SIN NECESIDAD OBSESIVA, SIN EGOÍSMO DE POSESIÓN
Por Eunoia
Enviado el 03/07/2026, clasificado en Amor / Románticos
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La vida es el camino que hacemos. En el camino cada día están tus huellas. Me limito a seguirlas cuando no estás conmigo. Leo en la tierra fresca y eterna la forma de tus dedos delicados. La distancia que media entre tus pasos es el tiempo en que transito de ti a ti, aunque sé que el agua viajera no da tregua.
También sé que seguirá amaneciendo más allá del espacio que ocupamos, al que llamamos tiempo. No pienso en el movimiento que aleja los momentos; sólo en la suave caricia de tus besos, la sensación incalificable de beber de tu alma. Respiro el aroma de tu piel. Me alimento de la búsqueda insaciable de tus ojos. ¡Qué atrevimiento el de la constancia que desafía los márgenes de la lógica! ¡Qué infinita fuerza la de esa palabra de cuatro letras que sentado en las arenas de mi playa besa la cercanía de la planta de mis pies sin llegar nunca a bañarlas! Constantemente la danza de las crestas blancas se transforma en burbujas mágicas que brillan en los fijos ojos y estallan como risas argentinas en un inaprehensible cosmos de esferas de colores. Cuando era niño quise poseer las flotantes perlas que atravesaban las ondas de la luz: al posarse en mis infantiles manos, se desvanecían y me dejaban un aliento de tristeza y desamparo. Aprendí así que basta verlas, y agradecer que siempre vuelvan y gozarlas mientras en el corazón queden fuerzas.
Y así, con las manos vacías pero el corazón lleno, entendí que no hace falta atrapar las cosas para sentirlas nuestras. Tu presencia, como esas perlas y burbujas de agua y luz, no se puede poseer; se contempla, se respira, se agradece y se siente cada día.
Hoy ya no intento frenar el tiempo ni retener el viento que te trae cada día al alféizar de mi ventana. Me basta con saber que compartimos el mismo cielo y que la marea que roza mis pies es la misma que en alguna otra orilla acaricia los tuyos.
En el murmullo de las olas, donde todo lo demás desaparece, me quedo habitando el presente de tu recuerdo, con la certeza de que lo que sentimos, como el mar, siempre encuentra la manera de llenarlo todo.
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