CREEP capítulo trece final
Por Pretorius
Enviado el 11/06/2026, clasificado en Amor / Románticos
23 visitas
Kaira, con la mandíbula temblando, trataba de sacar la voz, pero sentía que la angustia le cerraba la garganta.
—¿Sabes qué es lo más irónico? —dijo al fin—. Que me siento tan feliz con tu madre y contigo, pero...
—¿Pero qué pasa, Kaira?
—¡¿Acaso no te das cuenta?! —exclamó ella, mientras las lágrimas recorrían sus mejillas—. ¡Gabriel, yo no te veo como a un hermano! Tú me gustas demasiado. ¡Gabriel, yo te amo!
Gabriel quedó impactado, tratando de ordenar las ideas que le atropellaban la cabeza.
—¡Pero nuestros padres... la familia! No ¡por Dios! —alcanzó a decir, con la voz quebrada.
—Sí, lo sé... y quiero que mi padre sea feliz y duele que nuestros padres sean felices ¡Duele, me duele mucho!
Las lágrimas contenidas finalmente estallaron y Kaira comenzó a llorar amargamente, escondiendo el rostro entre las manos.
El dolor de Kaira en esa habitación a oscuras es total, y Gabriel está frente a ella viendo cómo se desarma la chica fuerte e independiente que todos creen conocer.
Gabriel la abrazó y las lágrimas comenzaron a brotar también de sus ojos, luego tomó el mentón de Kaira y le dio un beso en la boca. Kaira se abalanzó sobre él y cruzó sus brazos alrededor del cuello de Gabriel.
El beso fue largo, intenso, lleno de un amor que con furia reclamaba lo que le pertenecía, como un ave qué escapaba a su libertad, en esa habitación a oscuras, bajo la luz de la luna y con la radio sonando bajito, el resto del mundo y sus temores simplemente desaparecieron.
El romance estaba declarado, aquel viernes, sus padres asistieron a una cena en la empresa de Gloria, dejándolos solos. En la intimidad del hogar, Kaira y Gabriel finalmente se entregaron, ella se quitó el sostén mientras ambos, completamente desnudos, reclamaban lo suyo.
Gabriel tomó a Kaira y, con la delicadeza de quien pone en sus manos un tesoro, la colocó sobre su cama, Gabriel le dice ¿ estás lista mi amor? Kaira con voz entrecortada dice — si mi amor dale— Con una mezcla de amor, miedo y lujuria, los dos se entregaron por completo, sellando su destino en un encuentro puro y largamente contenido.
Los días pasaron en un frenesí en el que tanto Kaira como Gabriel intentaban disfrazar su romance. Rodolfo les regaló un Suzuki Swift color azul a ambos; Gabriel le enseñaría a manejar a Kaira, asumiendo con gusto el papel de hermano mayor ante la familia, sin embargo, al salir de la universidad él pasaba a buscarla al colegio y a escondidas del mundo, se convertían en amantes a los ojos de sus padres eran simplemente dos hermanos que se querían demasiado, ahora Gabriel sonreía y mostraba un desplante que a Gloria su madre la ponía muy feliz, por su parte, Rodolfo veía en su hija la felicidad que alguna vez prometió darle en las comidas familiares Kaira y Gabriel se transformaban en una pareja cómica que llenaba la casa de risas, ocultando con complicidad el secreto de sus vidas.
Pasaron los meses y el romance entre Kaira y Gabriel seguía en su apogeo, una tarde de viernes, mientras estaban en el auto en el estacionamiento subterráneo de un supermercado, besándose y disfrutando de su amor, Gabriel le dijo a Kaira:
—Bueno, tú sabes bien que nuestros padres nos dijeron esta mañana que teníamos que juntarnos en el mismo restaurante italiano de siempre—
Los dos marcharon hacia allá, al llegar, se sentaron juntos a la mesa, cenando en una divertida jornada familiar, riéndose y viendo lo bien que compartían todos juntos, al terminar de comer, Gloria miró a los jóvenes y tomó la palabra:
—Bueno, Kaira, Gabriel... los hemos juntado aquí no solamente para cenar, sino porque con Rodolfo tenemos una gran noticia—
Kaira y Gabriel se quedaron mirando a sus padres, expectantes, en ese momento, Rodolfo y Gloria se tomaron de la mano, radiantes.
—Lo hemos pensado mucho y estamos felices —continuó Rodolfo—. Queremos contarles que nos vamos a casar ya en dos semanas tenemos hora en el Registro Civil, así que seremos una familia formal... y ustedes serán hermanos formales.
Tanto Rodolfo como Gloria sonreían con orgullo, pero para Kaira y Gabriel el anuncio cayó como un baño de agua fría, volvieron a la realidad de golpe, sabían que en el momento en que sus padres firmaran ese papel, ellos pasarían a ser, ante la ley y ante el mundo, hermanos definitivos.
Los dos quedaron impactados, sin saber qué decir, pero bajo la mesa, Kaira tomó la mano de Gabriel y entrelazó sus dedos con los de él con una firmeza absoluta, como diciéndole que el amor que había entre ambos no iba a morir, luego, mirando a su padre con una alegría ensayada, exclamó:
—¡Qué genial, papá! Por fin se van a casar, estoy tan feliz por ustedes.
Gabriel la siguió de inmediato:
—Sí, al fin vamos a ser una familia formal—
Demostraron una felicidad ficticia, impulsada por la urgencia de proteger a sus padres, pero también por la terca promesa de que lo suyo resistiría.
El sábado después de la boda entre brindis y el ruido de los parientes, Gabriel y Kaira se mantenían apartados, la tristeza les pesaba en el pecho, se miraban a la distancia, separados por la gente, sintiendo que el romance se había acabado.
Kaira decidió que no se iba a quedar de brazos cruzados, recuperando a esa chica loca, enérgica y decidida de siempre, alzó una sonrisa brillante, tomó una bandeja con copas de brandy para el brindis y caminó entre los invitados hasta quedar frente a Gabriel.
Al verla tan sonriente, a Gabriel le dolió el pecho, le recibió el vaso y la miró con fijeza, susurrando con amargura para que nadie más en la fiesta los escuchara:
—¿Estás contenta? Acaso... ¿nunca te interesó lo nuestro?
Kaira se acercó un poco más, manteniendo la mirada encendida pero fija en los ojos de él.
—Sí, me interesa lo nuestro —le contestó en un susurro rápido y firme— Pero nosotros somos el motor de esta familia, ¿cachaste? Yo no voy a dejar que una hueona me quite al hombre que amo—
Gabriel la miró impactado, sintiendo que el corazón le daba un vuelco en medio del bullicio familiar.
—Entonces... ¿qué vamos a hacer?
Kaira le dedicó una última mirada de absoluta complicidad antes de dar la vuelta para seguir repartiendo los tragos entre los tíos y primos.
—Haremos lo que somos ahora —sentenció ella con total seguridad—. Ante ellos seremos hermanos... y a escondidas, seremos más amantes que nunca, si te interesa, claro—
Por primera vez en semanas, la pesadez y el miedo de Gabriel desaparecieron por completo de su cuerpo, empezó a sonar el tema “sex bomb” de Tom Jones, una sonrisa cómplice, pícara y desafiante se dibujó en sus labios mientras levantaba su copa, encendió un cigarro y empezó a cantar y a bailar, Rodolfo, Gloria y todos lo miraban, Kaira quien le servía un trago a su primo José Luis lo miró con una sonrisa, Gabriel la miró y levantando su trago le sonrió como diciéndole que aceptaba el trato.
Fin.
Comentarios
COMENTAR









¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales