LA ESTÉTICA DEL ORDEN Y LA LEY (1ª parte)
Por Letraverso79
Enviado el 04/05/2026, clasificado en Humor
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Por fin ha llegado al ámbito policial el estilismo y la moda, el momento esperado por muchos y muchas de mostrar todos sus atributos físico- estéticos como seres divinos nacidos de la belleza de las musas y de la naturaleza. En este nuevo mundo engalanado, lo importante es que todo quede bien acomodado, prieto y realzado.
Estos nuevos modelos policiales, basados en el culto al físico, en el estilismo de las redes y en la belleza de bisturí, chocan de pleno con el mundo más tradicional, vejarrón y apolillado del sector policial, ofreciendo enormes contrastes entre agentes de un mismo cuerpo.
Debido a que este relato debe estar terminado antes de que acabe el turno y con el almuerzo en el estómago, como buen policía, en él no se valoran aspectos estéticos como piercings, tatuajes o cortes de pelo; que darían lugar a una reflexión muchísimo más extensa. Aquí, simplemente, se hace un repaso de los diferentes estilos policiales con los que el lector puede toparse en cualquier calle de su pueblo o ciudad y quedar ojiplático.
– Vamos a ello. –Empezando el turno y después del primer café.
En cuanto al uniforme policial, se distinguen dos prendas básicas: los pantalones y el polo.
Dentro de la inmensa variedad de pantalones que podemos encontrar, en cuanto a modelos, tallas y características; en primer lugar, se debe mencionar el llamativo y coqueto bottom-up o bom-up que viene a compararse con el clásico push-up de pecho. Generalmente, es portado por féminas del cuerpo, aunque parece que este modelo o estilo va ganando adeptos entre los agentes masculinos. Se trata de un pantalón de una o dos tallas más pequeñas de la que se debería llevar para poder mantener la movilidad y la funcionalidad de las extremidades inferiores correctamente. Se caracteriza por mantener una compresión continua en los muslos y en los glúteos, a la vez que los eleva a la altura de la zona lumbar.
Al mismo tiempo, en este modelo, se puede aumentar el grado de rigidez aumentando la presión en la zona pélvica y en los gastrocnemios (gemelos) mediante el arreglo de las costuras para transformarlo en un pantalón cerca de la compresión del neopreno (skinny fit). Normalmente, estos arreglos se suelen hacer por parte de una abuela, una tía abuela o una conocida de una amiga de un familiar con conocimientos de costura que ronda no menos de los 89 años. Este pantalónproporciona la seguridad de la compresión, la rigidez del yeso de la escayola y el aspecto de un buen embutido de Burgos.
En segundo lugar, destinado a un grupo de agentes “veteranos” o con un cuerpo difícil, encontramos el pantalón caído, vulgarmente conocido como culo cagado o culo pañal. Este suele ser abombado a la altura de los glúteos, bien por la talla del pantalón, bien por la falta de masa músculo-esquelética; dejando un espacio libre donde se forma una cámara de aire que le da aspecto de globo deshinchado. También es un patrón que ofrece más libertad de movimiento y comodidad en la zona abdominal a la hora de sufrir las consecuencias de un copioso almuerzo o merienda.
En cuanto al modelo o marca de esta prenda, este suele depender de la operatividad de cada individuo. Desde el pantalón de dotación suministrado por la Administración, con un tallaje y patrón indescifrable –un día va bien la talla L y al siguiente la XS–; pasando por el heredado –de una antigüedad aproximada de 15 años, descolorido, con refuerzos obsoletos y de una tela gruesa semejante a cartón piedra que va depilando lentamente las piernas como papel de lija–; hasta el modelo táctico- operativo americano más chulo del mercado con nombre del precio de un producto de supermercado –5.11; y gracias que no le pusieron 5 con 69–.
Este último modelo, cuenta con extra de bolsillos, ajustes y gomas que ofrecen la posibilidad de colocar y guardar más accesorios tácticos para compensar el peso del torso –proporcionado por el chaleco–, para en caso de caída no quedar como un tentetieso –muñeco con un contrapeso en la base, de modo que tras golpearlo siempre vuelve a su posición inicial– a la inversa o una tortuga boca abajo.
– ¡Uf!, un breve descanso. Uno no está acostumbrado a tan árdua tarea de escribir y pensar al mismo tiempo. Aprovechando el momento para un segundo café–. A seguir, que la ley no descansa.
¿Qué decir del polo? Se cuenta con modelos de múltiples colores, marcas y estilos; pero en este caso, empezamos con la prenda complementaria del pantalón skinny fit, el polo fit o polo constrictor –tipo boa o pitón–, normalmente caracterizado por presentar opresión a la altura de los bíceps. Este polo se suele ver en cuerpos cargados de masa muscular o en aquellos cuerpos donde mediante la compresión se intenta sentir el bombeo muscular en el torso. Esta prenda se caracteriza por ser de un tallaje muy inferior al que se debería llevar, normalmente el que llevaría un hermano pequeño unos 10 años menor y con 20 kilos menos.
Es de destacar que algunos brazos han sufrido cortes del riego sanguíneo llegando a provocar adormecimiento en las manos y los dedos, teniendo que utilizar la técnica del estiramiento de manga prolongado para dotar de cierta elasticidad a esas mangas y restablecer la circulación.
Este estilo de polo ha derivado en el conocido –aunque un poco obsoleto– calificativo de cruasán; debido a esa forma de posicionar los brazos y ese movimiento de giro rígido tan característico de una tuerca enroscando en un tornillo.
El material de esta prenda suele poseer ciertas propiedades elásticas que dan pie al llamado estilo premamá o globo. Posee la peculiaridad de mantener una forma adecuada en la parte del pectoral, aunque a la altura de la apófisis xifoides el material va extendiéndose hacia fuera poniendo a prueba su elasticidad. Así, crea un relieve que se extiende hasta el bajo vientre produciendo una deformación habitual en la parte inferior del polo. Es llamativo como en aquellos polos que poseen damero –una franja compuesta de cuadrados reflectantes blancos y negros alternativos–, este marca el límite de la meseta y la llanura.
Un aspecto reseñable en cuanto a las tallas de la uniformidad proporcionadas por las Administraciones, según el proveedor, es que son un laberinto de letras y tallajes indescifrables. Su elección es una cuestión de ensayo y error; quita y pon; esta o esta; una u otra. Una encrucijada digna de mérito policial, incluso antes de salir a patrullar.
continuará...
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