Y el examen será oral - (En su despacho profesor....3)

Por Satine1991
Enviado el 05/02/2015, clasificado en Adultos / eróticos
28837 visitas

Marcar como favorito
Relato patrocinado por:
MiPlacer.es - tienda erótica orientada a la sexualidad femenina
Envíos rápidos y discreto a España Peninsular. Asesoramiento, buenos precios. Compra con seguridad y confianza.

Me gustan sus clases pero hoy es completamente infumable. Me remuevo en la silla e intento ponerme más cómoda. Misión imposible. Me fijo en su camisa. Es azul, igual que sus ojos. Está concentrado. No me ha mirando en toda la clase. En cierto modo eso me molesta.

Desde la última vez que estuvimos en su despacho no hemos vuelto a tener otro encuentro. Y no ha sido por mi culpa. Fui  a verle el día y la hora acordados y un folio anunciaba en tu puerta: “Por motivos personales no habrá tutorías hoy”.  Estoy intrigada. Quiero que termine la clase para poder hablar con él.  Me miro el reloj. Aún quedan diez minutos de tortura.

-Sería precisamente bajo el reinado de Jacobo cuando florezca la literatura con autores como William Shakespeare. Este autor escribió una obra que trataba sobre Enrique VIII. Recordad que hablamos de él hace apenas una semana.  ¿Alguien sabe cuál es?-pregunta mirándonos. Los que no están con el móvil parecen a punto de dormirse sobre las mesas. Levanto la mano.

-¿”Todo es verdad”?-medio afirmo medio pregunto.

Me mira con cierta sorna.

-Sí. Veo que ha bajado de las nubes para iluminarnos con su sabiduría-me dice girándose a escribir una fecha en la pizarra y continua con su explicación.

¿Qué es lo que pretende? Me está empezando a hartar.

-Bueno quedan cinco minutos para terminar la clase. Tuvisteis que leer una obra sobre Luis XIV y el examen es dentro de dos días. Por motivos personales es necesario que sea mañana…-todos empiezan a protestar. Yo sonrío. Lo terminé de leer hace semanas.

-Dejad de quejaos. Será mañana por la tarde. Y el examen será oral-aún más quejas. Abro un poco los ojos sorprendida pero no me inmuto.

Comienza a recoger los papeles que tiene desperdigados por la mesa y a guardarlos en su maletín. Sigue sin mirarme. Y para mi sorpresa se dirige a la puerta y se marcha. Aumenta mi desconcierto. Por un momento pienso en seguirle pero desecho la idea rápidamente.

Me concentro en las siguientes clases y esa misma noche en repasar el examen. Claro que cada pocos minutos él acude a mi mente. Todo él. Sus manos, sus besos, sus caricias y ese carácter insaciable. Arrugo el ceño. No he visto ese carácter hoy.  Me meto en la cama con esa idea en la cabeza.

El día amanece bastante frío. Camino los veinte minutos que me separan de la universidad y tras las rutinarias clases y de una comida rápida todos nos encontramos esperando en el pasillo para realizar el examen oral. El orden no es alfabético, cada vez que él aparece por la puerta dice un nombre al azar y lo tacha de la lista que lleva en la mano. Empiezo a estar nerviosa. Se abre la puerta. Y dice un nombre. El mío.

Está muy serio, lo observo antes de entrar. Paso y escucho como cierra la puerta y camina hacia su mesa. Se cruza de brazos y por fin me mira.

-¿A qué esperas? Esto es un examen oral ¿no?-me pregunta dirigiéndome una mirada significativa.

Me quedo un poco impresionada ante esa sugerencia pero no tardo en sonreír.

-Sí, es un examen oral. Pero… ¿quién es el que va a realizarlo?-le digo acercándome a él y llevando mi mano a su polla. La acaricio por encima del pantalón.

-¿Qué quieres? ¿Qué te coma el coñito? Ese que seguro está chorreando de imaginar como te follo-y empieza a desabrochar mis pantalones.

Le beso insaciable mientras se deshace de mis vaqueros y me sube a la mesa. Algunos de los folios caen al suelo. Ninguno les presta atención. Estoy sentada y se arrodilla entre mis piernas, las cual abre suavemente. Ante él queda mi tanga blanco ya mojado. Lleva su boca hasta él. Lo huele y después lo lame un poco. Noto su lengua y me excita muchísimo. Lo sabe.

Me quita el tanga y vuelve a colarse entre mis piernas. Me da lametazos largos y suaves a la vez que comienza a introducir un dedo dentro de mí. Me vuelve loca. Apoyo las manos en la mesa y me esfuerzo por no emitir sonidos. Sé que el pasillo está lleno de alumnos, que si alguien abre la puerta nos pillarán. Eso me pone más cachonda.

Me introduce dos dedos y acelera el ritmo de su lengua. No puedo contenerme y se me escapan pequeños gemidos. Estoy a punto de correrme. Acelera de nuevo y por fin me corro. Tengo la respiración acelerada y noto mi coño palpitante y muy mojado. Quiero esa polla dentro, follándome y haciéndome correrme de nuevo.

-Te toca-dice comenzando a desabrocharse el pantalón. No me hago de rogar. Me relamo mientras me pongo de rodillas. Sé que le gusta verme así, sometida a él. Y a mí me encanta sentirme así porque en cierto modo poseo algo de poder sobre él.

Después de lamerle la punta y rodearla con mi lengua me la introduzco poco a poco en la boca subiendo y bajando, cada vez introduciéndola más. Me excita muchísimo sentirla tan caliente y dura. Quiero que me atraviese. Me agarra la cabeza para que vaya más deprisa y aún me la introduzca más. Gime un poco y se retira.

-¿Te han follado en una clase? Me imagino que no. Te voy a follar aquí, encima de la mesa. ¿Sabes por qué?-me dice mientras me agarra y me sube de nuevo a la mesa.

- ¿Por qué?-pregunto sintiendo su polla en la entrada de mi coño. Estoy deseando de que me embista.

-Para que así cada vez que estemos en clase te imagines aquí subida y a mi follándote. Me gusta saber que estás cachonda-dice morbosamente metiéndose dentro de mí y apretándome contra él agarrándome del culo.

-¿Y usted profesor? ¿Podrá concentrarse?-le digo antes de besarle.

Me folla como nunca antes lo ha hecho. Sus ganas y su fuerza me atraviesan y me hacen agarrarme a sus hombros. Suelto gemidos suaves pero sé que si supiese que no hay peligro no podría evitar gritar..

Me aprieta contra él y empieza a hacer movimientos circulares. Está torturando mi clítoris, me enciende mucho más y necesito que acelere el ritmo. Le muerdo el cuello para demostrarle que estoy impaciente pero continua haciéndome sufrir con ese movimiento lento. Me encanta. Pero a eso podemos jugar los dos.

-Imagínese cuando esté explicando y yo esté en primera fila, con el coño empapado pensando en que me folle. ¿Se le pondrá dura? Me encanta su polla-le digo en voz baja.

Continua embistiéndome pero con mayor fuerza. Sé que le queda poco porque sus manos sujetan mi culo con más firmeza. Se desploma encima de mí y suspira contra mi cuello. Me corro al notar su última embestida y me rozo contra él para prolongar esa sensación.

Se retira y empieza a ponerse los pantalones. Me bajo de la mesa y hago lo mismo.

-Bien, pasada la primera parte del examen con un sobresaliente, continuemos. ¿Qué puedes decirme sobre el autor del libro?-dice como si no hubiera sucedido nada sentándose en la mesa y señalándome la otra silla enfrente suya.

Ante todo es un profesional. Y ante todo sigue siendo mi profesor.


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com