Termine siendo puteada sin pensarlo (parte 1)

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Me llamo Ana y soy de Lima, Perú, soy de tez canela, cabello largo liso, ojos negros grandes, mido 1.67 y peso 60kg, de buen cuerpo con senos de buen tamaño y un trasero firme y redondeado. Desde muy chica siempre fui algo adelantadita, me gustaba verme linda y andaba en fiestas y esas cosas, por lo que empecé a tener sexo a los 14 y tuve varios novios, hasta que a los 17 salí embarazada, pero el padre de mi hija me abandono al poco de saber que yo estaba embarazada, por lo que he criado a mi hija sola, no ha sido fácil hasta que a los 24 conocí a un hombre algo mayor de buena posición que me propuso matrimonio, por lo que acepté a fin de tener una vida tranquila. Pero a los cinco años de estar casada con él, tuvo un fracaso financiero y perdió su empresa por lo que otra vez tuve que trabajar y dejar la vida de lujos a la que ya me había acostumbrado, no fue fácil el trabajo escaseaba por lo que hablando con mi marido le conté que una amiga mía que vivía en Argentina.

Ella tenía también su familia acá en Perú y siempre mandaba buen dinero, conversábamos con ella por internet y siempre me animaba a que me fuera con ella, le dije a mi marido que, si me dejaba ir y aunque al principio no quería, las necesidades hicieron que cambiáramos de opinión, me decidí, aunque los iba a extrañar mucho y más a mi hija que ya tenía 13 años.

Con el dolor de mi corazón me despedí de ellos y partí para Buenos Aires, donde mi amiga me recibió y me ayudo con alojamiento compartiendo el cuarto donde ella vivía, fue recién allí que ella me contó lo que de verdad hacía, ella trabajaba como chica de compañía en un club nocturno y que le había hablado al dueño de mí y que él quería que trabaje en su local, pero yo no quise claro, yo había ido a trabajar en cualquier otra cosa menos en eso por lo que empecé a buscar trabajo, ella insistía, y ya había pasado 1 mes de que yo no encontraba nada por lo que la ver el buen dinero que ella ganaba la idea me empezó a rondar la cabeza…

Le pregunté que cómo era eso, qué cosa hacía y ella me dijo que es un trabajo sencillo y de buena paga, que no tenía que hacer nada malo y solo haría lo que yo estaba dispuesta a hacer, que si yo quería solo serviría tragos y que no me preocupara de nada, que nosotras ponemos el límite... escuchándola y frente a la presión de no poder enviar dinero a mi familia decidí aceptar y acompañarla.

Me recibieron muy bien allí y empecé mi trabajo atendiendo a los clientes, a veces alguno me invitaba algún trago y yo aceptaba, pero ya luego me pedían ir al privado y yo declinaba porque así me lo había propuesto estar tranquila y no fallarle a mi esposo, tratando de juntar el máximo dinero posible y poder volverme a mi país lo más rápido posible con mi esposo y mi hija.

Pero al pasar los días veía como mi amiga obtenía mucho más dinero que yo y por lo que así también el dueño me llamó y me dijo que debía ser más cariñosa con los clientes, que así como estaba nunca haría dinero y que ya era hora de que me portara como una mujer sin prejuicios y de mente abierta.

Mi amiga me decía lo mismo. Vamos Anita no seas mojigata, pórtate algo más amable con los clientes, no me dejes mal con las chicas dicen que tú eres la única que solo les sonríe y conversa pero ellos a veces necesitan que seas más cariñosa, yo la escuchaba sentía que su insistencia me hacía pensar en lo poco que ganaba y que no tendría nada de malo ser un poco más divertida pero siempre en mis límites, por lo que ella me propuso prestarme una de sus ropas, cuando la vi me quede algo dudosa de la decisión que estaba tomando ya que era muy reveladora, una tanga chiquita de hilo donde mis enormes nalgas se resaltan un montón y un sujetador con encaje que a la justas contenía mis tetas, a eso le agrego unos zapatos de plataforma muy altos que me hacían ver como una auténtica puta.

No!!! Le dije eso es demasiado, es casi como estar desnuda, anda Ana no seas anticuada aquí eso es lo más común, vamos póntelo y déjate de tonterías apúrate que ya nos queda poco tiempo para salir. En fin, me dije a mi misma quizá así gane algo más, y fue así esta vez muchos más hombres querían beber conmigo y siempre me halagaban y piropeaban, pero luego querían llevarme al privado, pero yo recordando a mi marido y las promesas que nos hicimos no aceptaba.

Ese día gane el doble de lo que normalmente recogía y se lo comenté a mi amiga muy contenta, ella me dijo me alegra mucho, pero si tu quisieras podrías ganar mucho más me dijo mirándome de arriba abajo, además nadie se enteraría estas muy lejos de casa y podrías enviar buen dinero a tu familia, yo me sentí indecisa en el fondo ella tenía razón, tal vez le dije, pero no quiero convertirme en una puta de verdad.

Los siguientes días seguí haciendo lo mismo enseñando cada vez más mi cuerpo y ya dejaba incluso que algunos de los hombres me tocaran un poco y hasta me besaran y a más de uno le enseñaba las tetas cuando me lo pedían, mis ganancias aumentaron mucho… hasta que un día que había bebido un poco de más mi amiga se acercó a mí en el baño y me dijo Ana hay un cliente que siempre pregunta por ti y dice que quiere estar contigo a toda costa ofrece muy buen dinero… piénsalo no dejes pasar esta oportunidad.. Yo le dije que solo podía beber con él si quería, pero ella me dijo no seas así ya déjate de hacerte la monja, anda ve con él y me señalo a un hombre de unos 45 años que estaba en una mesa solo…

Yo me decidí y me acerque lo saludé y empezamos a charlar y beber muy alegres… con él hice la rutina de siempre bebí, lo abrace, lo consentí, deje que me recorra con sus manos y hasta lo deje chuparle un poco las tetas, pero luego de eso él me dijo que quería llevarme al privado, yo le dije que no que no gustaba de hacerlo que yo era una mujer con esposo e hija y que solo hacia esto por necesidad económica. El me miró muy serio y me dijo: putita quiero tenerte y esta noche serás mía, además he pagado mucho dinero por ti y no puedes negarte…


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