5 chicos negros contra mi VII
Por Xxx
Enviado el 17/06/2026, clasificado en Adultos / eróticos
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Mientras hablaba con estos tres hombres, cogí la botella entre mis manos como si fuera una verga. Hacía parecer que masturbaba la botella y le daba pequeños golpecitos contra la mesa para que saliera espuma de ella; la chupaba y la lamía como si fuese una verga dura escupiendo semen. Estos tres no eran tan atrevidos como mis negros, aun cuando no apartaban sus miradas de mis tetas y mis piernas, que cada vez dejaban ver más; pues con mis movimientos de cruzar las piernas buscaba que mi minifalda se subiera cada vez más para que ellos vieran mis piernas más descubiertas y casi el inicio de mis nalgas bajo mis medias veladas, y así se dieran cuenta de que tampoco traía tangas puestas, a ver si se alocaban un poco. Pero aun así, lo único que se atrevieron a hacer fue dejar caer cualquier objeto al suelo para, con la excusa de recogerlo, ver por debajo de la mesa y observar un poco más allá de mi intimidad.
Entonces tomé la iniciativa y les dije: «¿Les gustó lo poco que lograron ver? ¿Les gustaría ver más, tocar o usar algo de lo que yo tengo y les provoca, o debo irme de nuevo a la mesa donde estaba sentada hace un rato?».
Mientras yo pensaba en esto y en cómo lograr que todos tuvieran su tajada de mi cuerpo (el mesero, el barman y estos tres hombres con los que estaba sentada), uno de ellos puso su mano sobre mi muslo y empezó a acariciarlo desde la base de mis nalgas hasta la rodilla, deslizando su mano para descruzar mis piernas; y de un tirón, no brusco, pero sí lo suficientemente determinado, abrió mis piernas mirándome a los ojos. Sin soltar mi pierna, dijo: «Tienes un par de tetas demasiado provocadoras y desafiantes, esos pezones duros no han dejado de pedirnos ser chupados por nuestras bocas mientras disfrutamos de una buena mamada tuya y te lames el semen de nuestras vergas duras como lo haces con la botella de cerveza». Y moviendo su mano por toda la extensión de mi muslo, se dirigió directo a mi cuca. Notando lo mojada que estaba, la apretó duro entre sus manos y se acercó a mi oído para decirme: «Claro que queremos ver más, puta calentona. Queremos ver tus patas bien abiertas para poder disfrutar de esa chocha chorreante que tienes y ver cómo se traga nuestras vergas». Mientras él hacía esto, el otro chico me cogió la pierna libre, la acarició y, sin pensarlo dos veces, se metió a la boca uno de mis pezones; lo chupó por encima de la blusa y me dijo en el otro oído: «No solo tu chocha, también queremos disfrutar de lo estrecho de tu culo, perra».
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