LA HERENCIA DEL TATARABUELO.

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Enviado el , clasificado en Drama
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—Amigo, te veo llorando, triste y muy preocupado.
Estás hecho una piltrafa, dime: ¿qué te ha pasado?

—Una cosa increíble, difícil de comprender.
Ahora mismo te la cuento y no la vas a creer.

Me tocó por herencia la casa del tatarabuelo,
que tenía un escondite oculto bajo el suelo.

Despertó mi curiosidad, me puse a investigar
qué guardaba allí el anciano, y lo empecé a limpiar.

Entre tanto cachivache, relucía una gran cosa:
una lámpara muy vieja que era bien maravillosa.

¡Y de ahí salió un gran genio! Del susto casi me meo.
Él, rápido, me dijo: «Te concedo tres deseos».

Lo primero en que pensé fue en pedir mucho dinero:
¡treinta millones me dio!, ese fue el deseo primero.

Después le pedí cien damas, todas jóvenes y bellas,
para cambiar cada día y hacer el amor con ellas.

Sin saber dónde meterlas, no me dio tiempo a pensar,
y pedí dos almacenes para poderlas guardar.

Tan emocionado estaba al pedir el tercero,
que grité: «¡Quiero los huevos del caballo de Espartero!».

Por eso me ves llorando, que da gran pena verme:
¡como los tengo de bronce, ahora no puedo moverme!

C


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