Mi amiga Rosario me visita para que hospede a su hijo en mi casa y 5

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Mi amiga Rosario me confesó que sería maravilloso estar viviendo juntas las dos, pues la compañía de su marido cada vez le es más aburrida y de puro desinterés hacia ella. Me dice que ya no recuerda ni cuándo fue la última vez que hicieron el amor con auténtica pasión, pues son puro trámite para correrse él. 

-Estoy decidida a pedir el divorcio. Se lo plantearé este fin de semana, me dijo

-¿No sé si tu aceptarás que viva en tu casa?

-Por supuesto, el tiempo que quieras, lo estoy deseando. Yo contigo soy la mujer más feliz del mundo, y ahora con el complemento de Raúl ya es el paraíso.

Raúl me dio un beso para despedirse, pues ya se iban de regreso al pueblo, como todos los viernes, que yo aproveché para restregarme bien contra él, luego recogió sus cosas y salió hacia el coche. Rosario me despidió abrazándonos las dos y al pasar mi mano por su coño comprobé que no tenía las bragas. 

-Eres una jodida puta, le dije y también me reí. 

-Inclínate que te traigo un regalito, le dije. 

Puse un poco de crema lubricante en el agujero de su culo y le introduje un plug anal.

-¿Qué haces?, estas loca, me dijo.

Para que disfrutes aún más del viaje, y te acuerdes de mi en todo el recorrido. Pon una toalla en el asiento, por si te corres en el coche.

A mitad del viaje paró el coche y le dijo a Raúl que tenía ganas de orinar. Se desvió un poco por una arboleda y le preguntó si no quería aprovechar el también para vaciar la vejiga.

No se separó mucho del coche, dejándole ver su culo, cuando se agachó a orinar.

Luego él se separó un poco más, pero también a la vista, dejando verle su pene. Ella se acercó con una servilleta de papel ofreciéndosela para limpiarse. Él acercó su mano para recogerla, pero ella le besó la mano y acercó la suya para limpiar la punta de su pene, mientras con la otra mano agarró la base de su polla restregándola un poco.

Antes de entrar al coche quiso hablarle de la relación con su padre, que seguramente ya se habría dado cuenta no era de la mejor últimamente y que teníamos discusiones con cierta frecuencia. 

-Voy a venir a vivir a la ciudad contigo y me quedo en la casa con vosotros, ¿no creo que te moleste?, le dijo.

-Para nada, estaré encantado que estemos más tiempo cerca uno del otro, le contestó, dándose un beso en la mejilla y abrazándose fuerte.

Rosario notó su pene erecto junto a su pubis, a través de las ropas, finalizando con un beso fugaz en la boca.

Por el camino, hasta llegar al pueblo, en un par de ocasiones acercó su mano para acariciar su muslo, diciéndole lo suave que tenía su piel. Ella lo miraba y sonreía de satisfacción.

En la casa durante el fin de semana, cuando no estaba su marido, solía ir por la casa con una camiseta y en bragas. Y notaba que eso ponía a Raúl.

Cuando salía en coche siempre quería acompañarla, para ayudarla decía, pero siempre aprovechaba a acariciarle los muslos.

Habló con su marido de la situación entre ellos y sus planes de divorcio. Le dijo que ya lo tenía decidido, que se pensara durante estos días la forma menos traumática y que el próximo fin de semana iniciaría los trámites de forma amistosa.

Antes de llegar a la casa, en el coche, se sucedieron las caricias que ya eran habituales cuando iban juntos y un morreo un poco más intenso, pero sin llegar a más, a pesar de la calentura de ambos.

El domingo Rosario trajo a Raúl a Toledo, quedándose a dormir por la noche en la habitación conmigo. Ya Raúl veía con normalidad nuestra relación, y que deseara participar en un trio, de forma plena los tres, era solo cuestión de tiempo.

A media noche Rosario fue al baño y estaba saliendo Raúl. Se dieron un beso intenso, enredando sus lenguas. El agarró sus nalgas desnudas, tras quitarle el camisón, y las apretó fuertemente. Luego la cogió de la mano y la llevó a su habitación. Ella le quitó el bóxer y se puso de rodillas en el suelo para chuparle la polla, poniéndosele completamente erecta.

Él la agarró de sus brazos y la puso de espaldas apoyada en la cama, pidiéndole que pusiera su culo en pompa.

Raúl cogió un bote de vaselina que tenía sobre su mesa de noche y untó bien su dedo que metió en el culo de su exmadrastra y comenzó a moverlo adentro y afuera numerosas veces, hasta que su agujero estaba ya preparado para ser ensartado por aquella joven y bien dotada polla que estaba completamente erecta y ansiosa de explorar ese agujero secreto.

Rosario dio un pequeño grito cuando entró aquel mástil en su culo, continuando con gemidos y pidiendo que se la metiera hasta el fondo.

-Fóllame bien, rómpeme el culo, descarga tu leche dentro de mí, le dijo Rosario, sabiendo con certeza de quien era aquella polla que la estaba haciendo llegar a la gloria, pues ya no era su madrasta, al estar separada y en trámites de divorcio, alcanzando un orgasmo al entrar la leche en su culo, siendo la primera vez que usaba sexualmente su agujero anal, prometiendo que no sería la última.

Raúl sacó la polla del culo y se la ofreció, acercándola a su boca, para que la chupara de nuevo, viendo con gran satisfacción que efectivamente era él, a quien tanto había deseado, quien la había follado analmente, por ese culo que él llevaba tanto tiempo esperando a disfrutarlo.

Al rato le dio un beso y le deseó buenas noches, pues tenía que ir a la universidad temprano, y no quería que fuera con muchas ojeras por no haber dormido suficiente.

A mediodía, cuando vino de clase estaban las dos esperándolo, con sendos tangas como única indumentaria. Fueron directas hacia él, se lo comieron a besos y le fueron quitando la ropa hasta llevarlo al dormitorio, donde lo empujaron sobre la cama. Una se puso a comerle la polla y la otra puso su coño en su cara. Y en esa posición se dieron la primera corrida de la tarde.

Luego su exmadrastra se acostó boca arriba y abrió bien sus piernas para poder ser bien ensartada por la polla de Raúl, que probaba por primera vez esa cavidad, mientras comía el coño de su amiga, que a su vez disfrutaba de las caricias de Raúl a sus tetas. Las dos mujeres estaban disfrutando como nunca de Raúl, quien durante varios años atendió bien a sus estudios y muy bien a sus caseras, que vieron con pena como su joven semental se licenciaba en la universidad y volaba lejos, aunque de vez en cuando visitaba la ciudad y les hacia la visita de rigor, con todo lo que suponía para no olvidar tiempos pasados y  tan bien disfrutados por los tres.

Al poco tiempo apareció en la prensa local un anuncio: "Se busca joven estudiante para compartir piso. Con servicio completo".

FINAL


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