No es solo amor
Por Aurora boreal
Enviado el 21/03/2026, clasificado en Amor / Románticos
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Se dieron cuenta casi sin querer: había algo raro y bonito en la forma en que coincidían. No era amor, o al menos no ese amor que todo el mundo sabe nombrar y del que todo el mundo habla y ansía tener. Era otra cosa, más tranquila, como si, sin hablar, caminaran al mismo ritmo.
A veces ella pensaba en él justo antes de que su nombre apareciera en la pantalla. No como una coincidencia, sino como si ambos habitaran una misma corriente invisible. Él, por su parte, sabía cuándo ella necesitaba silencio, incluso a kilómetros de distancia, y no escribía. Ese gesto, de no interrumpir, era, quizá, su forma más pura de cuidado.
Nunca se prometieron nada. No hubo grandes declaraciones ni planes de futuro dibujados en servilletas de una romántica cafetería. Sin embargo, cada encuentro parecía continuar una conversación que había empezado mucho antes de que se conocieran. Como si se hubieran encontrado a mitad de una frase, en la mitad de otra vida o en otra dimensión o mundo del revés.
Avanzaban en su relación sin prisa. A veces sin hablar. Y ahí justamente, en ese silencio ocurría algo extraño: el mundo se ordenaba. Las dudas dejaban de hacer ruido, el tiempo dejaba de empujar. No era que todo estuviera bien, sino que, de alguna manera, todo encontraba su lugar.
Una tarde, mientras el sol caía lento, ella apoyó la cabeza en su hombro y dijo:
"Esto… ¿qué es?"
Él no respondió de inmediato. Miró las nubes, como si ahí pudiera leer algo antiguo.
"No lo sé", admitió.
"Pero siento que no empieza ni termina en nosotros"
Ella sonrió, porque lo entendía. Lo había pensado muchas veces. No hacía falta nombrarlo. Lo que tenían no pedía definiciones, ni garantías, ni futuro. Era más bien una especie de sincronía: dos vidas que, sin buscarlo, habían aprendido a latir al mismo ritmo.
Y aunque el mundo insistiera en reducirlo a amor, ellos sabían, en ese lugar donde no llegan las palabras, que era algo más profundo: una coincidencia que no parecía casual, un vínculo que no necesitaba sostenerse porque, de alguna forma, ya existía antes de ellos, antes de su reencuentro, antes de ellos saberlo.
Porque en un mundo empeñado en explicar todo, lo suyo tenía sentido precisamente por no necesitar explicación. Y quizá ahí, en ese misterio compartido, estaba su forma más honesta de quedarse.
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