DÍAS IMPERFECTOS EN UNA CIUDAD CARÍSIMA (Segunda y última parte)

Por luis c. torrico
Enviado el 20/08/2015, clasificado en Varios / otros
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DE LA SERIE: LOS RELATOS DE GUALDO

 

Tendré que subir al bus y pasear sentado viendo el paisaje desde la ventanilla, viendo la gente engullir sus apetitosos desayunos cómodamente sentados en esos restaurantes a los cuales no puedo entrar, y quizá busque un pedazo de dulce en mi bolsillo para irlo degustando el resto del camino para falsear a mi estómago una vez más, pero ahora recuerdo que los únicos centavos que tengo no puedo gastármelos en el bus porque los estoy guardando como oro para poder comprar unos cuantos dulces más, tal vez deba vender mi móvil para tener un poco más de dinero por algunos días más y hasta podría comprarme otras zapatillas deportivas en algún mercadillo o entrar a uno de esos restaurantes a comer unas donas y una buena malteada y hasta dejar tres centavos de propina, total que con el móvil en mi poder es poco lo que puedo hacer, no puedo recibir llamadas porque no tengo crédito para comprar una nueva sim card, tampoco puedo usar mucho sus aplicaciones en red porque en esta ciudad hay pocos lugares con WIFI abierto, al final, lo único para lo que me sirve es para ir apuntando relatos patéticos como éste y que al final no verán la luz más que del sol que le da encima a la pantalla del móvil.

 

Después del desgaste de mis únicos zapatos y de haber visto edificios, casas coloniales, plazas, monumentos y mujeres, creo que lo mejor que puedo hacer es irme, tomar mi mochila como única pertenencia y caminar por el asfalto hasta que las calles dejen de ser calles, hasta que el asfalto de la calle se convierta en asfalto de carretera y hasta que el asfalto caliente empiece a sentirse dentro de mis zapatillas; y descubriendo algún agujero en la parte más blanda de la planta me tenga que quedar varado en alguna estación o en la orilla de una carretera, mirando los carros pasar, esperando a que uno de ellos pare y quiera llevarme a que importa dónde lo que importa es que quede lejos muy lejos de esta ciudad tan cara en la que no puedo ni siquiera sobrevivir, lejos muy lejos de sus restaurantes  que parecen más estantes de una vida que no puedo tener y de sus calles olor a comida cara, lejos muy lejos de sus licores en botella de vidrio muy bien precintada con precio subido por la espuma, lejos muy lejos de donde la ostentación se derrocha en vestidos de alta moda y mujeres vestidas con alarde de película Hollywoodense. Sí, lejos muy lejos de la ciudad, sus mujeres y otros vicios que no son los míos.

 

Quienes quieran leer el relato completo les invito a pasar por mi blog: http://literaturaapocrifa.blogspot.com/


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