MIS MIEDOS CONTIGO SE ASUSTAN.

Por Yoga For Life
Enviado el 10/10/2016, clasificado en Amor / Románticos
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Estoy empezando a entender, muy lentamente, muy poco a poco, con muchas idas y venidas, con unos altos muy altos y con unos bajos muy subterráneos. Estoy empezando a entender a base de respirar; a base de limpiar con mi almohada todas las lágrimas que deciden salir por la noche a visitarte, gracias a aquellas que deciden salir por la mañana a pasear conmigo. Estoy empezando. Solo empezando. La mecha solo acaba de encenderse y le queda un camino fugaz que, vivido en una piel puede ser muy, muy largo.

Estoy empezando a entender que hace mucho comprendí qué significaba vivir. Pero ahora todo está patas arriba. Estoy empezando a entender que una caja de cereales puede sinificar mucho más que dos billetes a cualquier isla paradisiaca. Porque esos cereales los comparto contigo; porque significan el comienzo de un nuevo día juntos; porque traen recuerdos. Y todo, absolutamente todo lo que trae recuerdos, es digno de que se quede bajo la piel.

Estoy empezando a entender que un beso de buenos días, de buenas noches o de buenas siestas es mucho más, pero muchísimo más, que cualquier cena en un restaurante donde la conversación pueda llegar a ser una masa homogénea formando parte de la vida de los demás. Lo siento, pero es nuestra vida. Son nuestros besos, esos que no se gastan aunque estemos tres días seguidos enredados el uno con el otro. Estoy empezando a entender que una mirada cómplice no la cambio por una mirada vacía, llena de materialismo, mentiras y sin sentimiento. Tus miradas son una medicina que el mundo aún no ha descubierto. Y espero que, egoístamente, nunca lo haga. Eso significaría que una parte de mí, la más grande, la más bonita, la más sincera y la más natural se vaya.

No quiero que se vaya. No sé si lo entenderás. Sé que entiendes (y empezaste hace mucho a hacerlo) que tengo miedo. Tengo miedo al propio miedo; tengo miedo a absolutamente todo. Y hay veces que no hablas conmigo, no hablas con Lucía. Hablas con esos miedos que se adueñan de mí, que juegan con total libertad con mi vida y con mis pensamientos. Ten paciencia, lucho día tras día para echarlos. Ten paciencia, porque mis miedos contigo se asustan; eres su miedo, su monstruo más temido. ¿Podré algún día agradecerte esto?

Estoy empezando a entender que, para seguir acumulando momentos en mi piel gracias a tu piel, tengo que llorar. Estoy empezando a entender que una vela encendida delante de mí, detrás de mi ordenador y con mis sábanas guardando tu olor, hacen que cada poro de mi piel te recuerde, te llore y te quiera. Porque, entiendo, (y empecé hace poco a hacerlo) que todo lo que estoy viviendo contigo, es lo más parecido al verdadero amor que conoceré jamás.

Tengo besos y abrazos de sobra, para toda nuestra vida, y todas las que tenga que venir. Estoy empezando a entender, mi amor, que tu paciencia es el aire que necesito cada día para vivir.

Para el gran amor de mi vida.

 

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A ti, querido lector, querida lector: te animo a que pongas banda sonora a este relato escrito con todo mi corazón.

Te animo a que escuches a Siloé y su canción "El Poder". O que escuches algo que te haga sentir.

A ti, querido lector, querida lectora: te animo a que sientas. AUnque sea en silecio. Pero siente.


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