La criada ( En el salón)
Por Latecla
Enviado el 19/05/2026, clasificado en Adultos / eróticos
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Ella estaba limpiando el polvo de las baldas superiores subida en una escalera, él allí de pie al lado, el coño le quedaba a la altura de su boca. Ella llevaba una falda por debajo de las rodillas, el uniforme del servicio siempre había sido muy tradicional en esa casa. Le tenía ganas a aquella muchacha desde el primer día que la contrató su madre, tímida, preciosa, una cara que siempre aparecía en sus fantasías en primera plana, con la boca bien abierta succionando con el mismo ansia que delicadeza su polla, chupándola como si tuviese un sabor adictivo para ella.
* Le diré a mi madre lo mucho que te preocupas por hacer bien las cosas, eres una mujer minuciosa y perfeccionista, le dijo él, sin pensar bien por donde tirar.
* Solo cumplo con mi trabajo señor García.
* ¿Estás contenta en esta casa? ¿Te tratamos bien?
* Oh si, mucho, sois una familia muy generosa, he tenido mucha suerte, dijo ella con una sonrisa.
* Me alegra mucho oír eso Carmen....dijo al mismo tiempo que alcanzaba su pierna y le acariciaba uno de sus gemelos, cuando sintió el contacto son su piel supo que ya no había marcha atrás. No tenía escapatoria, estaba totalmente indefensa y expuesta para él, en más de un sentido.
Ella se movió incómoda encima de la escalera cuando notó la mano de él.
* Me da miedo caerme señor, dijo con una risa nerviosa, será mejor que siga con mi trabajo.
* Tu trabajo es lo que yo te mande no crees?
Ella se quedó paralizada.
* Respóndeme Carmen, le dijo con voz dulce... desde que llegaste sabes que en esta casa se hace lo que yo mando, mi madre te contrató porque yo di el visto bueno entre otras muchas candidatas... no quiero arrepentirme de haberte contratado, sería una gran decepción para todos... así que dime Carmen, ¿tu trabajo es lo que yo te mande?
*Si señor García… dijo casi sin voz… un temblor recorrió su cuerpo.
Él estudió con su mano la pierna de ella, subió suavemente hasta llegar al culo que apretó suavemente, ella dio un respingo. Levantó su falda con la otra mano hasta ver las braguitas blancas inmaculadas que llevaba, intuyéndose x debajo el vello negro de su sexo.
Levántate la falda hasta la cintura, le pidió él con tono suave, firme... le miró directamente a los ojos sometiéndola con la mirada.
Ella agarró la falda y se la levantó por encima de sus bragas.
Acercó entonces su nariz a su coño y lo respiró profundamente, varias veces, ella notaba el calor de cada exhalación.
Le apartó la braguita para un lado y lamió su raja, ella dio otro respingo y se agarró más fuerte de la balda.
Tranquila yo te cojo...estoy aquí para cuidarte, le dijo mirándola a la cara, ella tenía las mejillas rojas, a él se le antojó que de excitación y vergüenza.
Le abrió los labios del coño para verlo bien por dentro y dejándolo así expuesto la miró directamente a los ojos, ella tenía la respiración acelerada, evitaba su mirada.
* Mírame a los ojos Carmen, todo el rato mírame, no puedes apartar la mirada ni un instante. Ella obedeció, el sintió que la polla le explotaba dentro de los pantalones.
Le bajó las bragas, la agarró por el culo y acercó su boca como el hambriento que va a dar el primer bocado de su comida favorita… comenzó a chuparle el clítoris, degustándolo a placer, succionándolo suavemente, sacándole el jugo... oía los suspiros de Carmen, se desabrochó los pantalones y se sacó el miembro.
No podía dejar de chupar aquel coño, estaba delicioso...se percató de repente que ella tenía el clítoris muy hinchado, recordó su última orden y miró hacia ella que, obedientemente, miraba para abajo con los ojos semicerrados y la boca entreabierta.
Él le levantó una de las piernas dejando su coño completamente expuesto para él y la polla le palpitó varias veces con fuerza. Cuando se aseguró que ella no bajaría la pierna la agarró con ambas manos x las ingles con los pulgares cerca del agujero de su coño, acercó la boca despacio y se lo comió de arriba a abajo… le hizo el amor con la lengua y no pudo evitar terminar varias lamidas con un beso de devoción, mientras masajeaba con los pulgares los alrededores y los metía ligeramente en la entrada hinchada y mojada de su vagina...jugando con dedos y boca a dar máximo placer a aquel coñito delicioso que estaba seguro sería su nueva adicción.
Carmen comenzó a gemir sin intentar ocultarlo… la timidez dejó paso a la resignación y al puro placer...era la imagen de la lujuria y el vicio.
Él se comenzó a masturbar y sin apartarle la mirada le metió el dedo anular x el coño, con sacudidas suaves hasta introducírselo completamente...Carmen gimió y comenzó a mover la pelvis suavemente hacia delante y atrás, él le hizo un dedo mientras le chupaba el clítoris gordo y caliente. Cando ella claramente estaba a punto de correrse él paro en seco y sin sacarle el dedo ni dejar de masturbarse le preguntó con voz claramente afectada,
* ¿Quién es tu amo? ¿De quién es este coñito?
* Tuyo mi amo, respondió Carmen sin pensarlo dos veces, mientras sus caderas se movían pidiendo desesperadamente más.
Sabía que no aguantaría más tiempo la corrida, le dijo que le tenía que pedir antes permiso para correrse y siguió metiendo y sacando el dedo al ritmo que sabía que a ella le encantaba mientras saboreaba cada centímetro de su coño.
* Me corro señor García, dijo ella mientras jadeaba con esfuerzo.
* No puedes correrte, aún no, espera, dijo él, notando como el semen estaba a punto de brotar en un orgasmo descomunal.
*Por favor amo...déjeme correrme, no aguanto más, déjeme correrme en su boca por favor...
Cuando escucho esto él solo pudo decir con un hilo de voz -córrete, y estallarle la polla de placer mientras ella se corría en su cara, succionando y chupando los fluidos que salían por su vagina, lamiendo todo el coño bien para recordar su sabor.
Se recolocaron ambos y él se dispuso a abandonar la habitación sin dejar de pensar en lo divertido que iba a ser estar en casa a partir de ahora. Se acababa de correr y ya tenía mil planes para cada agujero de aquella mujer.
* Carmen, hablaré con mi madre para subirte el sueldo...limpia bien todo eso por favor… le dijo señalando la corrida en el suelo.
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