Batman se hace marica Bottoman

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La Caída de Batman a Bottoman

El Caballero Oscuro de Gotham, heterosexual hasta la médula, regresaba de una noche patrullando cuando la vio. Gatuviola. No era la Catwoman de siempre. Esta versión era más peligrosa, más felina, más dominante. Vestía un traje de látex negro que marcaba cada curva, con un collar de púas y un látigo que chasqueaba como promesa de humillación. Sus ojos verdes brillaban con malicia mientras lo observaba desde las sombras de un callejón.

—Vaya, vaya… el gran Batman. Tan recto, tan macho… Qué lástima que eso esté a punto de cambiar —ronroneó, acercándose con movimientos sensuales.

Antes de que él pudiera reaccionar, Gatuviola le clavó una jeringa en el cuello. Un cóctel de hormonas, inhibidores y un potente afrodisíaco experimental. El héroe cayó de rodillas, el cuerpo ardiendo. Su polla, gruesa y heterosexual, se endureció dolorosamente dentro del traje, pero ya sentía cómo su mente empezaba a nublarse.

En las siguientes semanas, Gatuviola lo mantuvo cautivo en su guarida secreta. Lo vistió con lencería de encaje negro, le depiló todo el cuerpo y le puso un plug anal enorme que vibraba sin parar. Lo obligó a ver porno de sissies siendo follados mientras le negaba el orgasmo. Batman luchaba, pero su polla traidora goteaba precúm constantemente.

—Ahora eres Bottoman —le susurró Gatuviola al oído mientras le colocaba una jaula de castidad rosa brillante, tan pequeña que apenas cabía su miembro cada vez más inútil—. Los heteros como tú nacen para ser putas.

La transformación fue brutal y rápida. Hormonas femeninas inundaron su sistema: tetas pequeñas y sensibles le crecieron, su cintura se estrechó, su culo se volvió redondo y jugoso. Su voz se volvió más aguda. Ya no era Batman. Era Bottoman, una sissy patética en castidad permanente.

La primera vez que lo compartió fue con Pijagüino. El gordo villano reía mientras sacaba su polla gruesa y corta pero extremadamente venosa.

—Mira qué culo de puta tiene ahora el murciélago —gruñó.

Bottoman estaba atado en cuatro patas, con tanga apartada y plug quitado. Pijagüino le escupió en el agujero y lo penetró de un solo empujón brutal. Bottoman gritó, pero su jaula de castidad chorreaba. El villano lo folló como un animal, golpeando fuerte contra sus nalgas, mientras Gatuviola grababa todo.

—Di que te gusta, sissy —ordenó ella.

—…Me gusta… me gusta que me follen… —gimió Bottoman, roto.

Después llegó El Guevon Scateado x Ortopus. Una versión retorcida y tentaculada del Ortopus/Riddler. Sus tentáculos lubricados invadieron cada orificio. Uno le follaba la garganta hasta las bolas, otro le abría el culo ya destruido, mientras un tercero le masturbaba la jaula inútil. Bottoman se corrió seco, solo con la próstata, babeando como una perra en celo.

Finalmente, Asserpijo (el Joker versión más sádica y sexual) apareció. Con su polla larga, pálida y curvada, lo usó durante horas. Lo cacheteaba, le escupía en la cara y le repetía:

—Eras el héroe más macho de Gotham… ahora eres solo un agujero con tetas.

Lo folló sin condón, corriéndose profundo dentro de su culo varias veces, mientras Bottoman suplicaba más como la puta adicta en la que se había convertido.

El final oscuro y permanente:

Después de meses de uso intensivo, Gatuviola decidió completarlo. Hormonas a dosis industriales. Cirugía de castración completa. Le quitaron los huevos, le dejaron solo una pequeña polla inútil encerrada para siempre en una jaula más pequeña y rosa. Le pusieron implantes de silicona en las tetas, labios hinchados y culo exagerado. Bottoman ya no era un hombre. Era una puta trans-sissy kinky.

Lo pusieron en las calles más oscuras de Gotham como prostituta de lujo dark. Vestido con corsé, medias rotas, tacones de 20 cm y maquillaje corrido. Los clientes eran villanos, mafiosos y cualquiera que pagara por humillar al ex-héroe.

Todas las noches Bottoman se arrodillaba en callejones sucios, abriendo la boca y el culo para pollas desconocidas. Lo follaban sin piedad: doble penetración, bukkake, fist-fucking, electro en la jaula, todo grabado y transmitido en la dark web. A veces Pijagüino, Ortopus o Asserpijo volvían para usarlo gratis y recordarle lo bajo que había caído.

—Dime quién eres ahora —le gruñía Asserpijo mientras le follaba el culo destruido y dilatado.

—Soy… Bottoman… la sissy cuckold castrada de Gotham… una puta barata en castidad permanente… —gemía él, con los ojos en blanco de placer degradante, mientras su jaula vacía goteaba.

Y así terminaba el gran Batman: convertido en la puta más usada, humillada y adicta al semen de la ciudad y dura.


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