
Después de meses de volar bajo sobre la selva en un viejo Cessna, el equipo de antropólogos “descubrió” el territorio los Chupeak. Creían que habían encontrado una joya etnográfica intacta:
Una tribu con costumbres de paternidad múltiple extrema, rituales de transformación corporal y una estructura matriarcal hipersexualizada que superaba cualquier cosa registrada en la literatura académica y en los relatos basura de la web.
El equipo estaba compuesto por cinco pelotudos qué con un viaje pago se iban Siberia en tanga.
Preferible tal a lo que el destino les tenía reservado.
Dr. Richard Garchan, 60 años, profesor veterano, viejo macho alfa decadente.
Había cogido a decenas de alumnas a lo largo de su carrera, siempre con esa sonrisa de “soy tu mentor”, "abrite de pata trola del orto".
Polla todavía gruesa, pero con problemas de erección que ocultaba con viagra.
Dra. Elena Tortoise, “clitóloga” especializada en religiones antiguas matriarcales para mirar conchas y pajearse. Una torta reprimida de 58 años, cuerpo seco, coño sin tocar en años, obsesionada con el poder femenino pero aterrorizada de su propia humedad.
Lara y Sofía, dos alumnas de 30 años, lesbianas comunistas radicales, gorditas, con el pelo teñido y tatuajes feministas.
Soñaban con derrocar el patriarcado y establecer un matriarcado global, olían a meo, faso y Marx.
Analdo el gordo nerd asexuado de 28 años, virgen total, que se pajeaba furiosamente viendo hentai y se corría en pañuelos que guardaba en bolsillos.
Tomás Leche Medina, el afeminado dotado, 26 años, re puto, con una verga gruesa y larga que ocultaba bajo ropa holgada y que secretamente deseaba que lo usaran como puta.
Luis Alberto, el niño rico hetero curioso de 24 años, virgen técnico, con fetiches enfermizos por pies sucios, culos sin lavar y vaginas con olor fuerte a sudor y semen, adicto al porno cuckold y a la mandanga.
Cuando entraron en el claro, la jefa Yara los esperaba sentada en su trono de huesos y hojas, desnuda, con las tetas pesadas brillando de sudor y leche, el coño abierto y chorreando semen fresco de la follada matutina.
A su alrededor, los cuatro sementales jóvenes con pollas pintadas de rojo, y detrás, las vacas humanas: Guerreros con la verga como lanzas y otros eunucos hormonados, con menstruación de vacas, de rodillas, tetas hinchadas goteando, ligeramente leche por la menstruación vacuna.
La primera noche fue “acogedora”.
Yara ordenó que los visitantes fueran desnudados y pintados con mierda.
El viejo Dr. intentó imponer autoridad, pero cuando vio cómo uno de los hijos de Yara (un macho de 19 años con verga gruesa y venosa) se follaba brutalmente a su abuela delante de todos, su polla traicionera se puso dura como piedra por primera vez en meses.
Esa misma noche empezó la iniciación.
El viejo fue el primero en caer. Yara lo obligó a arrodillarse y lamer su coño lleno de semen de sus propios hijos mientras le decía en portugués roto:
— “Tú viejo semental… leche vieja no usamos.
Lo montó salvajemente, cabalgando su polla madura hasta que él se corrió gritando dentro de ella, aportando así su “parte” a la paternidad múltiple del próximo hijo de la reina, para preñarse debía ser copulada por todos en base a una antigua creencia que inventó para que le den verga.
Después, dos de los sementales de la tribu lo follaron por el culo mientras Yara se reía.
La Dra. clitóloga torta reprimida, fue arrastrada al centro. Yara le abrió las piernas y le hizo lamer el coño de la abuela, un coño viejo, arrugado, con sabor a orina y semen seco de 15 nietos.
Cuando empezó a temblar y a mojarse como nunca en su vida, Yara le susurró:
— “Tu matriarcado es mentira… aquí la única diosa soy yo.” concha Vieja.
Luego obligó a los dos eunucos sangrantes a restregar sus tetas hormonadas y su resto de pija recién cortadas, sangrantes contra la cara de Elena mientras esta se corría violentamente por primera vez con una mujer.
Lara y Sofía, las lesbianas comunistas, fueron usadas como putas colectivas. Los machos indígenas con vergas y huevos de Toro las partieron al medio, por turnos mientras ellas gritaban consignas feministas que se convertían en gemidos, patriarcado, capitalismo, machirulos, hijos de puta hasta el fondo putos, dame toda la leche.
Yara las obligó a besarse con la boca llena de semen tribal y a lamer el culo sangrante de los eunucos, mientras 6 de los hijos de Yara las penetraba por el orto.
Su sueño de matriarcado se convirtió en una orgía donde ellas eran solo carne más para la reina.
El gordo nerd asexuado, fue humillado de forma sublime. Lo ataron y lo obligaron a pajearse viendo cómo follaban a las alumnas.
Cuando se corrió, Yara recogió su semen con un cuenco y se lo hizo beber mezclado con la sangre menstrual de la abuela.
Después lo convirtieron en “vaca auxiliar”: le inyectaron las mismas hormonas y le obligaron a lamer culos y coños durante horas mientras se le hinchaban las tetas.
El afeminado dotado, reveló su verdadera naturaleza en minutos. Cuando vio las pollas se puso de rodillas voluntariamente.
Yara lo convirtió en su puta favorita esa noche: lo hicieron chupar vergas tribales mientras sus propios compañeros miraban.
Al final, dos sementales lo follaron al mismo tiempo (coño y boca) y lo dejaron chorreando semen por ambos agujeros. Su polla grande y bonita solo servía ahora para que Yara la usara de juguete mientras lo humillaba.
El niño rico con fetiches sucios, tuvo el paraíso y el infierno al mismo tiempo. Yara le regaló lo que más deseaba: pies sucios de barro y semen, culos sin lavar de las vacas humanas (con restos de mierda y sangre), y vaginas tribales chorreantes y olorosas.
Lo obligaron a lamer el coño de Yara después de que cinco machos se corrieran dentro, luego los pies sudados de la abuela y finalmente lo que quedó de las pijas sangrante de eunucos/
Se acabó sin tocarse, eyaculando al vacío mientras lloraba de placer enfermizo.
Al final de la primera semana, el equipo ya no existía como tal.
El Dr. era ahora un semental secundario que follaba a Yara diariamente para “contribuir” a la paternidad múltiple.
La clitóloga se había convertido en devota lamedora de pepas.
Lara y Sofía ya no hablaban de matriarcado: solo gemían cuando las usaban.
El nerd empezaba a desarrollar tetas y rogaba que lo castraran “para servir mejor.
Tomás le hacía honor a su apellido, era la puta oficial, siempre con el culo abierto y la boca llena de semen.
Luis ya no quería volver al mundo. Solo quería vivir oliendo y lamiendo vaginas y culos sucios eternamente.
Yara, desde su trono, miraba a los “antropólogos” convertidos en parte de su obra de arte decadente y sonreía:
— “Bienvenidos a la verdadera Amazonia…
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