Mi novia Marlies 2

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Cuando sentí la cara de Marlies acercarse a mi verga, anticipé el placer que ella me daría. No sería la primera mamada de verga porque ya con mi amigo Gustavo teníamos varios meses de chuparnos las vergas hasta terminar uno en la boca del otro, pero sí sería la primera mamada de verga que me daría una mujer. Ella llegó a mi verga y puso su cara encima y la movía por sus cachetes, ojos y nariz... y la olía y suspiraba. Primero me dio varios besos por toda la verga... y después abrió su boca... sin ninguna vergüenza... y eso me encantó. Que era decidida para el sexo y no una mojigata como lo fue mi primera novia Rita. Marlies primero sacó su lengua y también la pasó por toda mi verga... especialmente en el glande y chupaba todo el precum que yo sacaba. Seguíamos sin decir ni una palabra. Solo gemidos y suspiros de los dos. Lo que sí, es que el carro ya apestaba a sexo... a verga... a sudor y a la panocha de Marlies. Era una peste deliciosa. Yo seguía acariciando las tetitas de Marlies y su coño, metiendo y sacando mis dedos de su vagina. Llevé mis dedos bajo su axila... y sentí la delicia de su sudor... estaba empapada... saqué mis dedos y los olí y quedé fascinado con su olor a piel y sudor (ya sabía que era olfactofílico por todo lo que hacíamos con Gustavo y sus sabores y olores me encantaban). Y también sentí que no estaba totalmente rasurada... sentí los pelitos gruesos que apenas crecían bajo su axila (otra cosa que también me encantó... yo amaba chupar y oler y sentir las axilas peludas de Gustavo, y las fotos que veía de mujeres que no se rasuraban ni las axilas ni el coño, me volvían loco de placer).

En el momento en que sentí que Marlies se metió mi verga en la boca, fue maravilloso. Y al mismo tiempo ella empezó a agarrarme los huevos y a jugar con ellos... y también llevó una mano entre mis nalgas, jalándome los pelos y cuando llegó a mi ano, lo frotó y empezó a meter un dedo... y después me contó que se sorprendió por lo fácil y rápido... y me dijo que quizá fue porque ella tenía su dedo lleno de saliva, precum y el sudor que corría por mis nalgas... (fue unos días después que le conté de Gustavo y del sexo que teníamos con él, que incluía meternos los dedos y también las vergas... le conté de la puta... y ella me contó de los dos novios que tuvo y que aunque nunca la penetraron, sí le metían los dedos entre la panocha y el culo y ellos se mamaban hasta terminar... y que a ella le fascinaba el olor, la textura, la temperatura y el sabor del semen... y de los culos... así empezaron nuestros años de noviazgo).

Marlies me mamaba delicioso (pero tengo que reconocer que Gustavo me la mamaba mucho mejor... las técnicas que habíamos aprendido, Marlies no las conocía, pero las aprendió muy rápido y se convirtió en una gran mamadora). Y aunque mi verga es de tamaño y grueso normal -6 pulgadas- Marlies nunca logró metérsela hasta el fondo... su boca no se abría tanto y le dolía la quijada por mamar mucho tiempo. Pero esa primera vez yo estaba tan caliente que no fueron más de 5 minutos... y cuando me iba a venir se lo dije... ella no respondió, solo siguió mamando y yo entendí que me podía venir dentro de su boca. Y así lo hice... entre grandes espasmos y dándole instrucciones del ritmo y la suavidad para que no me fuera molesto... Ella recibió todo mi semen en su boca... y cuando sintió que mi verga se ponía suave y pequeña dejó de chuparme... levantó su cara y me vio directamente a los ojos, abrió la boca y me enseño todo el semen que le acaba yo de echar... y con cara de puta y de mucho gusto, se lo tragó. E hizo una cara todavía de mayor placer al tragar, abrió la boca para que yo viera que se lo había tragado todo... y entonces yo acerqué mi cara a la de ella... ella se sorprendió pero no se hizo para atrás... yo olí su boca abierta y sentí el olor delicioso de mi semen mezclado con su saliva... ella sonrió... y yo inmediatamente puse mi boca sobre la de ella y le metí la lengua... quizá pasaron dos segundos y ella se repuso de su sorpresa de que yo quisiera besarla y chupar su lengua acabando de tener mi semen (después me contó que ninguno de sus novios hicieron eso y que en realidad evitaban sentir el olor o el sabor de su propio semen... pero que yo lo hiciera, a Marlies le encantó. Así ella ya se había mostrado como una mujer caliente... y yo también). Fue el inicio de un noviazgo sin tabúes y sexo completo.

Cuando la dejé de besar me separé un poco de ella e inmediatamente empecé a desnudarla. Primero su blusa, y su brasier siguió. Quedó desnuda del torso... sus pechos muy pequeños, pezones rosados y no se paraban, llenos de pelusa rubia y algunos pelos negros... acerqué mi cara y los besé... y los chupé... y con las dos manos los apretaba. 

Le levanté los brazos... y uno por uno vi y olí y lamí sus axilas... ella me pidió excusas porque no se había rasurado... y le dije que me encantaba así... y que si por mí fuera, quería que ella no se rasurara más... (y los siguientes cuatro años nunca se rasuró las axilas... ni siquiera cuando íbamos a la playa... y como era de origen alemán, ninguno de su familia se molestó o se sorprendió... su mamá, sus tías y su abuela tampoco se rasuraban). 

Bajé lentamente besando y lamiendo su estómago... le quité la falda y quedó con su calzoncito blanco que dejaba ver un colchón de pelos oscuros... e incluso por los lados se salían muchos pelos, largos, gruesos y negros... como pude bajé mi cara entre sus piernas y olí su coño... era un olor suave, pero a coño... muy diferente al olor de la verga de mi amigo Gustavo. Le bajé el calzón y sí me sorprendió ver la cantidad de pelo en su pubis y en su entrepierna... era una selva... negra... y yo creí que por ser rubia natural de la cabeza lo sería del coño... pero no. Eran pelos muy negros, fuertes, largos y gruesos (sólo una amante que tuve después, Anahí, era más peluda que Marlies... y con mejores tetas, pezones, culo y la panocha le apestaba como a ninguna que he olido). Y separando sus piernas, empecé a abrirme camino con mis dedos entre su pelo y llegué a su vagina...rosada... labios exteriores inexistentes... como una línea... pero empapada en su precum. El clítoris era tan pequeño que ni se veía. Pero sería la segunda panocha que yo tocaría, probaría, olería, chuparía y penetraría (todo eso se lo hice a la puta de mi primera vez).

Continuará.


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