Ya está, ma. Todo va a estar bien

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Me desperté con un fuerte dolor en la nuca. Dormir en una silla de alumino no era mi especialidad. Miré hacia ambos lados y noté que la sala del hospital estaba igual antes de dormirme. En la cama estaba mi mamá. Durmiendo, como en todo el mes. Excepto por esos momentos en que movia los dedos de la mano derecha con la zonda conectada a la bolsa de suero. Yo la calmaba agarrandole la mano y diciendole: "ya está, ma. Todo va a estar bien"

No era una recomendacion exacta y precisa del medico de cabecera, pero intui que seria una de las manera para que su mano estuviera al igual que su cuerpo. No soy de palabras cursi, me defino casi un parco a la hora de demostrar ms sentimientos. Mas con la relacion de amor y odio que compartiamos. Cosas de madre e hijo....

Estabamos los dos en la sala a la espera del fin del estado vegetativo. Esperando algun dia volvernos a ver a los ojos. Pero, siendo sincero, por un lado estaba preparando la despedida. El pronostico de los medicos no era nada alentador. 

Aunque a veces, me aferraba a la idea de tomarle la mano y decirle esa frase. "ya está, ma. Todo va a estar bien". Sentia mi mano cuando tocaba la de ella, una sensacion de calor maternal. Aun asi como estaba ella en la cama y con la zonda puesta, sentia que ella tomaba mi mano y la apretaba fuerte. Como un indicio de pertenencia. Como si estuviera ahi, solo durmiendo una de sus siestas de la tarde. Y cuando movia la mano con desesperacion, parecia que me buscaba y no me podia encontrar para decirme algo. 

Todo en ese momento, parecia normal. Pero me empezó a doler mucho la cabeza. Seguia sentado en la silla a pesar de que toda la habitacion parecia darse vuelta por la profunda migraña. Seguia viendo a mi madre acostada. El dolor seguia siendo mas intenso, las cejas empezaban a pesar el doble de mi peso corporal. Mi madre empezaba a mover la mano, buscandome. Tanto fue el dolor que de manera progresiva, empecé a escuchar un zumbido insoportable que casi perfora mis timpanos. Mi madre seguia moviendo la mano bruscamente, a punto de sacarse la zonda de los movimientos.

Cai al piso del dolor, ya no sabia por donde agarrarme de la cabeza. Aun asi, pude tomarla de la mano. "Ya está, ma. Va a estar todo bien". Traté de no gritar, creo que lo dije en un tono elevado. pero lo suficiente para que no saliera de la habitacion. 

Dado a que me venció el dolor, me acosté a la par de mi madre pero en el suelo sosteniendolo la mano. Ella se habia calmado, yo cerré los ojos a causa de la anestesia que me generó el dolor de cabeza. Sin embargo, seguia sintiendo ese calor maternal a travez de nuestras manos. Sentia la conexion aun dormido. 

Y un dia despierto, mira por todos lados. Encuentro la habitacion tal como estaba antes de dormirme. Pero yo estaba en la cama y mi mamá estaba sentada al lado mio en la silla. Miro en una de las muñecas, un precinto tenia mi nombre: Matias Ayala. una fecha de internacion de hace un mes. 

Mi madre me dice entre sorprendida y aliviada: "Estuviste un mes durmiendo, angelito. Estabas jugando en la vereda con tus amiguitos y se cayó una maceta del segundo piso del edificio de al lado" 

La miro tratando de entender lo que me dice, aunque de a poco recordaba el hecho. Ella me seguia contando entre lagrimas:

"Te trajimos al hospital, nos dijeron que estabas en coma. Podias despertar o no. No sabes como estabamos" 

Llorando, agarrandome fuerte de la mano, continua diciendo:

"Por un momento pensé que no te despertabas... vos lo unico que hacias era mover la mano... casi te sacas la zonda" 

Miré mi brazo derecho conectado a una zonda con la bolsa de suero. Me largue a llorar... como en niño que soy. Llegué a decirle:

"Perdoname, mamá. Tenia que haberme quedado en casa haciendo la tarea del colegio"

Ella me toma con las dos manos, me mira entre un mar de lagrimas en la cara y me dice:

"No, hijo. Vos no tenes la culpa de nada. Fue un accidente....Tranquilo mati....Ya esta.... Ya está, Ma. Todo va a estar bien"


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