DESCUBRIENDO CUERNOS 3

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Una noche desde mi cuarto, escuché susurros en su habitación (no había puerta solo tenía puesta una cortina) me levanté suavemente y corrí la cortina para observar lo que pasaba, la luz de su móvil iluminaba parte de su cuerpo en medio de la oscuridad y la luz de la luna que entraba por la ventana me ayudaba un poco a ver la realidad, estaba desnuda totalmente, tenía los audífonos en sus oídos, hablaba con alguien, la luz del móvil no la dejaba ver el resto de la habitación, era casi media noche, todo estaba en silencio, todos dormían menos ella. Se acariciaba los senos con una mano mientras con la otra sostenía el móvil, estaba acostada boca arriba con la piernas encogidas y medio abiertas, las cerraba y abría con unos movimientos lentos y turnaba su mano libre para acariciar su vagina y sus senos, la escuché decir: quiero que me las chupes, que me beses toda… y otras que no entendía bien por lo bajito que murmuraba. Yo entré en un trance raro, mi corazón latía a mil, mis piernas temblaban, mi pene estaba erecto nuevamente como nunca, tan duro que sentía palpitar mi corazón en él.  era la rabia, la desilusión y el morbo haciendo fiestas en mi mente. Pensé en entrar y encararla, pero quería seguir escuchando más y más, su respiración era fuerte, duró más de quince minutos hablando y pidiendo más, mientras se tocaba, pude sentir su gemido de orgasmo cuando logró culminar.

Descansó un rato y yo me retiré de la puerta a la cama porque creí que me había visto, pero al rato escuché risas tenidas para no hacer ruido. Regresé de nuevo a la puerta, yo tenía una erección que no había sentido en mi vida, de repente sentí una sensación de orgasmo que no había sentido jamás, como eyacular en seco o no sé, me vino un orgasmo sin tocar mi pene, tan de dentro que sentí que esa sensación recorrió todos mis órganos, no sé qué era, pude sentir todo mi aparato genitourinario vibrar, mi ano, mis piernas, mi piel, mis pulmones, todo, todo mi cuerpo sintió el orgasmo en pleno, no solo fue mi pene y sus alrededores, fue todo el cuerpo entero en sincronía con la lujuria; me toqué y estaba tan mojado que de mi bóxer estaba empapado, me lo quité y para quedar totalmente desnudo mientras ella hablaba. Ella desconectó sus auriculares y siguió viendo imágenes en el móvil, alcancé a ver el cuerpo del cura desnudo en las imágenes de su móvil, con su pene grande y duro, le había enviado fotos y me imagino que ella a él también, la cama estaba muy cerca a la puerta, solo era correr la cortina y ahí estaba todas esas imágenes.  Ella continuó tocándose mientras miraba esas imágenes yo estaba tan caliente que podía sentir que mi sangre hervía en mi cuerpo, juro que no toqué mi pene mientras la veía, solo mi corazón latía a mil y tuve un orgasmo muy extraño, eyaculé en la cortina, no hice ningún ruido, ella jamás se enteró de ese hecho. Regresé a mi cama y me masturbé para lograr otro orgasmo ya acariciándome desnudo una y otra vez hasta que me dormí. me despertó a la madrugada un dolor en la base del pene, después lloré de sentimiento, pero entré en un mundo extraño de sensaciones inexplicables, quería verla penetrada por ese cura desgraciado, quería ver todo lo que eran capaces de hacer, quería verla como toda una perra en celo, verla gemir en brazos de ese hombre que rompió años de confianza y amor, pero me ganó el miedo y no le dije nada, ella ya no me amaba y quería liberarse de mí, se había enamorado de otro, después de tantos años.

Después de eso, caí en un dolor muy profundo, pero guardé silencio por mucho tiempo, nadie lo supo, ni siquiera ella. Ella trataba de disimular para no levantar sospechas, yo también hacia lo mismo para que no se diera cuenta que la había descubierto y así poder recoger las pruebas para que llegado el momento no pudiera negar nada. Pero a la vez era una excusa para verla libre, puta y lujuriosa cogida por otro, gozando de otro pene, de otro cuerpo. Yo seguí durmiendo en la habitación de al lado, y casi siempre en las noches escuchaba conversaciones en baja voz por celular, la luz del móvil nuevamente la ponía al descubierto, pero no volví a ver nada más allá de movimientos normales de un cuerpo cansado en comparación con esa noche que no he podido olvidar donde la vi masturbándose por ese cura y yo eyaculando por ella sin tocarme…

CONTINUARÁ…


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