LA VENGANZA 2 (FINAL)

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A mi primo Amadeo que era un tipo tan práctico y materialista como toda la familia Ferrer; y además se había educado en la tradición católica, le costaba mucho asumir cualquier asunto metafísico, y más todavía la posibilidad de que los seres humanos pudieran reencarnar en otras personas. Esto estaba bien para la cultura hindú, pero no para los occidentales. ¿Un jesuita había reencarnado en su querida tía Leonor? Esto le sonaba muy estrafalario.

Mas ¿Y si estaba equivocado? Nosotros sólo vemos un aspecto de la materia, pero en un microscopio electrónico, captaríamos mucho más. Arrastrado por la duda accedió a investigar sobre sus antepasados..Fuimos los dos al Ayuntamiento de aquella localidad y obtuvimos el permiso para revisar los viejos archivos y documentos de la familia Ferrer.

Seguidamente pudimos comprobar que un antepasado de mi primo llamado Alfredo, que había sido un sujeto muy emprendedor,  en un principio fue un indiano que hizo una fortuna en Cuba con una industria azucarera. Posteriormente éste regresó a España, y con el dinero que había ganado en aquel país, jugó a la bolsa por lo que su capital inicial creció considerablemente. Entonces se casó con una mujer de las mejores familias de Castellón, que le dio dos hijos. Pero ella que era una mujer muy devota no cesaba de relacionarse con los jesuitas del lugar.

Fue en aquel tiempo cuando ella conoció al padre Antoine Lefevre, que era francés  Era un tipo tan persuasivo como ambicioso y vengativo. Este, teniendo conocimiento de la fortuna de la familia Ferrer, se esmeró en ganar la confianza de la esposa de Alfredo con el objeto de que una gran parte del  capital familiar lo destinaran a la Compañía de Jesús, y  así él subiría de categoría en la Orden con una buena cantidad de dinero que sabría como emplear.

 - Usted, que es el ángel de esta familia, puede convencer a su esposo para que ayude económicamente a nuestra pobre y humilde Compañía. Tenga la seguridad de que Dios se lo reompensará - le decía él con la mejor de sus sonrisas.

- Ya hablaré con él. Pero no le aseguro nada. Mi marido es muy suyo con sus asuntos - le respondía ella.

El prelado que tenía una naturaleza de araña, hizo lo indecible para conseguir el dinero. Suplicó, amenazó con anatemas;  ora se hacía el simpático, ora el caritativo. Pero Alfredo que era un hombre de mundo, nunca se fió de aquel sujeto, y al fin lo echó de su casa casi a patadas.

Antoine, humillado y fracasado en sus bajos propósitos cayó en una depresión y se suicidó ahorcándose en un árbol. Pero al parecer - y esto no se mmenciona en los documentos-, poco antes de morir juró volver y vengarse de la familia Ferrer eliminando a sus descendientes.

En otro orden la fortuna de la familia se esfumó al producirse el crak económico en el año 29.

A la tía Leonor la llevamos al psiquiatra amigo mío, quien le recetó unos fármacos para el sonambulismo, y que de alguna manera su subconsciente se cerrara a cualquier nefasta sugestión, o infliencia que pudiese sufrir.

Sin embargo, un buen día recibí la fatal noticia de que aquellla buena mujer, en un agudo estado de sonamulismo, había prendido fuego a la casa de mi primo con toda la familia dentro falleciendo todos los miembros de la misma   sea por quemaduras o por intoxicación del humo.

¿El diabólico jesuita Antoine Lefevre habia cumplido su vnganza?

                                                                 FRANCISCO MIRALLES PÉREZ

 


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