DOS TESOROS DIFERENTES (PARTE 1 DE 2)

Por cclecha
Enviado el 31/08/2015, clasificado en Fantasía
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La taberna en la que estaba reconozco que era inmunda. Las mesas de pino rústico se encontraban atiborradas de marineros del puerto, y estaban mojadas de restos de cervezas anteriores. Las brumas de humo olían, casi tanto, como los hombres que las provocaban.

Un hombre completamente borracho, y fumando una pipa con profusión, se empeñaba en venderme un viejo mapa de dudosa procedencia.

- Tú mismo, pero te digo que el pirata Blake enterró su tesoro en las islas de los Galápagos -dijo agitando temblorosamente el viejo y amarillento papel delante de mi cara-.Concretamente en la isla de Santa María.

Los vapores y humo  de la estancia eran soportables para muy pocos, y ese no era el caso de mi hombre… así que, borracho como una cuba, se puso a dormir en medio del charco de cerveza de la mesa, y el mapa en cuestión cayó suavemente volando hasta el suelo.

Yo cogí con disimulo el plano y, doblándolo cuidadosamente, lo introduje en mi bolsillo y salí de aquel inmundo local.

A las pocas semanas, en el puerto, pusieron un anuncio en el que se requerían hombres de mar para completar la tripulación de 120 hombres del Bergantín  Beagle que, precisamente, recalaría varios meses en las Islas Galápagos.

Hacía cola con algunos marineros más, esperando subir al  Beagle. Todos llevábamos un saco al hombro, con nuestras pocas pertenencias personales. El bergantín lo teníamos a tocar; resultaba majestuoso verlo flotar en las grises aguas del mar.

Sin respetar la cola, un caballero inglés, que más tarde me enteré que era el naturalista Charles Darwin, subió por la pasarela. Detrás, unos mozos le porteaban un pesado baúl negro. Como pasa siempre, no todos somos iguales… aquel caballero inglés, joven, de unos treinta y pico años, de pelo rubio más bien escaso, con patillas exageradas y silueta más bien corpulenta, pasaba delante de nosotros por el mero hecho de ser un caballero botánico y geólogo.

Enseguida pasamos a acomodarnos en el Beagle. El azar quiso que, mis compañeros y yo, durmiéramos cerca del camarote de sir Darwin. Pronto el bergantín zarpó y empezó su andadura por unas aguas cada vez más oscuras y profundas.

El velero partió de Plymouth y empezó la navegación rumbo a América del Sur. Las aguas, lejos de estar tranquilas, cada vez estaban más encrespadas y las olas se iban haciendo más grandes. Al  poco, las masas de agua subían por encima del propio barco.

 El capitán del navío, Robert Fiz-Roy, mandó  a la tripulación que ataran la mayor parte de los enseres que se mantenían movibles por los camarotes, y así lo hicimos. Por curiosidad, entré en las dependencias de Darwin y me apercibí que el naturalista se esforzaba en escribir unos manuscritos, que no conseguí saber de qué iban. Creo que era una teoría. Estaba muy interesado en relatar su verdad en aquellos papeles.

Al poco de entrar, aquel marinero de agua dulce no pudo soportar el vaivén constante del barco y se mareó como una sopa. Salí fuera del camarote y volví con un cubo de madera que tenía el noble propósito de atrapar los vómitos del biólogo.

 Durante la noche la tormenta se impuso, en todo momento, a un débil Beagle que no podía hacer otra cosa que someterse al oleaje y al mal tiempo. Estábamos completamente indefensos delante de una naturaleza agresiva. No podíamos hacer nada, salvo intentar capear el temporal. Finalmente, como pasa siempre, detrás de la tormenta vino el buen tiempo. El sol apareció por la mañana, y una insólita buena mar nos acompañó en nuestra navegación.

 En la cubierta, nuestro capitán estaba dándonos instrucciones a los marineros para que volviéramos a izar las velas que habíamos arriado durante el temporal… entonces apareció Charles Darwin, con cara de haber pasado muy mala noche. Como yo me encontraba izando velas junto al palo mayor, pude oír los comentarios  del capitán y de Darwin:

- Veo que no ha pasado muy buena noche. He oído que se encuentra usted escribiendo un manuscrito sobre el origen de las especies…. ¿Piensa hacerse famoso y rico con el libro?


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