era mi obligación resistirlo. Cuando por fin la cabeza de su miembro estaba dentro yo empecé a gemir, más de dolor que de otra cosa, pero le pedí que no se detuviera. Por fin logró meterla toda, y yo sentía mi ano muy abierto, es una sensación inexplicable realmente, y él empezó con sus movimientos de penetración. Me dolía bastante cuando lo volvía a meter, pero poco a poco el dolor se fue calmando, aunque realmente aún no lo estaba disfrutando.
Poco a poco subió el ritmo de sus embestidas y yo trataba de mantenerme en una posición cómoda para que a él se le facilitara penetrarme sin que empezara con una penetración muy fuerte sin que yo estuviera lista. Me sujetó de las caderas, y empezó a subir el ritmo, ahora podía escuchar su pelvis chocando con mis nalgas, como cuando me estaba penetrando un rato antes, solo que ahora por mi ano, y me estaba doliendo, ya no tanto, pero dolía. Poco a poco subió más el ritmo, hasta que en ocasiones me sacaba por completo el pene, para ver mi ano abierto, lo cual le excitaba mucho a él, y me lo metía nuevamente, eso me dolía, pero también me estaba excitando muchísimo. Empecé a sentir placer ya un buen rato después, y empecé a disfrutar mucho su mete saca. Le dije que quería montarlo, y él se acostó, me subí a su pelvis y puse su pene en la entrada de mi ano, yo quería controlar un poco el ritmo para disfrutar más.
Empecé a buscar un ritmo que le fuera placentero con mi pene en su culito, hasta que poco a poco fui agarrando el ritmo, empezando a gemir de gusto y placer mientras la montaba. Movía mis caderas buscando el punto más placentero, y sin darme cuenta ya lo estaba montando casi tal cuál lo hago cuando me penetra por la vagina. Finalmente tuvo un orgasmo, y fue de los mejores hasta ese momento, y él me recostó, puso mis piernas en sus hombros y empezó a cogerme ahora ya con más fuerza. No estaba siendo ni la mitad de intenso que momentos antes cuando me cogía por la vagina, pero yo estaba disfrutando mucho su ritmo, y el morbo de ser mi primera vez por el culo, y sentía yo mucho gusto de que él fuera tan paciente conmigo para no lastimarme. Subió el ritmo y se levantó un poco, abriendo mis piernas, sacando su pene de mi ano, se masturbó un momento y eyaculó en mi vientre, cayendo algo de su semen cerca de mi ombligo y panza. Se dejó caer encima de mí y me besó muy tiernamente. Rodeé su cuello con mis brazos y le correspondí el beso, parecíamos verdaderos novios en ese momento.
Comentarios
COMENTAR









¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales