Portal policial

Por HectorHil
Enviado el 11/01/2016, clasificado en Cuentos
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Hoy madrugo, se despertó tres horas antes a lo que acostumbraba. Al mediodía se encontraba en la fabrica, indicando a algunos empleados como mover una carga. Mas tarde, ese día, se encontraba leyendo en el tren una novela que hacia tres meses había empezado y vio por encima de las paginas inquietantes del libro policial que una mujer de ojos verdosos lo estaba mirando, y luego de un tiempo esta le sonrió...al pensar fugazmente, que entablar cualquier tipo de respuesta a aquel gesto era innecesario, hundió sus ojos (y su pensamiento) en la novela. 

Mientras caminaba sentía el roció de la noche, y podía ver las siempre hermosas luces amarillas que rompen las sombras de los suburbios. Pensó que no pudo terminar tan siquiera cuatro paginas de la novela, y que no podía tampoco empezar alguna, y no por su tiempo, sino por su espíritu. 

Abrió la heladera, tomo un pedazo de queso de la horma, y al terminarlo encendió el televisor. Y luego de una larga vigilia frente a este decidió por dormir en el sillón...y mientras sonaba las voces televisivas (hablando de política) de fondo, pudo observar su vida en un destello: nacer-trabajar-dormir- morir. 

Nacer y crecer, crecer sin saber, trabajar sin querer, dormir por no vivir, y morir deseando vivir...se vio a él mismo desde fuera: un hombre joven que no se daría cuenta cuando envejeciera, y que al hacerlo ya no tuviera ninguna clase de jubilo...se vio a él como un peón en un gran ajedrez, donde pocos son torres, y aún mas pocos son caballos...donde los peones y él se mueven lentamente hasta caer del tablero. Se vio, y poco a poco se dio cuenta que debía levantarse, que aquel sonido de sirena anunciaba como la casa se quemaba, y que el humo lo estaba asfixiando lentamente...las voces a lo lejos que hablaban de política mutaron para luego empezar a gritar "¡fuego!" en un frenesí que los llevaba a querer tirar la puerta, pero no podían, un armario de finales de siglo la bloqueaba. 

Se levanto, y al hacerlo cayo de él una botella de whisky que descansa en su pecho...supo que todo era culpa de aquella prostituta y de Emilio.Confundido vio su al rededor, se detuvo en una ventana y con ojos llorosos noto que todo estaba decidido desde que nació: nunca pudo hacer nada, ni cambiar su vida, y no pudo mucho menos evitar este incendio que lo llevaría a un amargo final...no podía volver el tiempo atrás, y aunque lo hiciera nada garantizaba que el conjunto de hechos que convirtió su vida en lo que ahora es cambiara; murió suicidándose por aquella ventana. 

"Murió suicidándose por aquella ventana" le señalo uno de los oficiales a nuestro detective. Pensó en aquel hecho mientras jugaba con el vaso en el bar que siempre (desde que era alcohólico claro) frecuentaba...y revisando que esta vez si se puso el chaleco anti-balas se levanto de la silla...pago con algunos dólares (dejando el vuelto de propina) y se marcho en su Chevrolet Coupe. 

Golpeo al astuto Antonio Miccoli hasta que sus labios cantaron la palabra "orden", y golpeo aun mas su grueso cráneo hasta escuchar la melodía del "asesinato" en su mas clara forma. 

Conduciendo a mas de sesenta kilómetros por hora llego al apartamento de Francisco, reviso los restos quemados del lugar, observo los restos de la botella de whisky...y su instinto resonó en su pecho llegando hasta su cabeza. Luego de varias llamadas consiguió hablar con los directivos de aquel edificio, y a través de algunas interrogaciones ,explicando que era imperativo que ellos le dieran toda la información posible de aquella habitación, consiguió el nivel de consumo que se registraba del apartamento de Francisco. 

Calculó que los días que pasaba en aquel lugar eran ínfimos, casi inexistentes, los vecinos nunca lo veían, y los consumos de luz y agua prácticamente no eran nada (o eran nada). 

Una mujer...una "peculiarmente atractiva señorita de ojos color verde café" llamo su atención...según vecinos ella visitaba el apartamento de Francisco.  

No había otra mujer así en aquella ciudad, solo Claudia, y ella no era mas que - tratando de decirlo en forma respetuosa - un hombre dentro de una mujer. O sea una mujer que trata a los hombres como muchos hombres tratan a una mujer. 

Ella dio mucha información, y al final todo se unió: el negocio del alcohol...¿Quien llevaba las riendas en aquella ciudad? Don Emilio... 

Don Emilio: segundo en la familia, y primero en negociar con alcohol...por eso aquella botella en el pecho de Francisco...él nunca debió meterse con Emilio, y menos con la (tendré que decirlo) puta de Emilio...al final todo estaba resuelto; Francisco fue asesinado por el jefe del alcohol (de ahí la botella en el pecho de Francisco) a causa de que el primero se metiera con Claudia, una de las prostitutas que mas frecuentemente visitaba Emilio... 

Pero solo queda ahora pensar en que hacer...solo queda la palabra "nada" como elección... 

Ahora nuestro detective se acuesta...piensa en la inconsistencia de este mundo, en las posibilidades que nos quedan frente a la vida...en como vivimos y en como morimos, y si en algún lugar en alguna época todo será diferente...ve el calendario antes de luchar contra el insomnio, hoy es el 14/11/1956, y nada se puede hacer para apresar al jefe del alcohol de la ciudad cuando este tiene comprado a cualquier comisario del pueblo y ,además, también posee el espíritu de nuestro de detective...Entonces despierta, sufre jaqueca...el televisor esta apagado...cepilla sus dientes mientras piensa...toma su novela policial y emprende su viaje a un largo día de pesada rutina...mira el calendario: hoy es 14/11/2016, y nada se puede hacer frente a una vida de vigilia eterna de un mundo oxidado...toma un café. Mientras viaja en el tren leyendo la novela nota un pequeño deja vú...nada de que preocuparse.   

 
 

 


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