Mi novia Marlies 3

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Marlies abría más sus piernas y le volví a meter los dedos y a sobar la vagina y a llenarme de los litros de precum que sacaba... ella gemía... y le metí los dedos lo más hondo que pude y los metía y sacaba y los giraba... y con la otra mano le sobaba en donde supuestamente estaba el clítoris... era tan pequeño que solo se veía como un botoncito rosado y miniatura... y ella empezó a mover sus caderas...más y más... y volvió a tener un orgasmo... y agarró mi mano y la guiaba dentro de su panocha... muy rápido y fuerte... me encantaba que mi nueva novia fuera así de caliente y se comportara como una puta desinhibida... poco a poco movía mi mano más suave y lento... y cuando ella misma sacó mi mano, yo llevé mis dedos a mi boca y empecé a chupar el líquido viscoso y brillante y algo blancuzco que me había dejado... los chupaba como que si fueran el mejor manjar... y así me parecía. Marlies sonría al verme chupar mis dedos con su precum... y entonces yo saqué mis dedos de mi boca y los llevé a la de ella... embadurné sus labios con su propio jugo y fue ella la que tomó la iniciativa y empezó a lamer mis dedos y se los metió en la boca... así que, en ese momento de nuestra primera vez, ya ella había probado mi semen y su jugo de panocha... yo había probado mi semen de su lengua y su jugo de coño de sus dedos... Era un indicio de lo que serían los siguientes cuatro años.

Le dije que ahora era mi turno de probar directamente su sabor y su olor... me bajé del carro, fui del lado de su puerta, la abrí y ella se giró... de manera que fue muy fácil tener acceso a todo su cuerpo.... volví a besarla... a chupar su cuello... sus pechos... sus axilas y su estómago... y ella volvió a abrir sus piernas y yo metí mi cara entre ellas. Primero me dediqué a chupar los pelos de su pubis y de su entrepierna... y metí mi cara en el colchón de pelos y me encantó el olor... y poco a poco fui bajando y al llegar a su vagina, la abrí con mis manos y empecé a chuparla... el exterior... su clítoris... sus labios externos e internos... y a meter mi lengua lo más hondo que pude... y cuando ella empezó a estar muy caliente me pidió que le chupara el clítoris... y que le metiera un dedo entre el culo... y así lo hice... me dijo que la chupara como succionando un popote... que metiera un par de dedos entre su panocha y uno en su culo y que los metiera y sacara... y por momentos fue difícil porque ella se retorcía tanto que me costaba mantener mi lengua pegada a su clítoris... y me pedía que le metiera los dedos más duro y rápido... y tuvo otro orgasmo enorme... y cuando se terminó me dijo que no parara... que la siguiera chupando y metiendo los dedos... suave y despacio... pero que ella podía venirse dos o tres veces más haciendo eso... y aunque fue un poco cansado, logré aguantar y darle otros 2 orgasmos... y cuando quise sentarme junto a ella me dijo que no... que me quedara afuera del auto... ella, prácticamente desnuda se terminó de quitar el calzón que le había quedado en un tobillo... y salió del carro... me besó y al mismo tiempo me quitó la camisa... y le encantó mi pecho y abdomen peludo... me levantó los brazos y también se metió bajo mis axilas y las olió y chupó bastante tiempo... bajó con su lengua por mi estómago, al mismo tiempo que me quitaba el calzoncillo y los pantalones... me dijo que me quitara los calcetines y los zapatos... y quedamos los dos desnudos... nos abrazamos gozando nuestros cuerpos desnudos y en un abrazo de total intimidad... y a mí, por supuesto que se me empezó a para la verga de nuevo. Y cuando ella sintió mi verga, la agarró con sus dos manos y me la sobaba... yo le volví a agarrar las tetitas y a meter mano en su coño y mis dedos en su panocha... Ella se separó de mí... y viéndome a los ojos, sin dudarlo me dijo: métemela. Se dio la vuelta y vi sus nalgas desnudas y casi inexistentes... de tono dorado (en realidad todo su cuerpo era de un bronceado dorado, por la playa... pero con marcas del bikini, muy tenues... al día siguiente que fuimos a nuestras casas en la playa, ella me dijo que siempre buscaba un lugar donde tomar el sol... desnuda).

Marlies abrió la puerta del asiento trasero del carro... y se acostó en el asiento y abrió las piernas... y me dijo que se la metiera... de una vez... que no perdiéramos el tiempo... que ya nos habíamos mamado y que ya era momento de que ella sintiera mi verga y yo su panocha (y usó esas palabras... y siempre que cogíamos nos decíamos las cosas más calientes, vulgares...) me puse frente a ella, y me acosté encima de su vientre... ella abrió más las piernas... y fue ella que guio mi verga dentro de su coño... fue delicioso... incluso mejor que cuando se la metí a la puta... era una panocha muy apretada... caliente... mojada... y empecé a meter y a sacar la verga de su vagina... la entrada fue muy fácil y sin ninguna resistencia... de un solo le entró... y aunque le di bastante duro no sentí que topara con su útero (por eso, cuando ya hicimos tríos con hombres y mujeres e intercambios de pareja, siempre le gustaron los de vergas muy grandes y gruesas... y cuando me dejó, se casó con uno que tenía la verga muy grande y gorda... eso me lo contó las veces que me la cogí cuando ella ya estaba casada).

Después de la mamada que ya Marlies me había hecho, yo aguanté bastante tiempo... y ella tuvo otro orgasmo... y cuando yo estaba a punto de venirme, ella tuvo otro orgasmo más... y como yo no había llevado condones, no tuvimos más remedio que sacarla de su coño... eso hizo que a mí se me bajara un poco la verga... pero ella me volvió a sorprender... me dijo que se la metiera entre el culo y que allí la llenara con mi semen... que se moría de ganas de sentir mi semen dentro de su cuerpo... que ya en la siguiente ocasión usaríamos condón para que yo terminara dentro de su vagina... y que ella empezaría a tomar anticonceptivos para poder hacerlo libremente y sin condón, porque a ninguno de los dos nos gustaban.

La puse en cuatro en el asiento del carro, parado afuera... y lamí su ano para lubricarlo... le metí un dedo, luego otro y le dilaté el culo... así lo hacíamos con Gustavo y no sólo nos gustaba hacer eso, sino que facilitaba la penetración anal, sin dolor ni molestias. Y le empecé a meter la verga.

Continuará.


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