Inoportuna

Por Pura Coincidencia
Enviado el 08/03/2015, clasificado en Varios / otros
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   Estaba sentada a mi lado, mirándome fijamente, expectante. No podía tan siquiera imaginarse cuántas veces la había llamado, clamado por ella, incluso la había maldecido por no acudir a socorrerme mientras me ahoga en una espiral, al borde constante del plagio.

 Sin duda, era mujer. Aunque no sabría decir qué rasgos atribuíbles al género femenino reconocí en ella para describirla como tal. Tenía una halo de tristeza en su ¿ cara?, quizás por mi indiferencia, pero no gozaba del don de la oportunidad...la perfección no existe, supongo que ni para ella.

 Mi cita, la de carne y hueso, estaba a punto de llegar. Los atribulados camareros pasaban entre las mesas, y el bullicio iba en aumento. Por un instante, dejé de oir los ruidos, las risas, los gritos, dejé de percibir el olor a café y a mil y un perfumes distintos...Estaba tentado de abandonarme completamente a ella, cuando mi puntual comapañera apareció frente a mí. No dejaba de ser una ironía que tan, en otras circunstancias, apreciada cualidad, me resultase ahora irritante. Ni un segundo tarde. No lograba concentrarme, no recordaba apenas su nombre....¿supondría eso  un problema?.

 Pasaron minutos, tal vez horas, ¿quién sabe?, ella se hacía cada vez más borrosa hasta el punto de no poder distinguirla casi...languidecía, y yo mientras, arrastrado en una charla banal sobre cómo había ido la semana. Qué fácil entabalar una conversación, y qué difiícil parecer que te interesa...No dejaba de mirar de soslayo, solo quería comprobar que no se había cansado, que " ella", mi acompañante secreta, esa invitada especial que no tenía por costumbre anunciar su llegada, no se había ido, y esperaría paciente su turno.

 Debió de haber algún tipo de malentendido, porque mi cita comenzó a reprocharme a voz en grito que no dejaba de mirar a la muchacha que deprartía alegremente con sus amigas dos mesas más allá. Embobado, giré la cabeza, y eché una ojeada....ni me había dado cuenta de que esa mesa había sido ocupada por un grupo de estudiantes .

 Mi consumición, fría e intacta, se derramó por la mesa cuando mi amiga se levantó airadamente y me dejó expuesto a los cuchicheos, susurros y risas de todo el local. Pues sí que había gente, la verdad...

 Casi la pierdo. No podía ser...

- ¡ Háblame !.- grité. Esta vez no me importó volver a ser el centro de todas las miradas. Porque ella se volvió hacia mí, sonriente y complacida, resplandeciente, con un brillo que me dió a entender que esa oportunidad, no volvería a repetirse.

 Estuve tentado de sacar mi móvil de última generación...pero temí que fuese un agravio más después de haberla ignorado. Cogí unas cuantas servilletas y las estiré cuidadosamente.

 El camamrero se limitó a decir " con vuelta" cuando le pedí por favor que me prestase un bolígrafo. 

- Adelante, te escucho.- ¿ Había vuelto a decirlo en alto?. Las palabras empezaron a brotar en mis sienes a medida que me susurraba, y con gran dificultad, las iba plasmando en aquel fino papel. Giraban, daban vueltas, saltaban desordenadas, jugueteaban traviesas a colocarse una tras otra...hasta que con disciplina y habilidad se depositaban en perfecta sincronía en aquel improvisado cuaderno, bajo las órdenes de mi adorada Inspiración.

 Bella, ansiada y breve...e inoportuna, ¡ pero bienhallada sea !


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