Pensaba en su cuerpo. Pensaba. Intensamente. Demasiado. Cómo algo en lo que no se puede pensar.
Por eso en mis fantasías estaba siempre atado, indefenso, con una venda en los ojos y de pronto una boca pegada a su boca sin decir ni una palabra.
Intentaría entrar con mi lengua en su boca y mezclar nuestras salivas, notar como su polla y testículos se balancean el aire, adquieren dureza. Mientras tanto percutir sus pezones con mi mano y hacer que pase del dolor al placer mientras investigo su boca sin parar y acaba cediendo al juego de la lengua.
No sabe quién soy, no ve mi cara porque lleva un antifaz, pero es más divertido que cuando hablo con él, que cuando puede verme y no le puedo hacer preguntas.
Preferiría que fuera siempre así un juguete sexual en mis manos, observar cómo su polla se pone dura una y otra vez con mis juegos...estando atado, vendado, indefenso, hasta que entienda que participar en ella juego es su única opción y sea desatado.
Cuando me pregunta algo o escucho su voz, solo pienso en que se baje el pantalón y me deje verlo desnudo de cintura hacia abajo. Verlo desnudo entero mientras entra en la ducha de su casa. Pensaba en su imagen una y otra vez, entrando en el baño. Desnudo. Masturbándose. Con una erección. Cómo algo en lo que no sé puede pensar. Pero en mi fantasía solo era mi juguete.
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