Mi novia Marlies, Gustavo y yo 1

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Siguiendo con las historias reales que he vivido, con mi segunda novia, Marlies, el primer trío que hicimos fue con Gustavo; el amigo con quien tuve mi primera relación sexual completa y con el que aprendimos las delicias de la bisexualidad. 

Ya Marlies y yo teníamos varios meses de ser novios y con sexo a diario. Y compartiendo nuestras experiencias, gustos, deseos y fantasías, fue más que obvio que deseábamos un trío... y lo más lógico es que fuera Gustavo el primero con quien compartiéramos cama. A él le encantó la idea cuando se la propuse. Y Marlies, con las descripciones tan detalladas que yo le daba de Gustavo y de su cuerpo, estaba como loca porque él se la cogiera... y yo estuviera allí. Además Marlies se volvía loca de placer al imaginar como yo me lo cogía a él, y él a mí... frente a ella.

Un sábado por la mañana nos fuimos los tres a un motel. Cuando presenté a Marlies y a Gustavo pude ver que los dos se sintieron atraídos uno por el otro... y eso fue signo de que la pasaríamos muy bien en el motel. Por supuesto que yo le había descrito a Gustavo todo de Marlies desde el primer día que cogimos, su cuerpo delgado, sus tetas pequeñas y piernas y nalgas flacas... y eso no le importó. Gustavo estaba como loco de coger con una mujer que no fuera una puta, ya que sus únicas experiencias sexuales habían sido con putas, con un par de amigos y conmigo. Pero lo que más tenía fascinado a mi amigo, era conocer la panocha tan peluda de mi novia... y lo caliente que era y que le gustaba el sexo oral hasta tragarse el semen, y coger por la panocha y por el culo. 

Gustavo era un joven de mi edad, moreno, de facciones muy agradables sin ser guapo. De cuerpo normal, sin músculos marcados, pecho lampiño a excepción de algunos pelos negros alrededor de sus negros pezones. Muy poco pelo en el pubis; y su verga y huevos parecían rasurados, pero en realidad es que no tenía casi nada de pelo corporal, muy poco en las piernas y nada en su ano. Aunque sus axilas sí tenían bastantes pelos negros, largos y gruesos. Pero la característica más especial de Gustavo era su verga. Negra, circuncidada, de cabeza gruesa, oscura y como hongo... pero bastante corta. La mía es de seis pulgadas pero la de él era de 4. Recta. De grueso normal. Y como ya Marlies tenía la fantasía de sentir una verga grande dentro de su panocha y culo, Gustavo no llenaba ese deseo, pero a ella no le importó en lo más mínimo. Lo importante es que ella cogería con otro hombre que no era yo, que era un desconocido, completamente diferente a mi cuerpo... y que cogería con él delante de mí... y que él y yo también cogeríamos entre nosotros y ella sería testigo de eso.

Gustavo y Marlies se saludaron como que si fueran amigos de toda la vida... y me pareció que él estaba un poco más avergonzado y nervioso de lo que lo estaba mi novia. Nos subimos a mi carro. Marlies a mi lado y Gustavo en el asiento de atrás. A las pocas calles de haber iniciado el viaje al motel yo paré el carro y le dije a Marlies que se pasara al asiento trasero y que así se podrían "conocer mejor" con Gustavo. Ella solo se sonrió pícaramente y me dio un beso suave en los labios. Se bajó del carro y abrió la puerta trasera. Se sentó muy cerca de Gustavo y yo arranqué el carro, arreglando el espejo retrovisor para ver lo que hacían. 

Una característica que me encantaba de Marlies (y que he buscado en mis otras parejas y que también tiene mi ahora esposa) es que para el sexo no es nada tímida ni pasiva sino al contrario, es muy proactiva y toma la iniciativa para hacer todo lo que quiere. Y así fue con Gustavo en el asiento trasero. Inmediatamente puso su cara muy cerca de la de él y lo empezó a besar. No pasaron más de 10 segundos y sus lenguas ya los llenaban de saliva. Y sus manos tocaban todo lo que podían. Gustavo le estrujaba las tetas a Marlies y ella ya tenía una mano sobando el bulto de su verga por encima del pantalón. Él le empezó a meter una mano entre la blusa y otra bajo la falda (ese día habíamos planeado que Marlies no usara ni brasier ni calzón) y vi cuando mi novia brincó y sintió sus dedos tocando y jalando su pelo púbico y después entrando y saliendo de su panocha. El ruido a coño empapado y el olor empezaron a inundar el carro. Ella le abrió el pantalón y metió su mano directamente bajo su calzoncillo y se veía como le sobaba la verga. Después de unos minutos así, ella bajó su cabeza y como pudo le sacó la verga, la olió, la lamió por todos lados y se la metió. Ya mi novia le estaba dando una mamada a otro hombre, un extraño, a un amigo mío... y yo lo veía todo por el espejo... y oía sus gemidos y el ruido de la boca de mi novia llenando de saliva la verga de otro. Gustavo movía su brazo más duro y rápido lo que me indicaba que le metía fuerte los dedos a mi novia. Y Marlies también se abrió la blusa y sus tetitas quedaron a disposición de la otra mano de Gustavo. 

Marlies no lo mamó tanto como para que él terminara. Se sacó la verga de su boca, le dio un beso a Gustavo y le dijo que se bajara el pantalón y el calzoncillo a los tobillos. Él lo hizo y su verga quedó parada para goce y uso de mi novia. Ella me dijo que ya no aguantaba... yo lo entendí inmediatamente y le dije que lo hiciera ya... que se montara en la verga de Gustavo... que se la gozara... que nunca olvidara la primera vez que una verga que no era la mía le entraba en la panocha. Con Marlies ya habíamos hablado de no usar condón ese día, ni Gustavo ni yo. Estábamos 99% seguros que no podría quedar esperando... la regla le tenía que venir en un par de días... y así fue. Además no queríamos dejar de sentir -esa primera vez- oler, tocar, chupar el semen que otro hombre le metiera... en la panocha, el culo y la boca... porque sabíamos que Gustavo probaría todos los hoyos del cuerpo de mi novia... y del mío. 

Marlies se colocó de frente a Gustavo, con las tetas frente a su boca y él las empezó a morder y a lamer... ella agarró la verga de mi amigo y la dirigió a su coño... la frotó varias veces en su vagina... y poco a poco se empezó a sentar en su verga... hasta que llegó a sentir los pelos del pubis de él contra su vagina... Gustavo suspiró. Ella gimió. Ya estaba. Había sucedido.

Continuará.


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