Casa en llamas

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Fui al río a tirar flores para curarme de tu espanto, pero no lo conseguí, las flores también tenían impresa tu huella genética, entonces decidí dejar todo, coger el  auto y vine a la costa de Oaxaca, esa donde al fondo se ven los peces espada que en su vida pasada fueron ballenas y saltan por encima del agua, para rememorar el esplendor antiguo.

Mónica, señorita cometa, sé que no  es de mejores amigos faltar a la boda del otro, tampoco disculparse seis meses después mediante un escrito… pero de alguna forma he agradecido que no me buscaras, porque sé que mi decisión te lastimó y no tenía cara para mirarte, también sé que es difícil no parecer un imbécil cuándo se declara esto después de una vida conociéndote, sobre todo porque se lo digo a una mujer casada, pero es lo que es, y luché constantemente para evitarlo, necesitabas ser feliz  y yo no podía fallarte con mis pretensiones tardías. Tu hermano estaba de acuerdo en que te lo dijera, incluso se ofreció a hacer de cómplice, pero no era correcto, al final se decepcionó y  dijo que marcharme era la decisión más estúpida, me  aseguró que no prometía guardar el secreto, así que es mejor decírtelo antes de que se adelante…

Te amo, y esa es la verdad de todo, la única pura y completamente sincera que he tenido desde que me alumbraron  un día de cuarto menguante, y al decir te amo no me refiero al amor de la amistad, sino al otro, al que nunca supe cómo llamar.

He cenado todas las noches en el mismo sitio, siguiendo  el camino ondulante iluminado por las velas, llegando a la mesa puedo verte sentada, mientras aquella mujer de aspecto cubano toca la guitarra acompañada de un gringo desabrido, tu cabello luchando contra el calor imposible de un julio apresurado y tu reproche bobo:

-Tardaste mucho-

Discúlpame, me entretuve leyendo la explicación de la estatua en la plaza.

-¿Y qué decía?-

Que por alguna razón a ese hombre se le escaparon las manecillas del reloj y se le detuvo el tiempo, se quedo petrificado.

-Habrá sido familiar de tu novia, también tiene el corazón de piedra ¿no?-

 

II

Estoy ahora mismo en la parte trasera del local, sentado en los mismos fósiles de palmera, bebiendo sin compañía los tragos que alguna vez compartimos para afirmar la complicidad, viendo la luna espejeándose en el agua mientras se maquilla para estar más guapa.

Escuchó el eco de tu voz diciendo constantemente lo mucho que te gusta este lugar,  y veo tu reflejo en las olas que  vienen, mojan mis pies y regresan a su eterno estado de mutación… veo tu silueta insinuada debajo de esa playera larga  - sigo sosteniendo que era anticuada, pero sigo agradeciendo que no te la quitaras-  porque  aun así era difícil no mirarte, y reconozco que no es propio esto que estoy escribiéndote ahora, me  deja mal parado.

Siempre dijiste que querías volver, y en vista de que ahora no podrás hacerlo –conmigo- vine para dedicártelo. Comprendí que no era honesto  de mi parte seguir esperando que  después de estos meses de matrimonio algo les saliera mal, y también que era  inútil esperar que te cansaras de decepcionarte.

Sabes que –aunque te hayas burlado en la última ocasión- estaré ahí, como siempre… no prometo que en las mismas circunstancias de vida, pero si en mis intenciones, que no han sido otras que verte sonreír en todo momento, aunque la casa esté en llamas.

¿La calle de los artesanos? Sí, la misma, por si te preocupara: música a cielo abierto a las 2 de la mañana, puedo verte deambulando entre la gente, probando pulseritas aquí y allá, dejando tus huellas en la arena.

Espero que seas muy feliz y…

 

-¿Así que sigues escribiendo, pequeño cobarde? Disculpa la interrupción, pero me gusta mucho este lugar.

¿Y el marido?

-El marido no viene, alguna de sus muchas ocupaciones debe estarse moviendo ahora mismo encima de él… pero no es el tema, Alex.

¿Entonces?

-Entonces solo vine para saber si lo que dice mi hermano es cierto, y solo tienes una oportunidad-

Mónica ¿estás preparada para lo mejor que nos pasado en la vida?

 

 

Nota: Casa en llamas es complemento de Mejor amiga y Hubiese querido, textos publicados previamente en este gentil espacio, todos forman parte de Crónicas  de lluvia para camellos en desierto, un escrito largo, inacabado y escurridizo que guarda algunas claves para entender  el caos generado por las almas traviesas de los protagonistas.

Gracias por leer.


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