Mi admirador no secreto

Por Satine1991
Enviado el 09/01/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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"¿Me he vuelto loca?". Eso es lo que pienso mientras voy conduciendo. Desde hace unos meses conozco una página para escribir relatos eróticos y finalmente me decidí a registrarme y a escribir. Apenas un par de semanas después un lector de dicha página me mandó un e-mail. Me comentó que le gustó uno de mis relatos y comenzamos a hablar. 

Los temas eran bastante típicos, de dónde somos, edad, trabajo/estudios... Pero hay algo que le diferencia de los demás. Supo atraparme desde el primer momento. Para mí es algo que no tiene explicación. Tras casi un mes escribiéndonos y varias propuestas de conocernos en persona, que yo pasé por alto o incluso debo admitir ignoré deliberadamente, llega lo inevitable:

*Quiero verte y que podamos hablar en persona*. Tan solo eso escrito en el correo. Me armé de valor y le contesté: *Vale, hora y lugar*. 

Y ahora casi no me lo creo. Conduzco hacia el lugar acordado y noto que estoy nerviosa. No sabía que ponerme así que he optado por uno vestido negro ceñido y corto, zapatos de tacón y un abrigo rojo. Me he pintado los labios rojos también, porque sé que le gusta, o al menos eso mencionó. 

Aparco y bajo del coche. Aún tengo dudas. Me invaden las ganas de darme la vuelta y volver a casa pero mi conciencia no me permite dejarle esperando. Además me gusta. Definitivamente entraré al local e intentaré no parecer nerviosa. 

Hay bastante gente y la música está alta. Me agobio con el abrigo puesto así que mientras avanzo buscándole con la mirada empiezo a desabrocharlo. Y entonces le veo. Está apoyado en la barra. Solo he visto una foto suya pero le reconozco al instante. Mira a su alrededor con un vaso en la mano. Me está buscando. Sonrío porque creo que se le pasa por la cabeza que le pueda dejar plantado. 

Y entonces me ve. Espero para ver la reacción de su cara. Tras unos segundos y una mirada que me recorre entera, también sonríe. 

Me aproximo hacia él y cuando estoy enfrente suya me agarra de la cintura para darme dos besos. 

- Natalia te has hecho de rogar-me dice. 

- ¿Qué puedo decir? Soy una chica dura-le contesto dejando el abrigo sobre la barra. 

- ¿Qué quieres tomar?

- Pues vodka con limón.

Tras pedir y que me pongan la copa le miro. No sé qué decir. Estoy cohibida y él lo nota. 

- No te tomes esto como algo extraño. Piensa que somos dos amigos que han hablado mucho y ahora se reencuentran. Ya está. 

Me dice eso y parece relajarme. Se hace conmigo. Siempre lo hace. Continuamos hablando sobre banalidades y me siento con más confianza. Incluso me río abiertamente y él consigue hacerme sentir muy bien. La música está tan alta que tenemos que estar muy juntos para poder hablar pero me gusta su proximidad. 

- ¿Por qué no bailamos?-me pregunta con una mano en mi cadera. 

- ¿Qué? No que va. Yo no bailo, no con estos zapatos-le digo declinando su invitación. 

- Vamos, no me seas sosa- me mira con ojos inocentes.

- Vale, está bien.

Me levanto y nos perdemos un poco entre la gente. Voy detrás de él, que me sujeta de la mano y se va haciendo hueco. Por fin nos acoplamos y comenzamos a bailar. Me mira a los ojos y me intimida. Lo sabe.

Cada vez se pega más a mí.

-¿Qué pasaría si te intentase besar?-me dice prácticamente gritando por el ruido.

-Pues no lo sé-no sé qué decirle.

Se calla pero su mano asciende por mi espalda y me empuja suavemente hacia él. Me pongo tensa y lleva sus labios a mi cuello pero sin tocarlo. Noto su aliento que me hace vibrar. Llevo mis manos a sus hombros.

-Me encanta como hueles-susurra. Y me abraza. Yo hago lo mismo. Sé lo que sucederá cuando nos separemos y estoy deseándolo. Lleva un dedo a mis labios. Ya no están rojos, se me han borrado y se inclina despacio. Está esperando a que me aparte o le rechace pero no lo hago. Después de unos segundos por fin lo hace. Me besa. Llevo mis manos a su pelo y él me sujeta contra él.

-Vamos a mi casa-me dice. Y parece sorprenderle que yo simplemente asienta. 

Me coge de la mano, cogemos los abrigos y salimos a la calle. Hace frío. Caminamos despacio y haciendo bromas. Dice que vive cerca de allí. Cruzamos un par de calles más y paramos ante un portal. 

Abre la puerta principal y nos dirigimos al ascensor. Percibo la tensión al instante. Pulsa el 3 y las puertas se cierran. Le miro de reojo y veo que se acerca lentamente. Hago como que no le veo y me abraza por detrás. Me abre el abrigo y pasea sus manos por mi cuerpo enfundado en ese vestido negro. 

Mi culo está pegado a su polla y noto que está muy excitado. 

- ¿Me vas a follar en un ascensor?-pregunto morbosamente. 

- Así tendrás algo interesante sobre lo que escribir, ¿no?- contesta dándome la vuelta y besándome de nuevo. Hemos llegado al tercer piso, las puertas se abren pero no salimos. 

Sin dejar de besarme comienza a caminar hacia delante. Me dejo llevar y llegamos devorándonos a la puerta C. Ya tiene las llaves en la mano. Abre rápidamente y prácticamente me arrastra dentro. Cierra y no me da tregua. 

Me acorrala contra la puerta y mi abrigo y bolso terminan en el suelo. Tampoco pierdo el tiempo. Me deshago de su chaqueta y le desabrocho la camisa. Me muerde el cuello y empieza a subirme el vestido despacio. Sabe lo que quiero, no le había visto antes pero parece leerme la mente. 

Me conduce hacia el interior del piso y me insta a sentarme sobre una mesa. Aparta las sillas y se pone frente a mí. Me abre las piernas y me sube el vestido hasta dejarlo en las caderas. No digo nada. Me dejo hacer. Veo como se desabrocha el pantalón e inevitablemente me muerdo el labio. 

Ni siquiera me quita el tanga. Lo hace a un lado y siento su polla caliente expectante. Me besa y me pone las manos en el culo para acercarme a él lentamente y a la vez me penetra despacio. Se me escapa un jadeo, no lo puedo evitar. Normalmente si me parase a pensar que un desconocido me está follando me marcharía de allí. Pero a estas alturas ya no pienso y me dejo llevar. Estoy ardiendo, me siento en llamas. 

Parece no tener prisa y lo hace de forma lenta, casi parece una tortura. No tarda en acelerar. Yo alzo mis caderas para pegarme a él todo lo que puedo y sentir más el roce. Me suelta el culo, sigue penetrándome y tira del vestido hacia abajo dejando al descubierto mi sujetador negro. Me besa el cuello y siente que yo me muevo más rápido así que me vuelve a agarrar para ir más deprisa. Tengo mi primer orgasmo y me dejo caer hacia atrás tumbándome en la mesa. 

-¿Crees que hemos acabado?-me pregunta cogiéndome de las manos e incorporándome.

-No lo sé. 

-Acabamos de empezar. 

Y me conduce hasta el dormitorio...


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